Imagen de Khusen Rustamov en Pixabay 

Después de varias citas con diferentes chicos, aún seguía en “adopta un tío” viendo si tenía algo más de suerte. Así fue como una tarde di por casualidad con Adán y sí, este seudónimo es aposta, él era un chico rubito, con una cara de niño travieso pero por desgracia vivía fuera de mi provincia. 

Reconozco que mi filtro por aquellos entonces no contemplaba chicos de fuera pues ya es complicado quedar siendo de la misma ciudad, imagínate de fuera. El caso es que Adán y yo nos caímos bien en seguida, él curraba para una de las fuerzas del estado y saber que llevaba uniforme me ponía sólo de imaginarlo…

Fue así como finalmente pudimos quedar un sábado por la tarde, el llegó en su coche directo después de un viaje de algo más de una hora y media, bien vestido, peinado y perfumado. Me invitó a entrar y nos dimos dos besos, en el trayecto lo miraba de reojo y me convencía que en persona el chicho era mucho más lindo que en las fotos. Lo llevé a mi bar favorito que estaba en el centro de la ciudad, el cual frecuentaba últimamente demasiado con diferentes chicos, cenamos y en seguida conectamos. Era muy simpático y la conversación fluía estupendamente.

Después nos fuimos a tomar una copa para terminar de soltarnos pero duramos poco porque nuestra conversación se había vuelto un poco más picante de la cuenta y las ganas de “probarnos” nos podían. Así que nos fuimos a mi casa. En el ascensor Adán me echó contra una de las paredes y me empezó a besar y acariciarme, no sin que yo le siguiera y agarrase contra mi porque tenía la necesidad de sentirlo contra mi cuerpo.

Una vez dentro de mi piso me dispuse a poner una luz suave y música de fondo, no sé tú pero a mi la música me encanta cuando voy a hacerlo. Adán empezó a desnudarme y a besarme cada rincón que pillaba, primero la boca, luego el cuello, bajando hasta mis pezones…se deshizo de mis pantalones y tanga y me tumbó en el sofá para meterme mano y descubrir bien contento que estaba más que lista para jugar. Sin embargo empezó a besar mi monte de venus y lamer poco a poco mi entrada y jugar con su lengua haciendo círculos por mi clítoris, sabía muy bien lo que hacía y yo me dejé hacer.

Cuando Adán ya me tenía casi casi le dije que parase porque yo también quería darle placer, así que como aún seguía vestido, le cambié el sitio y empecé a desnudarlo. Le quité la camisa, los pantalones y el boxer…Creo que me sorprendí un poco cuando vi el pepino de Adán pues hasta ese momento no había visto nada tan grande ni gordo, pero me salió una sonrisa pícara porque sabía que esa noche si que iba a disfrutar. 

Senté a Adán en el sofá y me subí encima de él a horcajadas, comencé a comerle la boca, lamer su cuello y mordisquear el lóbulo de su oreja con suavidad. Su perfume me embriagaba y me tenía encandilada, quería comérmelo, pero sabiendo lo que me esperaba abajo, me apresuré a tocar y lamer dicha herramienta. 

Al principio empecé a masturbarle con mis manos, pero poco después pase mi lengua por su punta, me moría por probarla pero temía que no me entrase en la boca, así que de forma tímida empecé a probar y para mi sorpresa y la suya si que entró, por lo que me di un festín y por lo que veía Adán estaba disfrutando también, tanto que me dijo que yo también tenía que parar o sino se iba a acabar pronto la fiesta…

Para que engañarnos, yo estaba disfrutando dándole placer pero me moría por sentirlo dentro de mí, así que ya que yo estaba arriba decidí tomar las riendas y cabalgarlo, así podía controlar la situación por si me hacía daño. Comprobé encantada que no tenía ningún problema, es más me encantó, ningún tío me había llenado tanto en los dos aspectos y estaba feliz como una niña pequeña. Tomando las riendas arriba y con semejante herramienta me dejé llevar y a Adán le di fuerte, tanto que me corrí en nada.

Aunque menos mal que él no me hizo una “estrellita de mar” porque tenía ganas de verlo en acción, así que me cambió a cuatro patas y me dio lo mÍo, un azote por aquí, una embestida lenta otra más fuerte…Adán parecía saber qué quería en cada momento, que bien lo hacía el cabrón. Volvimos a cambiar esta vez para terminar tumbados yo abajo con las piernas cerradas y él encima de mi, ¿a qué sabes que postura me refiero? mama mia! que placer…

Tras terminar los dos exhaustos nos dimos una ducha y obviamente le invité a quedarse a dormir, algo que no me gusta pero ya que había venido de tan lejos me pareció mal no hacer. Por la mañana volvimos a tener un “second round” más agradable aún que por la noche si cabe y poco después se fue para su ciudad, dejándome con una sonrisa de oreja a oreja. Por fin un tio agradable que sabía lo que se hacía!

Volví a quedar una vez más con Adán porque como te contaba nos caímos super bien y habíamos congeniado muy bien en la cama. Lo malo es que al poco encontró una chica con la que después formalizó la relación y a día de hoy es su chica, sin duda una con muy buena suerte. Me quedé con las ganas de que se hubiese traído su uniforme para cumplir una de mis fantasías pero se que nunca es tarde para cumplirla…

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Drobotdean

Mi recorrido por las app de citas me ha dado la oportunidad de conocer a bastantes tíos pero esta anécdota sin duda es una de las que más me ha hecho aprender. Por aquel entonces llevaba poco tiempo soltera y estaba aún muy verde para reconocer las “banderas rojas”.

Una vez más me encontraba sumergida en “lovoo” una app que me habían recomendado y que decidí probar como alternativa a la otra que ya había probado, adopta un tío. Aquí me encontraba mucho más mercado pues había muchos más chicos de mi edad y de mi tipo, era una de las más populares.

Fue así como hice match con “Salva” un chico alto, moreno, con unos ojos intensos y con una descripción que decía así: “a veces, lo que más deseas, nunca se cumple y a veces lo que menos esperas que suceda, ocurre. Conoces a cientos de personas y ninguna te deja huella y de repente conoces una persona y te cambia la vida para siempre…” Me pareció muy original y empezamos a hablar.

La conexión fue instantánea, nos dimos los teléfonos y la conversación fluía demasiado bien, así que decidimos quedar en cuanto pudimos. Recuerdo que quedamos en un chiringuito junto a la playa para tomarnos unas cervezas, cuando llegó me pareció aun más guapo en persona, las fotos que había subido a su perfil no le hacían justicia. Vaya que se me caía la baba. Así fue como entre su físico y su personalidad encantadora me atraparon casi al instante.

La cita iba genial por lo que poco a poco nos empezamos a arrimar cada vez más, nuestra conversación empezó a subir de tono y Salva se lanzó a besarme. Sus labios eran gruesos y ese primer beso fue increíble, me puso cachonda en seguida. Por lo que pagamos la cuenta y nos fuimos a su casa. El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

Salva tenía una casa bastante bonita, se había encargado de reformarla y me hizo mini tour por todo el apartamento. Me invitó a la última mientras ponía algo de música y ponía el ambiente un poco más apropiado…Una vez sentados en el sofá, comenzamos a besarnos y a meternos mano, él me quitó el top, mientras yo le quitaba la camisa, para mi sorpresa el chico estaba bastante fuerte y se le marcaban las abdominales…

Yo me subí a horcajadas encima de él para besar su cuello, mordisquear su oreja y bajar poco a poco por su pecho hasta esas abdominales que me tenían loca. Salva me quitó el sujetador con bastante destreza y dejó mis pechos al descubierto para empezar a jugar con ellos, besándolos y dando pequeños mordiscos. Me estaba poniendo a mil, encima de él podía notar su abultado paquete que estaba más que empalmado, así que no podía esperar para quitarle los pantalones.

Al levantarnos para quitarnos los pantalones, Salva me condujo hasta el dormitorio donde había una pedazo de cama esperándonos, una vez allí seguimos con los preliminares, se puso encima de mi y comenzó a besarme por todos sitios, me sacó mi tanga con delicadeza y metió un dedo dentro de mi para comprobar que ya estaba bastante húmeda y me besó y lamió mi clitorix de una forma suave al principio pero cada vez con más ritmo. Cuando ya estaba cogiendo buen ritmo se animó a meter un par de dedos al mismo tiempo que chupaba, sabía bien lo que se hacía ahí abajo, algo que me encantó, pero le dije que parase porque yo también quería darle placer a él.

Así que cambiamos los papeles me subí encima de él no sin antes quitarle los bóxers y descubrir encantada que tenía un buen pepino. Tras deleitarme una vez más con sus labios y sus abdominales me bajé para hacerle una buena mamada. Ahí fue cuando me di cuenta que Salva la tenía un pelín torcida…pero bueno sin inconvenientes para ese “trabajito”. Por lo que allí estuve un buen ratito hasta que me dijo que se moría por metérmela y, para que engañarnos, yo también.

Volvió a colocarse encima de mi para hacer el misionero, cuando se acercó para introducirse dentro de mí lo hizo muy despacio, jugando un poco en mi entrada, primero la cabeza con suaves embestidas para ir entrando poco a poco puesto que encima la tenia gorda…Cuando por fin entró sentí que me llenaba, así que comenzó a coger buen ritmo, ¡qué maravilla! Pero al poco nos cansamos de esa postura tan típica así que cambiamos al perrito, en qué momento…Ahí si que pude comprobar que Salva estaba más torcido de lo que parecía pues estando en esa postura el pepino se le curvaba bastante hacía abajo y me estaba matando. Vaya no duré ni dos minutos creo, él era consciente y aunque le encantaba esa postura no tuvo problema en cambiar.

Fue así que yo me puse encima, el tumbado boca arriba y yo a horcajadas, ahora sí nos estábamos entendiendo, nuestros cuerpos encajaban a la perfección así que empecé a moverme y con la desviación de su miembro me estaba dando en el conocido como “punto g” así que entre la excitación y mis movimientos no tardé en llegar al climax. Salva estaba muy cachondo y solo necesitó un poco mas de mis movimientos para seguirme.

Tras culminar nos fuimos al baño para limpiarnos y me invitó a quedarme a dormir. No me gusta dormir con un tío porque me he malacostumbrado a dormir sola pero ya que estaba a mitad de mi camino de mi trabajo y que era bastante tarde, accedí. Me quedé dormida en seguida pues estaba cansada y después de ese pedazo de orgasmo dormí como una niña pequeña.

Al día siguiente me desperté con mi alarma pues tenía que ir a currar, Salva se levantó conmigo y me invitó a desayunar en su casa, pero no cualquier desayuno, me hizo un buen café tostadas con tomate rayado y zumo con naranjas naturales recién exprimidas, me sentía en una nube, polvazo y desayuno.

Terminé de vestirme y me fui a currar más contenta que una niña pequeña y durante el día Salva me mandó un par de mensajes, entre ellos un audio con una canción de Maluma que pegaba en ese momento “Marinero” que a mi me encantaba, así que estuve flotando en una nube todo el día. El problema vino por la tarde, que de buenas a primeras Salva no contestaba a los mensajes. Imaginé que estaba liado en el curro y que no podía contestarme, pero mi sorpresa fue cuando ya no volvió a contestar nunca más. 

Si amiga, el chico había desaparecido. Un ghosting en toda regla. No me lo podía creer. Pasaron varios días y seguía sin noticias del chico. Por lo que se lo conté a un par de amigas y me confirmaron mis sospechas, Salva me había hecho ghosting. No estaba preparada para aquella hostia pues no la había tenido nunca pero fue una dosis de realidad en toda la cara. Aquello era y es una práctica muy habitual de algunos tíos, seguro que sabes del lo que hablo. Por lo que en resumen, fue una noche y una mañana increíble y ya está. Estoy convencida de que el tío se dedicaba a hacerlo con todas las que pillaba. Al tiempo descubrí que el tío tenía novia y se había entretenido en ponerle los cuernos con las tías que iba engatusando…Me hubiera encantado habérselo contado a su chica porque si a mi me pasase eso me gustaría saberlo, solo espero que ella fuera lo suficientemente lista para darse cuenta.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Pexels en Pixabay 

Era una tarde tonta y caliente, como dice la canción de Estopa, cuando me escribió una amiga intima de la infancia que estaba por la zona y quería que pasásemos el finde juntas y accedí en seguida porque me apetecía verla después de tanto tiempo, además que las dos juntas siempre tenemos “peligro” y encima me pillaba de vacaciones.

El plan estaba claro, irnos a la playa a tomar el sol y beber cerveza, además nos habían invitado a un cumple con algunos amigos suyos y la quedada prometía. Llegamos a la playa pero antes de bajar nos tomamos una cerve juntas en un garito para ponernos un poco al día. A pesar de que no tenemos contacto a diario, cada vez que nos juntamos parece que no pasa el tiempo y mantenemos esa misma complicidad y risas de siempre.

Al rato los colegas de mi amiga María (seudónimo) la llamaron para avisarle que ya estaban en el parking y que necesitaban ayuda para descargar todos los bártulos. Así que nos acercamos al coche para ayudarles. Eran tres tíos, dos de ellos mas jóvenes y el otro un pelín más mayor pero tenían buena vibra y venían con un par de neveras grandes hasta arriba de cervezas por lo que tenía la intuición de que lo íbamos a pasar muy bien.

Nos acoplamos en una playa tranquila en la que había poca gente, el mar estaba tranquilo y el sol espectacular. Los chicos eran bastante graciosos, no paraban de hacer chistes y me sentí cómoda en seguida. Poco a poco descubrí que los dos mas jóvenes tenían novia y que tan sólo el más mayor estaba disponible. Ellos se encargaron de que no me faltase una cerveza en la mano y claro poco a poco me fui soltando y haciendo amistad con Denis (seudónimo).

Nos sentamos juntos y comenzamos a hablar muy animados, pronto nos dimos cuenta que teníamos bastante cosas en común a pesar de que nos llevábamos unos 12 años de diferencia. Él me contó que estaba divorciado y que tenía dos niños, además tenía una casita por la zona, algo que creo que no dejó caer por casualidad, tú me entiendes…El caso es que Denis no era para nada mi tipo fisicamente, era un tío un poco más alto que yo, calvete y bueno para tener 48 años estaba en forma, porque marcaba algo de abdominales.

El caso es que yo estaba más contenta que unas castañuelas y bien borracha, como el resto que no habíamos parado de beber, reír y bailar durante toda la tarde. Así que el cumpleañero decidió invitarnos a un chiringuito que teníamos al lado y que tenía un vale para gastar allí, por lo que cenamos y la bebida no paraba.

Tras cenar y seguir a copazos, Denis y yo estábamos más que arrimados y decidimos lanzarnos a la pista de baile ya que habían puesto una bachata y allí que nos pusimos a menear las caderas. Allí fue cuando entre paso y paso de bachata Denis me plantó un beso y claro yo así de contenta le devolví el beso y le dije que si nos íbamos de allí.

Me acerqué a María para comentarle el plan y con un guiño me soltó “pásatelo bien perraca”, algo muy nuestro. Me llevé mi coche y Denis se subió conmigo porque iba bastante peor de alcohol que yo. Por lo que hicimos una parada técnica para recoger las llaves de su piso, él me había explicado que lo tenia cerrado que era un piso que tenía a medias con su ex pero que nadie lo usaba, a lo que yo entendí que él lo usaba de picadero claramente.

Era un piso que tenía a medias con su ex pero que no usaban, a lo que yo entendí que él lo usaba de picadero

Total que una vez tuvimos las llaves nos fuimos para el sitio. Al llegar el sitio tenía buena pinta, era una urbanización así pija y bastante nueva, mi sorpresa fue cuando Denis me soltó que para entrar teníamos que saltar la tapia del portal, porque según él se había olvidado de coger las llaves del portal. Esa debía haber sido mi primera bandera roja para haber salido corriendo de allí, pero no, con lo borracha que estaba y las ganas de sexo que tenía en ese momento no me pareció tan raro, sobre todo porque él iba peor que yo (se las podía haber olvidado perfectamente)

Después de subir a la pared con la ayuda de Denis y dejarme los codos, por fin accedimos al pasillo y subimos a la puerta de la casa, pero cuando llegamos la puerta no era una convencional, me di cuenta que estábamos accediendo por la terraza y que la puerta era de cristal corredera pero que tenía cerradura. Ahí estaba la segunda bandera roja. Denis también tenía dificultades para abrirla porque no sé si es que no encontraba la llave o no atinaba… Al final entramos.

Aquello se notaba que estaba cerrado porque estaba todo con un poco de polvo y algo desordenado. El tío puso la luz como pudo, aunque no pude ver mucho del piso, me condujo al dormitorio que estaba al fondo. Así que por fin empezamos a besarnos y meternos mano. Me decía a mí misma que un tío mayor seguro que sabía lo que se hacía. ERROR AMIGA!

Ni downtown ni precalentar, quería ir al tema directamente ya que los besos y eso duraron 2 minutos. Así que el colega se dispuso a metérmela, por lo que había palpado aquello era de tamaño normal tirando a pequeña. pero reitero, pensaba que al menos sabría usarla.

Al segundo después Denis estaba allí haciendo el conejito, sí sí, el conejito, yo no me lo podía creer, de nuevo en la misma situación, pero esta vez si que le dije que aflojara, así que me cambió de postura y me puso a cuatro patas pero antes de que me diera cuenta, el tío había terminado. Amiga, no estaba teniendo suerte con mis encuentros sexuales, todos me estaban dejando insatisfecha. Entiendo que el colega llevaría tiempo a dos velas, que estaba borracho…pero eso no le excusa de al menos poner interés en satisfacerme o preguntarme qué tal.

Me fui al baño a limpiarme un poco y como era tarde y seguía con el puntillo, me tuve que quedar a dormir. La cama estaba a medias, creo que no había sabana bajera, sólo el nórdico puesto por encima, pero a esas horas de la noche y con lo cansada que estaba me quedé traspuesta. Al cabo de unas horas empezó a entrar luz por la puerta de la terraza y de fondo escuché un ruido. 

Estaba aún medio dormida y no reconocía que estaba escuchando pero de pronto se escucharon unas llaves como para entrar en la casa, yo con los ojos que no los podía abrir entre la luz y el sueño y que estaba medio desnuda me acojoné porque no sabía que estaba pasando. En esto que Denis se levanta y se va acercando al baño a coger su pantalón para ir a la puerta cuando de pronto la luz le ilumina todo el trasero y veo que era un culo de anciano caído y flácido al igual que el que ve Samanta de Sexo en Nueva York, algo así:

Imagen de Heavy.com

En ese instante pensé, ¿pero que WTF?, con quién me he acostado yo? ¡su culo tiene más años que Matusalén!, quería que la tierra me tragase, pero no. Todavía quedaba lo mejor. El tío se acerca a la puerta y se escuchaba a alguien más hablando con él. Reconozco que no pude escuchar bien la conversación porque me pilló medio dormida, desnuda y obviamente no iba a levantarme para asomarme.

De lo que pude escuchar era algo así como un conserje o guardia de seguridad de la urbanización que le preguntaba a Denis qué hacía allí y que si podía entrar, fue entonces cuando me desperté de golpe y empece a buscar toda mi ropa por allí y vestirme a toda leche. El guardia decía que porqué estaba allí, Denis le decía que hacía tiempo que no venía pero que el piso era suyo. El guardia no estaba muy convencido ya que nos vio saltando la noche anterior que quería ver qué todo estaba en orden, lo lógico que hubiera hecho cualquiera.

Cuando por fin terminó con el notas de seguridad, el tío volvió y me vio que yo ya estaba vestida y con cara de poker, intentó decirme que no pasaba nada y que ese guardia era nuevo, bla bla bla. Yo no quería estar ni un minuto más allí con don culo flácido y mentiroso porque a saber de quién era la casa en realidad. Así que recogí mis cosas y salí por patas, esta vez si por la puerta sin tener que saltar.

Nos vemos en el próximo capítulo! 

Imagen de Tracy Lundgren en Pixabay 

Comenzaré esta historia diciendo que siempre me he considerado una persona abierta a explorar los límites de mi sexualidad sin problema y desde que 50 sombras de Grey había aparecido en todas las librerías había aún más curiosidad por las técnicas de BDSM (bondage, dominación, sadismo y masoquismo)

Por lo que una vez más a través de app de contactos hice match con un chico bastante interesante. Fisicamente no era mi prototipo pero tenia “algo” y su descripción me llamó lo bastante la atención como para lanzarme a escribirle.

Paco (seudónimo, como siempre) vivía en el centro de la ciudad, igual que yo por aquellos entonces, y viendo que habíamos congeniado bien por mensaje decidimos quedar a los dos días de haber conectado.

Nos fuimos a un pub del centro que era y es bastante famoso, hay buen rollo y buena música y está muy guay decorado, así que a las 8 allí estábamos los dos puntuales. Paco, como te adelantaba, no era mi prototipo puesto que era un chico mas rellenito y más o menos de mi estatura (me gustan un poquito mas altos) pero tenia una carita muy linda y un brillo en los ojos muy especial…

Nos pillamos una mesita dentro y empezamos con una cerveza a romper el hielo, hablamos un poco de esto y aquello, pero al poco salió un tema de conversación un poco más interesante. Nuestros gustos en la cama. Paco me empezó a decir que para el tener sexo era una experiencia más allá de lo corriente. Le gustaba el BDSM. Ese detalle captó mi atención por completo pues en ese entonces yo no había practicado nada ese tema. 

El chico me contó que le gustaba hacer de cada sesión de sexo algo un poquito más atrevido y especial, por lo que preparaba un ritual en el que entraban en juego tanto velas, como incienso, como esposas, cuero y demás juguetes…La conversación estaba subiendo tanto de tono que empecé a sonrojarme pero sobre todo a excitarme. Yo no daba crédito a lo que Paco me contaba y me estaba calentando tanto que me lancé a decirle que yo no lo había probado nunca y que si estaría dispuesto a darme una sesión de bdsm.

Al principio Paco parecía un poco indeciso, parecía que no quería mostrar sus cartas tan pronto pero después de tres cervezas y de hablar ya con lujo de detalles de las técnicas y ademas, imagino que estaba tan cachondo como yo y accedió a venir a mi casa par dicha sesión. Cuando llegamos a mi casa me dijo que le diera una serie de elementos para preparar “la sesión”: aceite, una venda y unas velas”. Me pidió que me esperara en el salón mientras lo ultimaba todo el solito en el dormitorio. Reconozco que esos 10-15 minutos se me hicieron eternos y que mi excitación iba más y más en aumento.

Por fin el tío lo tenía todo preparado y cuando entré la película que había montado estaba bastante bien teniendo en cuenta que jugaba fuera de casa y con lo que yo tenía por allí. El dormitorio tenia una media luz gracias a unos farolillos pequeños que colgaban del cabecero de la cama junto con las velas repartidas por el suelo, había un fular a modo de venda preparado a los pies de la cama y Paco con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: “a partir de ahora solo puedes llamarme Señor, si lo has entendido asiente”. Aquello me gustó y me excitó al instante pues nunca había asumido el papel de sumisa.

Paco me cogió de la mano y me condujo al borde de la cama, me saco mi blusa y me puso la venda en los ojos para que no pudiese ver nada, a partir de ese momento estaba a su merced. Después me tumbó en la cama y empezó a quitarme los pantalones, me dio la vuelta y me colocó boca abajo y de repente me dio un cachetazo en el culo…madre mía me pilló desprevenida pero estaba tan excitada que me encantó.

Lo siguiente que recuerdo es notar sus manos recorriendo todo mi cuerpo de arriba a abajo, primero acariciando mi cuello, espalda y mi culo. Muy lentamente me quitó el tanga, tanto que me pareció una eternidad, Paco sabía perfectamente lo que estaba haciendo y jugaba con mi frustración y desesperación. Me dio la vuelta y me sentó en el borde de la cama, me quitó el sujetador y comenzó a besarme lentamente el cuello, bajando hasta mis pezones que ya estaban duros. Los empezó a lamer, morder y apretar con sus dedos, cada vez un poco más intensamente pero sin llegar al dolor. Me agarró las tetas y jugó con ellas por un buen rato. 

Reconozco que la excitación era máxima, estaba a disposición de un “desconocido” que estaba jugando conmigo y haciéndome lo que le daba la gana, encima no podía verlo porque tenía los ojos vendados (anular cualquier sentido hace que la experiencia sexual sea muy diferente pues te agudiza los otros sentidos). Lo único que se pasaba por mi mente es que Paco se pusiese un condón para empotrarme, pero él aún tenía más guardado. 

De nuevo me tumbó en la cama, esta vez boca arriba y noté como el aceite caía sobre mi pecho…el chico se puso encima de mi a darme un masaje en las tetas, podía notar que estaba desnudo y su miembro (que no había visto ni palpado) encima de mí también. Ese roce me estaba poniendo malísima, en ese momento mi “señor” me ordenó que abriese la boca, para mi sorpresa me plantó el pepino que estaba duro y palpitante, para que lo lamiese. Empecé suave y después con más rapidez, así que Paco me pidió que parase puesto que estaba más cachondo que yo e iba a provocar que terminase antes de tiempo.

Ese roce me estaba poniendo malísima, en ese momento mi “señor” me ordenó que abriese la boca

Así que para mi sorpresa se bajo para empezar a lamerme el monte de venus y bajar con su lengua hasta mi clitoris, haciendo unos círculos pequeños hasta luego mas grandes y llegar a mi entrada que estaba chorreando ya…uno de los pocos cunnilingus que no he visto con mis ojos pero que mejor he sentido y disfrutado.

Me puso a cuatro patas y él se colocó detrás de mi, cuando ya pensaba que me la iba a meter (ya no podía mas…) comenzó a azotarme el culo, de más suave a más fuerte, además noté como estaba jugando con la punta de su pene por mi clítoris dando pequeños círculos e instintivamente yo moví mis caderas buscando la penetración, algo que me valió de un azote más.

Sin poder aguantar más le supliqué a mi señor que por favor me la metiese ya porque no podía más…cosa que accedió gustosamente ya que tardo medio segundo en cumplir. Su miembro me penetró muy lentamente, Paco todavía quería hacerme sufrir un poco mas, las primeras estocadas fueron lentas y profundas, hasta que por fin empezó a coger ritmo.

Me agarró las manos y me las puso en la espalda al mismo tiempo que me penetraba una y otra vez cada vez más fuerte y no sé como de repente me estaba llegando el orgasmo…digo esto porque soy difícil de satisfacer, que necesito estar arriba para correrme pero Paco consiguió que me corriese gloriosamente a cuatro patas y el no tardó en hacerlo también.

Tras quitarme la venda por fin nos besamos y me preguntó que si había disfrutado y le dije que mucho, que había sido muy interesante. Aunque, entre tu y yo, eso no fue BDSM ni nada jaja. Pero bueno reconozco que el chaval se lo había currado mucho mas que el conejito oscuro y aunque poco tenía que ver con aquellas técnicas disfruté y tuve un leve contacto con ello.

Nos vemos en el proximo post!

Imagen de Ryan McGuire en Pixabay

Reconozco que esta historia se ha quedado en el olvido porque mi mente así lo ha decidido pero aún tengo suficiente recuerdo para compartirla una vez más contigo. Como bien sabes, mi soltería pasó por una primera aventura con mi “toyota auris” y aunque durante un tiempo dejé de lado las apps de citas, no quería darme por vencida tan pronto así que volví al ataque.

Por aquellos entonces hice amistad con una compañera de trabajo que se encontraba en la misma situación que yo, soltera en tiempos de ligoteo digital. Como ella me llevaba algún tiempo de ventaja, me dejé aconsejar por su experiencia. Me enseñó varías apps que hasta el momento yo no conocía: Adopta un tio, Happn o Pof (plenty of fish)

Opté por abrirme un perfil en adopta un tío ya que parecía divertida y eso de meter tíos en mi cesta reconozco que me hizo gracia. Fue así como empecé a navegar por aquella app y darme cuenta de cómo era aquello de conocer gente a través de estas aplicaciones. Mi primer contacto había sido en “meetic”, una app de pago, dónde sólo me encontraba mayores y personajes varios.

En adopta un tío si que había mas chicos de mi edad, seguía encontrando personajes, pero al menos eran de mi quinta. Otra cosa que me di cuenta es que parece que el algoritmo de esta y el resto de app te ofrecen como carne fresca cuando te das de alta, ya que de pronto los tíos empezaron a darle me gusta a mi perfil y en cuestión de un par de horas tenía más de 40 solicitudes.

Al principio me agobié un poco tengo que reconocer, pero claro después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar, así que de treinta solicitudes creo que me interesaron como cinco. De éstos empecé a hablar con tres y sólo uno me dio una conversación medio decente, David (seudónimo).

«Después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar»

David era un chico lindo, trabajaba para una empresa importante como encargado y me contaba que llevaba un tiempo independizado, bien, un tío que no vive con mamá y papá, pensé. Así que nos caímos bien al instante y nos pasamos a hablar por whatsapp. 

Te hago un apunte rápido. Cuando la conversación fluye casi al poco tiempo alguno de los dos opta por sugerir seguir la conversación por WhatsApp porque “la app va regular y no llegan las notificaciones”, vamos que prefiere tenerte mas a la mano a tener que buscarte entre las conversaciones que ya tenga abiertas en la app. Tú ya decides si es algo positivo o no, pero bueno para mí te digo que es algo bueno, indica que la cosa va bien.

Tras hablar algunos días por whastapp y confirmar que David era un chico normal, porque si amiga me gusta o me gustaba hablar antes durante un tiempo prudencial para identificar a locos varios. Decidimos quedar en una zona de bares de la ciudad y como yo tenía coche de empresa le dije que mejor lo recogía yo. Creo que quedamos a eso de las 22pm, un poco tarde para mi gusto, pero bueno es la hora que él podía por su curro y fuimos directos a por una cerveza. 

Lo recogí en mi pedazo de Volvo que tenía ese finde asignado, se quedó flipado con el coche. La verdad que cuando lo vi ganaba en persona, se había echado un perfume con el que se caía la baba y venia muy formalito vestido. Tenia algunas marcas de acné que había disimulado bien en sus fotos pero que a mi no me importaron.

Al principio nos costó sacar un poco de conversación porque estaba un poco cortado, yo no suelo tener problema porque he trabajado mucho de cara al público y mas que nada porque soy una sin vergüenza, pero claro si el chico no me sigue… pues bueno es algo complicado.

El caso es que después de dos cervezas sin cenar nada nos soltamos un poco. Cada vez estábamos más arrimados y cuando nos dimos cuenta nos estábamos besando. Ese primer beso fue tierno y tímido, con algo de nervios, pero se pasaron pronto. David me ofreció ir a su casa que estaba bastante cerca y me sentí lo bastante cómoda como para decirle que si, el chico había sido muy agradable toda la noche y había algo de chispa entre nosotros. Por no decir que estaba cachonda y con falta de sexo, algo que después de una relación de pareja tan larga no estaba acostumbrada.

Así que nos fuimos a casa de David, reconozco que la tenía bastante limpia y que me gustó mucho como la tenia decorada, él muy orgulloso me hizo un mini tour que creo que no era la primera vez que hacía porque qué casualidad que terminó en el dormitorio…

David me sentó al borde de la cama y se fue un segundo, pensaba que iba a buscar un condón pero no, iba en busca del interruptor de la luz para apagarla. Amiga yo pensaba que a los tíos les ponía hacerlo con la luz encendida por eso de que ellos se excitan más viendo pero creo que este chico tenía algún fetiche o algo porque hizo justo lo contrario. Así que imagina el plan, yo en un dormitorio desconocido con un tío a oscuras, todo se volvió un poco más complicado.

Se acercó a donde yo estaba y empezó a besarme y quitarme la ropa con bastantes dificultades ya que ni él ni yo veíamos nada. Tampoco le dije de encender la luz puesto que bueno estábamos en su casa y si sentía cómodo así, quién era yo para contradecirlo y bueno siempre tiene su punto la oscuridad. La temperatura subía cada vez más, David había preparado un ventilador en la habitación ya que a pesar de era final de septiembre seguía haciendo calor por las noches, algo que agradecí porque él empezó a sudar un poco…

Las manos se nos iban por todos sitios, besos y caricias. Hasta que David decidió sacar el condón por fin y se lo puso. Tengo que decir que no sabía qué tenía entre las piernas porque seguíamos a oscuras pero lo poco que pude palpar parecía que era algo normalito. Cuando se puso encima de mí descubrí encantada que allí había material del bueno, sonreí y suspiré aliviada, después de esa última experiencia con Jero…

Por lo que un segundo más tarde empezó a coger ritmo, tanto que en un momento creí que tenía al conejito de duracel encima de mi…madre mía, me había convertido en una muñeca hinchable por un momento. Encima claro, del esfuerzo el tío estaba ahí sudando a tope y le caían los chorros de sudor, bueno mejor dicho me caían a mí. La escena que yo estaba viviendo era de todo menos erótica o excitante. Sólo estaba pensando “tierra trágame”

Reconozco que en ese momento podía haberle dicho algo, pero antes de que me diera cuenta el tío se había corrido y con razón ese ritmo no lo aguantaba nadie (pa, pa, pa. pa, pa…) por lo que me quedé tumbada en la cama a oscuras y a dos velas, otra vez. Porque de nuevo ni me metió mano ni bajo al downtown. Menudo comienzo en mi aventura de soltera, no daba pie con bola.

Me fui al baño a adecentarme un poco y como era tarde y al día siguiente curraba, le dije que me iba y salí por patas. No quería estar allí ni un segundo más por si volvía el conejito de madrugada o algo. Al día siguiente David me escribió muy motivado que se lo había pasado muy bien y que a ver si quedábamos otro día, creo que con las tías que había quedado hasta ese momento ninguna le había permitido semejante fechoría y yo le había dejado rienda suelta a toda su energía, así que claro el tío estaba encantado.

Por mi parte esquivaba las quedadas como podía, me refugiaba en el trabajo que en parte era verdad, pero imagino que David se percató que mi interés era nulo y que ya apenas le contestaba, de nuevo no era capaz de decirle que no estaba dispuesta a soportar al “conejito oscuro” de ninguna forma.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.

Te empezaré diciendo que esta historia se ha convertido en un sello de presentación de mi vida de soltera, ya que fue la primera experiencia que viví y que me ha marcado para los restos, una de tantas.

Te pongo en situación, yo había dejado una relación muy larga de pareja y tras un tiempo prudencial decidí que ya estaba preparada para conocer gente. El trabajo me estaba absorbiendo tanto que mi rutina se reducía a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, por aquellos entonces era una chica bastante más “aburrida” centrada en un curro que tenía buen sueldo pero no me dejaba casi nada de tiempo para mi. ERRORRR!!

Total, que me abrí una app de citas, pero no cualquiera no, decidí empezar por meetic. Una app de pago ya que no quería saber nada del dichoso Tinder, por lo que había oído la gente iba a saco, vamos que a la primera de cambio de enviaban la temida “fotopolla”, algo que no estaba preparada para recibir.

Tras unos días viendo el ganado…sí he dicho ganado porque a pesar de que fuera una app de pago y tonta de mi pensaba que eso iba a hacerme parte del filtro y del trabajo, lo único que me encontraba eran personas mayores, de más de 50 y personajes de lo más variopinto. 

Estaba ya un poco desmotivada cuando apareció un chico de más o menos mi edad que a primera vista era normal, guapete y compartía algunas aficiones conmigo. Así que nos dimos “match” (para las que no sabéis que es, es cuando dos personas indican que se gustan) para mi sorpresa y pudimos empezar a hablar. 

El chico se presentó y me contó un poquito más sobre él, para esta historía le vamos a llamar Jero (obviamente un seudónimo). Era bastante agradable y nos caimos bien en seguida, por lo que decidimos quedar a tomar algo y ver qué tal. Eso si, te hago un apunte rápido que necesitas para esta historia. Nos dimos los números de móvil y empezamos a hablar por whastapp, Jero me envió una nota de voz y su voz era un poco “de pito” vaya que hablaba mas agudo que yo, pero bueno no lo tomé en cuenta, en ese momento no le di importancia.

Quedamos un viernes a eso de las 8 de la tarde para ir a picar algo al centro de la ciudad, ya que nos venía bien a los dos que vivíamos por la zona. Cuando llegó me llevé un poco de decepción porque Jero había escogido muy bien sus fotos en la app, en persona perdía bastante, encima la voz de pito en persona era aún peor, pero me dije “Vicky, no lo juzgues por la fachada, dale una oportunidad para conocerlo”.

Reconozco que el picoteo estuvo animado y el buen rollo previo por whastapp seguía presente en persona, aunque en mi mente ya había descartado a Jero para algo más, pero dije bueno mira estamos aquí para pasar un buen rato, así que me dejé de prejuicios. Tras cenar nos fuimos a tomar una copa a un pub cercano y con el alcohol y la música terminé de soltarme. Jero me plantó un beso y me susurró “¿te apetece que nos vayamos?” y con lo animada que estaba le dije que sí.

Acordamos ir a mi casa que estaba más cerca y, entre tu y yo, como no sabes lo que te puedes encontrar en casa de un tío preferí ir a la mía. Así que mientras subíamos en el ascensor la temperatura empezó a subir ya que las manos se nos perdían en el cuerpo del otro. Cuando por fin abrí la puerta nos quedamos en el sofá besándonos y metiéndonos mano. Jero parecía estar muy cachondo porque empezó a desnudarme y desnudarse, cuando de repente…mi cara suele ser muy expresiva pero en ese momento me quedé pasmada. Cuando el chico se bajo los bóxers allí no había nada…me refiero, que miré un par de veces hasta darme cuenta de que aquello era más pequeño que una palanca de cambios del coche “toyota auris”. Te dejo aquí la imagen para ilustrar mis palabras y que sepas de qué tamaño estamos hablando amiga.

«aquello era más pequeño que la palanca de cambios de un toyota auris»

En lo más profundo de mi pensé bueno lo mismo no está empalmado de todo, seguro es de sangre y ahora viene lo bueno…pero no. Tierra trágame. Oh no, no, no. Eso era todo. En ese momento me quería morir, reitero soy muy expresiva con la cara, mi única suerte fue que estábamos a media luz y que no podía verme bien la cara porque sino creo que hubiera salido llorando. Aunque la que casi se pone a llorar era yo porque pensé, ¿quién me manda a mi meterme en una app de citas para encontrarme semejante elemento? ¿esto es lo que yo me estaba perdiendo? ¡Tengo que llamar a mi ex ya! 

Déjame contarte que Jero era el segundo chico con el que me acostaba en mi vida y mi ex tenía una buena herramienta, de la media buena alta (algo que sé mejor tras las distintas experiencias pero que en aquel momento no era tan consciente) Pero bueno que ahí no termina la noche, sigo.

A pesar de que toyota auris era lo que era…el tío estaba dispuesto y preparado así que se lanzó encima de mi para hacer el misionero. Cuando entró yo apenas noté nada pero Jero estaba a tope así que lo dejé hacer, pensando que después iba a compensar su falta de miembro con qué se yo…un buen “downtown” (cunnilingus) pero que va amiga. Hizo el conejito, se corrió en menos que canta un gallo y me dejó a dos velas.

Tras terminar le dije que estaba muy cansada y que ya hablaríamos…pero la verdad es que jamás volví a hablar con él, me escribió días después pero decidí bloquearlo porque sinceramente no sabía cómo decirle que la tenía demasiado pequeña sin hacerle daño. 

Chica, espero que no tengas la mala suerte de cruzarte en tu vida con un toyota auris pero si por casualidad te lo encuentras, dile que al menos te haga un buen cunnilingus. Por cierto como anécdota te contaré que pasados unos años instagram me mandó de sugencia de amistad un tal Jero y qué casualidad que era este chico. Su perfil era publico así que lo «stalkee» (cotilleé) un poco, ahora tenía pareja y no solo eso, dos churumbeles…por lo que la moraleja de esta historia es que siempre hay un tiesto para cada maceta. 

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.