
Pues estaba yo una tarde navegando por la app de pof cuando me topé con Ramón, un chico argentino que llevaba unos meses por la ciudad y no la conocía mucho pues llegó y al poco empezó la pandemia.
En seguida empezamos a hablar por whatsapp y comenzamos a mandarnos audios, él tenía un acento argentino que me encantó y es que es verdad que saben cómo ganarse a un chica rápidamente pues suelen ser muy dulces y cariñosos. Aunque no quería hacerme ilusiones de nada pues ya se sabe que también son un poco “vende humos”
El chico tenía una moto y trabajaba en un restaurante argentino muy conocido pero reconocía que al pobre lo tenían un poco explotado, vamos que le pagaban una miseria. Decidimos quedar un día entre semana pues las ganas nos podían y sus turnos de fin de semana eran imposibles de cuadrar conmigo.
Ese día Ramón salía del curro pronto y yo también por lo que lo quedamos cerca de su trabajo para ir a tomar algo por la zona. Al verle me decepcioné un poquito pues el chico estaba más rellenito que en las fotos, pero bueno desprendía rollo y esa “buena honda” que me atrapó cuando lo vi en la app.
Durante la cerve nos conocimos mejor en persona y reconozco que entre ese acento y sus ojos tan dulces me encendió en seguida. Estábamos sentados los dos en el mismo sofá y como hacía algo de frío nos íbamos arrimando cada vez más. Por lo que al final nos besamos. Vaya con el argentino, !qué bien besaba!
Decidimos irnos a mi cada pues él compartía piso y nos apetecía algo de intimidad. Le invité a cenar algo pues nos moríamos de hambre y después nos quedamos acurrucados en el sofá, dónde por fin empezó la acción. Me moría por esos besos tan tiernos y dulces y Ramón también, así que nos dejamos llevar. Nos empezamos a desnudar y acariciar lentamente, disfrutando del momento.
Ramón me tocaba con cariño, era algo más íntimo que normalmente para una primera cita pues suele ser mas tímido pero yo me dejaba hacer y disfrutaba de sus caricias. Él comenzó a besarme el cuello, agarrar mis pechos y yo le agarraba del pelo suavemente para mordisquear su lóbulo y cuello también.
Nos fuimos a la cama para estar mas cómodos y el argentino quiso enseñarme que sabía hacer pues rápidamente me bajo las braguitas para empezar a besar mi monte de venus, después bajo para empezar a lamer mis labios internos y poco a poco abrirse paso por mis húmedos pliegues…me estaba poniendo a mil. Estuvo un rato largo dándome placer y después introdujo un dedo y luego otro, ese ritmo con la lengua más sus dedos hizo que me deshiciera en un clamoroso orgasmo.
Extasiada estaba preparada para darle a Ramón el placer que se había ganado. Cambiamos de posición y le bajé los bóxers para darme cuenta de dos cosas. Una que estaba circuncidado, algo que se lleva mucho por latino ámerica pero que se ve muy poco en España y dos, que era un champiñón. Sí amiga, era de cabeza gorda y cuerpo corto…vamos que en pleno apogeo su herramienta era de la media tirando a pequeña y encima champiñón.
Total que allí que me dispuse a dar mi mejor versión para devolverle el placer que él me había dado a mí. Todo iba estupendamente ya que Ramón gemía de placer, pero me pidió que parase para poder seguir con el juego. Así que se puso un condón y me subí encima. Al principio me costó un poco pues era gordita por arriba pero poco a poco conseguimos encajar nuestros cuerpos, era una sensación rara pero buena y empezamos a movernos.
Arriba, abajo, de lado, pero sin duda donde mejor se nos daba era a cuatro, pues era donde más placer encontramos los dos. Tras conseguir alcanzar de yo de nuevo el éxtasis, el chico también se dejó llevar.
Como era tarde le invité a quedarse a dormir, me daba cosa y bueno yo entraba un poco más tarde a trabajar. En qué momento le invité…Ramón era una estufa y bueno aunque era invierno y se agradecía al principio, después fue sofocante, además el tío roncaba como un bulldog francés y encima para colmo de los colmos cada vez que se movía no controlaba sus brazos y me daba en la cara o el cuerpo por lo que los pocos minutos que conseguía coger el sueño me despertaba de un manotazo…vaya un regalo. Creo que no pude dormir más de una hora en total aquella noche.
Por lo que a pesar de que Ramón me escribió para quedar alguna ocasión más, yo me negué en rotundo a llevar aquella relación a algo más por razones obvias!
Nos vemos en el siguiente capítulo!