Desmontando mitos

Era una feria local en la que hacía mucho calor porque era pleno verano, una cervecita por aquí, otra por allá y perreito hasta el suelo. Normal que no se nos pasase el bochorno. La tarde empezó tranquila pues no había aún demasiada gente, esto solo acababa de empezar.

Después de un rato en una caseta nos aburríamos y nos íbamos a otra a ver si había mejor música o maquinas con aire. Encontramos mi amiga y yo una que estaba bien, tenía buena ambiente y no había demasiada gente, así que empezamos a entrar en ambiente.

Nos juntamos con algunos amigos más y la cosa fluía así que fuimos a dar una putivuelta a ver si encontrábamos a alguien interesante. Como no hubo suerte nos quedamos donde estábamos y seguimos bebiendo y bailando.

Al cabo de un rato, el grupo con el que estábamos se dispersó y decidimos seguir la fiesta por nuestra cuenta, ya íbamos contentas y no queríamos irnos todavía. Así que fuimos a una de las casetas más populares, “el ritmo racatanga” nos llamaba y allí encontramos a dos pedazos de tíos negros que tenían revolucionada a media caseta.

No sé si fuimos nosotras las que llamamos al universo para que se nos aparecieran, pues esa tarde llegando a la feria subimos un storie que decía “mami qué será lo que quiere el negro”, pero el caso es que empezamos a hablar con ellos y conectamos en seguida.

Nos contaron que eran de Haití y que uno de ellos vivía por la zona, tenían un cuerpo escultural ya que se machacaban en el gym todo el día, sobre todo G (mantendremos el anonimato). El caso es que entre lo contentas que íbamos nosotras y ellos, parecía que teníamos muy claro qué es lo que nos apetecía, por lo que en un momento dado nos fuimos de la feria.

Me llevé a G a mi casa, un poco nerviosa pues tenía mucha curiosidad desde siempre por probar un negro, no sabía que me iba a encontrar y me daba mucho morbo. Así que bueno, cuando llegamos nos tomamos la ultima cerve juntos, aunque nos duró poco pues en seguida comenzamos a besarnos.

Tengo que reconocer que besar esos labios carnosos fue muy placentero, blandos y gorditos, además de que G besaba muy bien. Para los chicos que leen este blog, sí, besar bien es muy importante. Así que cachonda ya como estaba lo que quería era un buen empotramiento de esos que te teletransportan a otra galaxia. 

Pasé mis manos por sus pectorales para darme cuenta que el tío estaba apretadísimo, vaya tenía mas tetas que yo, con eso te digo todo. Él me sacaba una cabeza y tenia unos brazos enormes, además de una tableta de abdominales increíble, por lo que yo estaba encantada. 

G me quitó el top y el sujetador y comenzó a lamer mis pezones con esa lengua tan larga y en ese momento pensé “si todo lo lames igual, que bien me lo voy a pasar…” Yo también le quité la camiseta observando ese core tan apretado que me ponía tanto.

Llegó el momento, empezamos a quitarnos pantalones y ropa interior. Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre, aún no está empalmado del todo”, porque me desilusioné un poquito, no era lo que yo me esperaba. Encima cuando traje el condón el tío se vino más abajo aun y no es cierto del todo, pero te juro que tuve un dejavú con el “toyota auris

«Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre…»

Total, que con mi mejor cara me puse a hacer una reanimación manual con tal de averiguar si el mulato tenía de verdad lo que tanto se rumoreaba o solo era un mito. Conseguimos que aquello se levantase un poco, pero entre tú y yo, o yo tuve la mala suerte con dar con uno de los peores dotados o yo que sé.

G, también estaba intentándolo, tengo que reconocerlo pero era meterla y venirse abajo, no sabía si eran esteroides del gym o las mil cerves que se había tomado pero fue catastrófico. Encima cuando por fin conseguía que se mantuviese, me ponía a 4 y aquello era el conejito de duracell….

Y le tenía que decir que fuese más tranquilo porque ese ritmo a mi no me gustaba así de la nada, ya se sabe que primero lento y luego más ritmo, pero no había forma. En fin yo pensaba que al menos iba a tocarme con sus dedos o hacerme un “downtown” con esa lengua pero nada. Así que me vine abajo.

El tío se vistió y se largó, algo que agradecí porque después de semejante chapuza lo que menos ganas tenía era de mantener una conversación cordial con G. Chica, espero que en otra ocasión tenga más suerte pero de momento los Haitianos no cumplieron con el mito.

PD. Nos vemos en el próximo post!

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