El «petao» del gym

Hace un tiempo cuando iba al gym coincidía mucho con un chaval que estaba petadísimo, el colega se le marcaban cosas que jamás había visto a nadie más y parecía así muy serio pues siempre llegaba, eso sí educado porque saludaba a todo el mundo, se ponía a entrenar a tope. 

El caso es que yo le había echado el ojo y me parecía que él también me miraba de reojo, por lo que intuía que había interés pero es que no sabía cómo entrarle, lo mío eran las app de citas y así cara a cara me daba un montón de corte.

Se me ocurrió hablar con la chica de recepción del gym que era muy apañada y había hablado con ella en más de una ocasión y cuando salí de una de mis sesiones me acerqué para preguntarle sobre el chicho. Se quedó sorprendida cuando le pregunté por él, me dijo que se llamaba Fernando y me miro su ficha para chivatearme que tenia unos 4 años más que yo, pero también me avisó que no había superado a su ex y que se la pegaba hablando de ella a todo el que podía incluida ella.

Al dia siguiente no podía creer lo que me iba a pasar, mi amiga de recepción se había encargado de pedirle el nº de teléfono a Fernando con una excusa barata y cuando me vio aparecer me dijo “te he conseguido el numero de Fer”, así que ya lo tenía más fácil para hablarle.

Por whatsapp no tengo mucho problema en lanzarme así que cuando terminé de entrenar me dispuse a escribirle y mi sorpresa fue mayúscula cuando me contestó en seguida y que había sospechado que la de recepción me había dado su número. De hecho como sospeché me confesó que el también se había fijado en mi pero que le daba mucha vergüenza hablarme pues en el fondo era muy tímido.

Empezamos a hablar muy seguido y el día siguiente que nos cruzamos en el gym fuimos bastante nerviosos pues ya habíamos comentado que nos gustábamos y que íbamos a saludarnos allí. Al principio nos costó hablar pero en seguida sacamos el tema estrella (el gym) y todo fluyó solo. 

Tras varios días así, decidimos quedar para tomar algo y así vernos fuera del ambiente del gym. Fernando me pidió que lo recogiese pues estaba sin coche y accedí, nos fuimos a un pub de moda y nos pedimos un café. Allí hablamos de cómo nos habíamos fijado el uno en el otro y que menos mal que yo decidí dar el paso porque él no se atrevía. Me dijo que llevaba entrenando casi 18 años y que llevaba una dieta muy estricta. Reitero el tío estaba muy petado, fuerte pero definido, no los típicos croissant, y ya sabía por qué era. Se lo tomaba súper en serio.

Reconozco que vestido de calle y perfumado como venía a mi se me caía aún más la baba con él, además era un chico bastante humilde y sencillo, por lo que tras conversar un rato y tomarnos alguna copa, decidimos irnos a un lugar más tranquilo.

Le invité a mi casa porque él vivía con su padre, una vez aquí necesitaba desnudarlo y tocar todos los músculos que a diario intuía vestido cuando lo veía en el gym. Empezamos a besarnos y tengo que decir que no me entusiasmó, siendo un pedazo tío como era espera que me empotrara como Michelle Morrone en 365, pero al ser tan tímido me tocó a mi llevar un poco las riendas, pero no me importó.

El problema vino cuando mi amigo no tenía forma de empalmarse…Lo intentamos de varias formas pero aquello no subía. En ese momento llegué a plantearme si mi amigo se ciclaba y por eso estaba tan fuerte, además que se rumorea que un efecto secundario de los ciclos es la impotencia. Así que mi gozo en un pozo. Encima el tío era tan soso en la cama que ni siquiera hizo un “downtown” para arreglar un poco la situación y parecía que la única postura que le ponía era el misionero… te puedes imaginar la desilusión tan grande que me llevé.

Se hizo bastante tarde con los intentos fallidos y le pregunté que si podía venir alguien a recogerlo porque después de recogerlo y el plan que había, no te voy a engañar, lo que menos me apetecía era llevarlo a su casa, por lo que llamó a alguien. Mi cara fue de poker total cuando cogió el teléfono y dijo “¿papá, puedes venir a por mí? Madre mía, un tío con treinta y largos y diciéndole a papá que viniera a por él, no me lo podía creer y reírme por dentro…

Quedé un par de veces más con Fernando para darle la oportunidad de ver si podía conseguirlo, pero allí no había forma de nada. Lo más gracioso fue  que una noche que venía borracha y con ganas de marcha le volví a escribir…como seguía sin coche me mandó la ubicación para recogerlo y chicas no se puede meter el gps y conducir, por lo que se me cruzó un pedazo bordillo que me reventó una rueda. Yo me lo tomé como una señal del universo para que no lo intentase más con el chico.

Nos vemos en el próximo capítulo!

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