A bearded man in a shirt with a print of palm trees on a turquoise background licks an orange
Estaba yo entretenida navegando por las redes cuando di con un chavalito que estaba tremendo, ojos verdes, moreno con barba y un six pack que tiraba de espaldas, con unos treinta y pocos, con aire de malote pero divertido. Javi me dio match a los pocos días y como vivíamos bastante cerca, tras conocernos un poco por el móvil, nos dimos una oportunidad para vernos en persona.
El tío era mucho más guapo en persona, además venía arreglado y oliendo a un perfume que me encantaba. Nos dimos dos besos y nos sentamos en un pub de moda de la zona para tomarnos unas cervezas.
Al principio estaba super nervioso, a pesar de que trabajaba en la hostelería y estaba acostumbrado a tratar con clientes, decía que hacía poco que lo había dejado con su ex y aún se sentía raro estando con una chica. Pero a medida que fuimos hablando y bebiendo cerveza se le fueron esos nervios y pude comprobar que a pesar de tener un aire de malote en su perfil no era para nada así, más bien era un trozo de pan.
Las chispas empezaron a saltar a medida que nos íbamos arrimando más durante esa tarde hasta que en algún momento nos besamos y decidimos ir a un lugar más tranquilo, así nos fuimos a su casa que estaba muy cerca.
Él vivía en un pisito pequeño que aún estaba acomodando pues llevaba muy poco allí y recuerdo que a pesar de tener pocas cosas lo tenía bastante bien apañado. Recuerdo que nos tumbamos en el sofá a “ver una peli” y empezamos a besarnos y acariciarnos poco a poco, aunque estábamos bastante calientes y nos desnudamos el uno a otro.
Javi se bajó a hacer un downtown ya que me había confesado que era algo que le encantaba y vaya si lo hacía bien, el tío se pegó un buen rato y me hizo disfrutar de lo lindo…Así que me dispuse a darle un poco de placer pero cuando quise darme cuenta allí no estaba la cosa como para empezar. Javi me dijo que estaba un poco nervioso que sentía como si estuviera haciendo algo malo pues solo hacía 3 meses que lo había dejado con su ex y estaba un poco rayado.
Intentamos que se reanimara de diferentes formas pero aquella noche no hubo suerte. Por lo que me fui para casa pero al menos yo si había conseguido disfrutar. Decidimos quedar otro día en mi casa, se vino directo del trabajo y nos pusimos manos a la obra.
Repetimos la dinámica de la última vez literalmente porque hubo downtown y él tampoco pudo mantenerse erecto, es verdad que lo consiguió durante unos cinco minutos pero ni siquiera fue capaz de correrse en ese rato. Así que bueno decidimos parar un rato y dijo, “oye he traído salmorejo del bar, ¿te apetece?” dijo las palabras mágicas pues a mí me pirra y allí cenamos los dos un pedazo de salmorejo más bueno que nada.
Después hicimos un intento más pero no hubo forma…por lo que Javi se fue a casa un poco frustrado por no conseguirlo. Quedé un par de veces más con él y aunque conseguía aguantar un pelín más no había forma de conseguir un polvo decente y yo me cansé un poco de esa dinámica y sé que el también pues me decía que se agobiaba un montón por no conseguirlo y sinceramente ambos decidimos dejarlo hasta que el superase un poco lo de su ex y no se rayase tanto por no conseguir empalmarse.
Un día más navegando por una app de citas di con un chavalito muy mono, era rubio con los ojos verdes y tenía una carita de niño de no haber roto un plato. Era autónomo y se dedicaba al sector de la madera, por lo que pensé “seguro es un manitas”. Total, que como nuestros horarios eran un poco complicados decidimos tener una primera cita para ir a comer algo entre semana y así ponernos cara y conocernos en persona.
Nos fuimos a un sitio intermedio ya que los dos volvíamos al trabajo por la tarde, él venía vestido con un mono de trabajo, pues estaba en una obra currando y no le daba tiempo a arreglarse. A mí no me importó ya se sabe que muchas veces ver a un tío vestido de trabajo da más morbo que arreglado, lo que pasa que en este caso la primera impresión no fue del todo “oh que cañón de tío”. Estaba más delgado que en las fotos y tenía un aire de despistado…Total que nos fuimos a un bar de que había por la zona a comer de menú, un sitio que el conocía de otras veces.
Jose era de Córdoba y tenía el típico acento marcado con seseo, pues era de un pueblo, nos sentamos uno en frente del otro y pedimos algo para comer. Reconozco que estaba un poco nerviosa porque teníamos un tiempo limitado y obviamente había varias cosas que hablar. El caso es que el chico hablaba bastante y se esforzaba por ser simpático o más bien gracioso, pero el humor que tenía no me había ni pizca de gracia. No puedo darte un ejemplo concreto porque hace tiempo y no lo recuerdo bien, pero puedes quedarte con que era un “graciosete”.
El caso es que bueno, a pesar que no compartía ese humor, al menos el tío lo intentaba. Durante la comida estuvimos conociéndonos un poquito y decidimos quedar otro día con más tiempo. Por lo que pasados unos 3-4 días pudimos encontrar un hueco para volver a vernos.
Como era final de mes y ambos andábamos cortos de pasta me dijo de ir a su casa para invitarme a tomar algo. Vivía un pelín lejos de mí, pero ya que se había ofrecido a prepararme algo le dije que sí encantada. Cuando llegué el sitio era una casa mata bastante antigua, pero al menos vivía solo y la tenía limpia y recogida.
Me puso un picoteo y me puso una estrella galicia bien fría, así que ya me tenía medio ganada, pero sinceramente no fluyó la cosa para que pasara nada más encima al día siguiente madrugábamos así que esa noche me fui a casa sin postre.
Volvimos a quedar otro día, pero esta vez en mi casa, quedamos en que yo también iba a invitarle a cenar algo. Mi sorpresa fue cuando apareció en mi casa y en la mano traía una piedra, sí chica, una piedra. Me soltó “la he visto por el campo y me ha gustado, quería regalártela, seguro que es original y nadie te había traído una”. Desde luego que original era, pero seguro que ahora me entiendes un poco más cuando te decía que era “graciosete”.
Total que cenamos algo y tras algunas cerves y estar pegaditos en el sofá por fin hubo algo de roce, él era super tímido, pero yo estaba ya deseando de ver qué era capaz Jose, así que me lance a darle un beso y él se dejó llevar. Poco a poco se fue soltando y comenzó a desnudarme y tocarme, le dejé a su ritmo y madre mía que buenas manos tenía o mejor dicho, que dedos…El tío consiguió que me corriera en nada, a su favor voy a decir que ha sido uno de los pocos chicos que ha conseguido que en el primer día me corriera tan rápido solo con los dedos.
La cosa prometía con tremendo inicio por lo que pasamos a la cama para estar más cómodos. Beso por aquí, caricia por allí, hasta que llegó el gran momento, nos pusimos manos a la obra el chico preparado, pero no hubo forma de izar la bandera…Intentamos la reanimación de varias formas pero que va. Me quedé un poco parada y me contó que era algo que le pasaba habitualmente, que sabía que era psicológico porque además cuanto más lo pensaba más se rallaba, así que el pobre no conseguía empalmarse más de 5 minutos. Con razón había desarrollado esas habilidades con los dedos…
En fin, que volví a quedar una vez más con él por darle otra oportunidad pero que aquello era misión imposible así que decidí no volver a llamarlo y si te lo estás preguntando, la piedra la acabe devolviendo al campo que era donde pertenecía, ya que no me apetecía tener presente cada día al tío de la piedra…
Estaba yo navegando por la app de citas, pof, cuando me topé con David, un chico un par de años mayor que yo que me había llamado la atención, cuando nos dimos match e iniciamos la conversación.
Por aquel entonces estaba muy liada con mi trabajo y no tenía mucho tiempo para quedar, recuerdo que David estaba bastante pendiente de mi y cada día o cada dos me decía de quedar y aunque de verdad que me apetecía conocerlo no tenía forma de quedar.
Un día finalmente pude sacar tiempo para quedar y me decidí a escribirle, su agenda era algo más flexible así que me dijo que si. Se ofreció a recogerme y la verdad que lo agradecí pues ese día me había dado un tute de kilómetros y lo que menos me apetecía era tener que conducir.
A eso de las 9 apareció con su pedazo de opel astra del años cataplún, que parecía una tartana pues tenía varios arañazos…además David apareció con unos pantalones de pana que yo pensaba que eso ya no se vendía y con una chaqueta vaquera con cuello de borrego…Encima cuando lo vi en persona el tío en lugar de 34 años parecía que tenía 54 pues estaba super aviejado, imagino porque le daba mucho en sol en su curro y al final eso te envejece muy rápido pero, madre mía, es que parecía mi padre…Yo me había arreglado bastante más y te juro que pensé “¿dónde voy tan arreglada con mi padre?
Total que bueno, nos dirigimos al restaurante para cenar algo pues los dos estábamos muertos de hambre y algo había que comer. Cuando llegamos tuvimos que esperar un poco pues aquello estaba hasta los topes, pero merecía la pena pues tenía buena fama.
Al final conseguimos sentarnos para cenar y nos atendieron en seguida, mientras que esperamos nos bebimos un par de cervezas y el estómago estaba que rugía si que pedimos un plato de carne que estaba tremendo y alguna cosita mas.
En algún punto de la conversación mencioné su nombre y me cortó preguntándome “ah, ¿pero aún no te he dicho mi nombre? Me quedé con la boca abierta porque de pronto el chico no se llamaba David…Me comentó que su nombre real no le gustaba mucho y que en la app usaba ese porque era más cómodo para él. Me dijo, “no te vayas a reír pero me llamo como uno de los reyes magos…” por su intimidad no te voy a decir cual de los tres era, eso lo dejo para tu imaginación…jajaj.
Total que allí estaba yo con “mi padre” cenando que no me había despertado ninguna chispa pero que al menos era simpático y tenía una forma de pensar parecida a la mía. Me comentó que desde hacía un tiempo había decidido cuidar su alimentación y que apenas comía carne, además él practicaba escalada y me explicó que para eso tienes que estar definido y muy “canijo” por lo que controlaba mucho su dieta en ese aspecto. Sin embargo allí estaba conmigo comiendo carnaza y bebiendo cerveza…
Después de 4 cervezas cada uno y de estar hartos de comer decidimos irnos, le dije que me llevara a mi casa, así que nos fuimos. Llegamos al portal con el coche y se paró en la puerta, el tío mas contento que unas castañuelas con la bebida se me tiró al cuello, obviamente no quise ser brusca y le devolví el beso. Me la tiró y me dijo “yo quiero pasar la noche contigo”, pero lo que él no había captado es que no me había gustado nada y que yo lo que quería era salir corriendo de allí
Me tuvo como cinco o diez minutos más allí intentando convencerme de que le dejara pasar pero le dije que ni de coña, que mañana había que currar. Así que al final se convenció y yo conseguí salir del coche como alma que lleva el diablo.
Un par de días después me volvió a escribir preguntándome si quería cenar con él y ya no me pude aguantar, le fui sincera y dije que no me había atraído y que no quería quedar más con él. “David” agradeció mi sinceridad pero también me soltó “si no te importa me gustaría que me hicieses un bizum por la mitad de la cena, pues yo te invité con el pretexto de que tu invitaras otro día y viendo que no hay próxima vez, prefiero que me la pagues…” Sinceramente yo igual se lo iba a decir pero me pareció tan feo como lo expresó que le dije “claro, ahora mismo” y acto seguido lo bloquee. Te dejo que saques tus propias conclusiones…
Hace un tiempo cuando iba al gym coincidía mucho con un chaval que estaba petadísimo, el colega se le marcaban cosas que jamás había visto a nadie más y parecía así muy serio pues siempre llegaba, eso sí educado porque saludaba a todo el mundo, se ponía a entrenar a tope.
El caso es que yo le había echado el ojo y me parecía que él también me miraba de reojo, por lo que intuía que había interés pero es que no sabía cómo entrarle, lo mío eran las app de citas y así cara a cara me daba un montón de corte.
Se me ocurrió hablar con la chica de recepción del gym que era muy apañada y había hablado con ella en más de una ocasión y cuando salí de una de mis sesiones me acerqué para preguntarle sobre el chicho. Se quedó sorprendida cuando le pregunté por él, me dijo que se llamaba Fernando y me miro su ficha para chivatearme que tenia unos 4 años más que yo, pero también me avisó que no había superado a su ex y que se la pegaba hablando de ella a todo el que podía incluida ella.
Al dia siguiente no podía creer lo que me iba a pasar, mi amiga de recepción se había encargado de pedirle el nº de teléfono a Fernando con una excusa barata y cuando me vio aparecer me dijo “te he conseguido el numero de Fer”, así que ya lo tenía más fácil para hablarle.
Por whatsapp no tengo mucho problema en lanzarme así que cuando terminé de entrenar me dispuse a escribirle y mi sorpresa fue mayúscula cuando me contestó en seguida y que había sospechado que la de recepción me había dado su número. De hecho como sospeché me confesó que el también se había fijado en mi pero que le daba mucha vergüenza hablarme pues en el fondo era muy tímido.
Empezamos a hablar muy seguido y el día siguiente que nos cruzamos en el gym fuimos bastante nerviosos pues ya habíamos comentado que nos gustábamos y que íbamos a saludarnos allí. Al principio nos costó hablar pero en seguida sacamos el tema estrella (el gym) y todo fluyó solo.
Tras varios días así, decidimos quedar para tomar algo y así vernos fuera del ambiente del gym. Fernando me pidió que lo recogiese pues estaba sin coche y accedí, nos fuimos a un pub de moda y nos pedimos un café. Allí hablamos de cómo nos habíamos fijado el uno en el otro y que menos mal que yo decidí dar el paso porque él no se atrevía. Me dijo que llevaba entrenando casi 18 años y que llevaba una dieta muy estricta. Reitero el tío estaba muy petado, fuerte pero definido, no los típicos croissant, y ya sabía por qué era. Se lo tomaba súper en serio.
Reconozco que vestido de calle y perfumado como venía a mi se me caía aún más la baba con él, además era un chico bastante humilde y sencillo, por lo que tras conversar un rato y tomarnos alguna copa, decidimos irnos a un lugar más tranquilo.
Le invité a mi casa porque él vivía con su padre, una vez aquí necesitaba desnudarlo y tocar todos los músculos que a diario intuía vestido cuando lo veía en el gym. Empezamos a besarnos y tengo que decir que no me entusiasmó, siendo un pedazo tío como era espera que me empotrara como Michelle Morrone en 365, pero al ser tan tímido me tocó a mi llevar un poco las riendas, pero no me importó.
El problema vino cuando mi amigo no tenía forma de empalmarse…Lo intentamos de varias formas pero aquello no subía. En ese momento llegué a plantearme si mi amigo se ciclaba y por eso estaba tan fuerte, además que se rumorea que un efecto secundario de los ciclos es la impotencia. Así que mi gozo en un pozo. Encima el tío era tan soso en la cama que ni siquiera hizo un “downtown” para arreglar un poco la situación y parecía que la única postura que le ponía era el misionero… te puedes imaginar la desilusión tan grande que me llevé.
Se hizo bastante tarde con los intentos fallidos y le pregunté que si podía venir alguien a recogerlo porque después de recogerlo y el plan que había, no te voy a engañar, lo que menos me apetecía era llevarlo a su casa, por lo que llamó a alguien. Mi cara fue de poker total cuando cogió el teléfono y dijo “¿papá, puedes venir a por mí? Madre mía, un tío con treinta y largos y diciéndole a papá que viniera a por él, no me lo podía creer y reírme por dentro…
Quedé un par de veces más con Fernando para darle la oportunidad de ver si podía conseguirlo, pero allí no había forma de nada. Lo más gracioso fue que una noche que venía borracha y con ganas de marcha le volví a escribir…como seguía sin coche me mandó la ubicación para recogerlo y chicas no se puede meter el gps y conducir, por lo que se me cruzó un pedazo bordillo que me reventó una rueda. Yo me lo tomé como una señal del universo para que no lo intentase más con el chico.
Hoy quiero inaugurar una nueva sección, «romper el hielo», donde quiero compartir contigo algunas de las frases que los chicos usan para saludarme e iniciar una conversación. Prometo que con algunas vas te vas a reír, con otras a poner los ojos en blanco y con alguna te quedarás flipada!
Comencemos pues…
Estas dos son de las mas tímidas o sencillas, una forma suave y dulce de intentar empezar a hablar. Es aburrida pero la intención es lo que cuenta.
Aquí ya empezamos a ver cositas interesantes, por ejemplo «pareces una mujer vital e interesante» ¿en qué momento una foto te puede sugerir que una persona es vital? Esta me dejó un poco descolocada. La de «eres tu las chica de las fotos» suele funcionar para «picarte» de esta forma intentas justificarte y sin querer ya te han liado para empezar a conversar.
Estas dos representan de las más empalagosas, las que las ves y ya te da pereza…No sé cuál es peor… me encantaría que me dejases un comentario contándome cuál te parece más desastre.
Si, estas son un intento de llamar la atención subiéndote el ego por las nubes, un poco manido pero a veces esta técnica funciona muy bien y si te pilla de bajón te ayuda a animarte en un segundo.
La de la isla al menos es original, el chico propone algo idílico, pero la de «pom pom» ay madre! reconozco que me sorprendió verlo escrito y ser tan literal, pero por si te lo preguntabas…no, no se pudo.
Estas dos no tienen desperdicio. La de ritmo de rock al menos propone un buen plan y parece simpático, pero la que me dejó rota es la otra ese «hulio» con esa hache hizo que me partiese de risa, me imaginé a Joaquín del Betis!
Y sin duda la más flipante es la última de esta recopilación de esta primera parte de la nueva sección, juzga por tí misma:
No sé si era una broma, si era una forma de llamar la atención de las chicas o si era real, pero esa pregunta por ese dinero al menos hace que lo pienses durante un mili segundo, obviamente yo no entré en preguntar nada pero siempre me quedaré con la duda de si iba en serio.
Hasta aquí la primera parte de romper el hielo, me encantaría que me escribieses alguna frase que te hayan dicho alguna vez ya sea en persona o por una app de citas, ¿te animas a compartirlo?
Pues estaba yo una tarde navegando por la app de pof cuando me topé con Ramón, un chico argentino que llevaba unos meses por la ciudad y no la conocía mucho pues llegó y al poco empezó la pandemia.
En seguida empezamos a hablar por whatsapp y comenzamos a mandarnos audios, él tenía un acento argentino que me encantó y es que es verdad que saben cómo ganarse a un chica rápidamente pues suelen ser muy dulces y cariñosos. Aunque no quería hacerme ilusiones de nada pues ya se sabe que también son un poco “vende humos”
El chico tenía una moto y trabajaba en un restaurante argentino muy conocido pero reconocía que al pobre lo tenían un poco explotado, vamos que le pagaban una miseria. Decidimos quedar un día entre semana pues las ganas nos podían y sus turnos de fin de semana eran imposibles de cuadrar conmigo.
Ese día Ramón salía del curro pronto y yo también por lo que lo quedamos cerca de su trabajo para ir a tomar algo por la zona. Al verle me decepcioné un poquito pues el chico estaba más rellenito que en las fotos, pero bueno desprendía rollo y esa “buena honda” que me atrapó cuando lo vi en la app.
Durante la cerve nos conocimos mejor en persona y reconozco que entre ese acento y sus ojos tan dulces me encendió en seguida. Estábamos sentados los dos en el mismo sofá y como hacía algo de frío nos íbamos arrimando cada vez más. Por lo que al final nos besamos. Vaya con el argentino, !qué bien besaba!
Decidimos irnos a mi cada pues él compartía piso y nos apetecía algo de intimidad. Le invité a cenar algo pues nos moríamos de hambre y después nos quedamos acurrucados en el sofá, dónde por fin empezó la acción. Me moría por esos besos tan tiernos y dulces y Ramón también, así que nos dejamos llevar. Nos empezamos a desnudar y acariciar lentamente, disfrutando del momento.
Ramón me tocaba con cariño, era algo más íntimo que normalmente para una primera cita pues suele ser mas tímido pero yo me dejaba hacer y disfrutaba de sus caricias. Él comenzó a besarme el cuello, agarrar mis pechos y yo le agarraba del pelo suavemente para mordisquear su lóbulo y cuello también.
Nos fuimos a la cama para estar mas cómodos y el argentino quiso enseñarme que sabía hacer pues rápidamente me bajo las braguitas para empezar a besar mi monte de venus, después bajo para empezar a lamer mis labios internos y poco a poco abrirse paso por mis húmedos pliegues…me estaba poniendo a mil. Estuvo un rato largo dándome placer y después introdujo un dedo y luego otro, ese ritmo con la lengua más sus dedos hizo que me deshiciera en un clamoroso orgasmo.
Extasiada estaba preparada para darle a Ramón el placer que se había ganado. Cambiamos de posición y le bajé los bóxers para darme cuenta de dos cosas. Una que estaba circuncidado, algo que se lleva mucho por latino ámerica pero que se ve muy poco en España y dos, que era un champiñón. Sí amiga, era de cabeza gorda y cuerpo corto…vamos que en pleno apogeo su herramienta era de la media tirando a pequeña y encima champiñón.
Total que allí que me dispuse a dar mi mejor versión para devolverle el placer que él me había dado a mí. Todo iba estupendamente ya que Ramón gemía de placer, pero me pidió que parase para poder seguir con el juego. Así que se puso un condón y me subí encima. Al principio me costó un poco pues era gordita por arriba pero poco a poco conseguimos encajar nuestros cuerpos, era una sensación rara pero buena y empezamos a movernos.
Arriba, abajo, de lado, pero sin duda donde mejor se nos daba era a cuatro, pues era donde más placer encontramos los dos. Tras conseguir alcanzar de yo de nuevo el éxtasis, el chico también se dejó llevar.
Como era tarde le invité a quedarse a dormir, me daba cosa y bueno yo entraba un poco más tarde a trabajar. En qué momento le invité…Ramón era una estufa y bueno aunque era invierno y se agradecía al principio, después fue sofocante, además el tío roncaba como un bulldog francés y encima para colmo de los colmos cada vez que se movía no controlaba sus brazos y me daba en la cara o el cuerpo por lo que los pocos minutos que conseguía coger el sueño me despertaba de un manotazo…vaya un regalo. Creo que no pude dormir más de una hora en total aquella noche.
Por lo que a pesar de que Ramón me escribió para quedar alguna ocasión más, yo me negué en rotundo a llevar aquella relación a algo más por razones obvias!
En una de mis muchas desventuras por las app de citas me topé con un chaval que creo que ha sido de las más locas que me han pasado. Me saltaré toda la parte previa para ir directamente al quid de la cuestión.
Miguel, era un tío de unos treinta y pocos con un cuerpo de gimnasio imponente, vamos que el tío estaba “mazao”, unos brazos y espalda enorme y encima era super simpático. Así que quedamos para cenar algo y conocernos en persona.
Cuando llegó, venía vestido de marca y oliendo a perfume, que no recuerdo cual era, pero era una delicia. Nos fuimos a un centro comercial por eso de que era la primera cita y nunca sabes qué puede pasar y bueno había avisado dónde iba a estar a mi mejor amiga por si las moscas.
Nos zampamos una pedazo hamburguesa con patatas y nos dimos una vuelta por alrededor, reconozco que la cena fue amena y la conversación entretenida, pero los dos teníamos ganas de lo que teníamos ganas, porque amiga por si no lo sabes, un pollazo a tiempo te quita de muchas tonterías y yo llevaba unas semanas un poco más estresada de la cuenta.
Así que Miguel me invitó a su caravana, sí caravana. El vivía a unos 40km de mi zona y se la trajo un poco para fardar pero sobre todo para tener un sitio privado con intimidad. La había aparcado cerca del centro comercial así que llegamos en seguida. Tras hacerme una visita guiada nos tumbamos en el sofá cama bien pegatidos, aquello era bastante agradable y acogedor y el chico estaba siendo muy atento y amable en todo momento.
Fue él quién rompió el hielo y se lanzó a besarme, obviamente yo le devolví el beso pues me moría de ganas por hacérmelo con él, así que nos dejamos llevar. Como hacía fresco, pues era octubre, estábamos bajo la manta y ya sabes el juego que da eso, por lo que nos empezamos a meter mano y a desnudarnos.
El tío me bajo el tanga para descubrir que yo ya estaba mojada perdida pues como digo Miguel me ponía un montón y llevaba tiempo a palo seco. Al comprobarlo se vino arriba y me lo dijo “me encanta que estés tan mojada”, así que me dejé hacer. Introdujo un dedo y luego dos para darme poco a poco placer y masturbarme. Me gustó mucho cómo me tocaba, se notaba que sabía lo que hacía y yo sólo podía disfrutar. Aunque estaba impaciente por sentirlo dentro de mi, por lo que me dispuse a masturbarle también y que sorpresa más buena me llevé cuando comprobé que a parte de ser grande arriba era grande abajo…
Estaba rozando la doble G (gorda y grande) por lo que me puse super contenta, como una niña con zapatos nuevos. Primero me senté yo encima para controlar, pues con semejante herramienta prefería llevar las riendas. No puedo describir la sensación pero cuando estás encima de una doble G, estás entre dolor y mucho, mucho placer, por lo que poco a poco la fui haciendo mía.
Lo cabalgué durante un buen rato, cada vez más adentro y más rápido. Tengo que hacer un breve apunte sobre Miguel y es que sus gemidos eran algo femeninos, me refiero, para ser una tío tan “mazao” me esperaba algo más grave pero tiraban más a agudos…pero no me importaba estaba en el calor del momento disfrutando y dejándome llevar.
El tío me dijo de cambiar de postura para darme un poquito y obviamente cambié encantada, primero el misionero, luego a cuatro patas, me cogió en volandas y me empotró contra el baño mirándonos en el espejo…la escena no podía ser más erótica y caliente…después me llevó de nuevo a la cama y me tumbo boca abajo, me puso un cojín debajo del vientre y me levantó el culo para metérmela, uf…ahí fue cuando sucumbí con el orgasmo, menudo polvazo.
Extasiados nos dimos una ducha rápida y Miguel me invitó a pasar la noche con él, accedí ya que al día siguiente no curraba y eso me aseguraba otro pollazo o en mitad de la noche o al día siguiente. Así que nos acurrucamos en la cama, que ya te digo que a pesar en la caravana era muy cómoda y dormí demasiado bien para ser la primera vez.
En mitad de la noche me di la vuelta de manera que estábamos haciendo la cucharita y Miguel se “despertó” con ganas de más así que volvimos a darnos un revolcón que fue si puede aún mejor. Nos volvimos a dormir y al día siguiente el tío me dijo ¿tienes prisa? y le dije no, ¿por qué? A lo que dijo “ahora verás”.
De uno de los compartimentos externos de su caravana sacó una moto de marchas y me preguntó que si me apetecía dar una vuelta, obviamente le dije que si porque hacia un día espectacular y me encantaba la idea.
Por lo que nos vestimos y nos fuimos por el paseo marítimo con el solecito a dar una vuelta con la moto. Yo estaba en una nube, pollazo del bueno y paseo en moto, parecía de película. Cuando terminamos volvimos a la caravana para desayunar algo y tener un tercer asalto…Después de terminar Miguel me dijo: “no es normal como follas, lo haces muy bien, si yo lo llego a saber te lo digo antes” y mi cara fue “que me dices antes qué”…
Miguel me dijo, ¿tú no te has planteado nunca cobrar? Yo llevo una casa de chicas y ganan muy buen dinero con esto. Eso sí tendrías que estar interna y no podrías salir pero tú decidirías cuánto tiempo te quedas…si sí amiga lo que estás leyendo me estaba proponiendo ser puta y el mi chulo…tu no sabes lo rápido que yo salí de allí. No me he vestido tan rápido en mi vida, sorteé el tema como pude y me escabullí. Creo que es lo más loco que me han propuesto en mi vida e imagino que a Miguel le funcionaba ese sistema de captación pues se notaba que era su “modus operandi” pero conmigo no lo iba a conseguir…
Esta historia es de las más míticas de mi experiencia como soltera y reconozco que una de las más divertidas y eso que no pasó a través de ninguna app de citas sino que fue algo que pasó a lo “old school”.
Conocí a Fran a través de mi círculo más cercano una tarde para echar un pádel, me habían dicho que era un chico un poco creído e incluso que no estaba muy claro de qué acera era, pero sin importarme mucho lo que decían de él me propuse echar una tarde de risas jugando un rato.
Cuando llegó reconozco que se me cayó un poco la baba, el tío era alto, ojos azules increíbles y cuerpazo, fuerte pero fino, que me flipa. Se presentó con dos besos y allí que nos pusimos a jugar. Estuvo muy divertido jugar a un deporte que ninguno de los 4 que fuimos dominaba porque no dábamos pie con bola y nos partíamos de risa detrás de la pelota.
Unas semanas después era el cumpleaños de una amiga y nos fuimos al centro a cenar todas juntas. Tras comer aparecimos en un pub muy conocido para empezar con las copas. Una vez allí una de mis amigas recibió la llamada de que un amigo que estaba celebrando su cumpleaños cerca de donde estábamos nosotros y que nos invitaban a una copa con ellos.
Así que al terminar nuestra copa nos acercamos a donde estaban los chicos, en una discoteca que estaba hasta los topes. De camino allí mi amiga me avisó que Fran iba a estar en la quedad asi que cuando entré y lo vi arreglado pues se me cayó aún más la baba que la primera vez que lo vi en chándal. Mi misión aquella noche era acercarme un poco e intentar conocernos mejor.
Lo que pasa es que Fran a esa hora que llegamos estaba más contento de la cuenta y no hizo falta que me esforzara mucho pues él estaba más que receptivo. Un baile por aquí, una foto por allá y otra copa y antes de darme cuenta estábamos en mi coche de camino a nuestras casas, porque coincidía que por aquellos entonces vivíamos en el mismo sitio.
El problema fue que estando en el coche iba en tal estado etílico que se quedó dormido de camino y bueno yo viendo “el percal” decidí dejarlo en su casa y yo irme para la mía. Mi sorpresa fue cuando a los cinco minutos de llegar a mi casa tenía un mensaje de Fran invitándome a ir a su casa y allí que me fui.
Sólo tuve que cruzar la calle pues vivíamos bastante cerca, el tío se había cambiado y me recibió en pijama pero sin la parte de arriba y marcando abdominales…así que me puse a cien en seguida. Justo cuando estaba pasando la puerta su perro se me tiró encima y casi me viola porque se trataba de un perro enorme. Me hizo pasar directamente al dormitorio y nos tumbamos en la cama, pero cuando me di la vuelta Fran se había quedado dormido…normal porque la tajada que llevaba era importante.
En mitad de la noche, no sé muy bien qué hora era, me desperté porque alguien me estaba besando la cara, lo que no me podía imaginar era descubrir cuando abrí los ojos que era su perro lamiéndome la cara porque se había subido a mi lado…La situación hubiera sido mucho más excitante ya que por un momento tenía a “dos machos” en la cama salvo por el hecho de que uno estaba en coma etílico y otro era un perro y encima el receptivo era el perrete.
Total que una hora o dos más tarde me levanté como pude para irme porque encima yo tenia una compromiso a las 10 de la mañana y como te puedes imaginar toda esta aventura se alargó hasta altas horas de la madrugada. Me despedí de Fran, que estaba aun medio dormido, y le dije que tenía que irme.
Yo me adecenté como pude y me fui corriendo para mi cita del día siguiente. Cuando terminé me llegó un mensaje del chico que me invitaba a ver una peli por la tarde, algo que yo interpreté como “ayer estaba tan borracho que no pude hacer nada, déjame que hoy lo arregle”. Así que como el tío me ponía y me había quedado con las ganas le dije que si.
Ya por la tarde en su casa nos acurrucamos en su sofá, junto con el perro claro, que no podía faltar, así que de nuevo me encontraba entre dos machos. En el mundo de los solteros cuando alguien te dice de quedar a ver una peli se suele interpretar como un eufemismo para decir “vente a mi casa a follar” pero sin sonar tan brusco. Lo que pasó con Fran es que ver una peli, literal era ver una peli y no una cualquiera sino nada más y nada menos que sonrisas y lágrimas…
Tras verla enterita, bueno yo con un amago de siesta porque claro el día anterior no había dormido nada, dije ahora si que va a pasar algo, puesto que Fran me dijo que quería darse una ducha y pensé “ahora si que si” de todos modos te diré que estando en el sofá no vi ninguna señal para yo lanzarme tampoco pues el tío estaba casi en el lado con el perro y con los brazos cruzados, vaya que no hubo opción de acercamiento.
Tras su ducha cayó otra peli y me dijo de cenar algo pues se estaba haciendo tarde y me llevó en su coche para vacilar un poquito. A la vuelta cenamos y ya viendo que allí no iba a pasar nada cogí y le dije que me iba porque se estaba haciendo tarde…
Después llegó marzo y la pandemia y ya mi percepción de Fran después de aquel desencuentro cambió mucho por lo que nunca llegó a pasar nada pero siempre le recordaré tanto yo como mi círculo como el “sonrisas y lágrimas”
Era una tarde tonta y caliente, como dice la canción de Estopa, cuando me escribió una amiga intima de la infancia que estaba por la zona y quería que pasásemos el finde juntas y accedí en seguida porque me apetecía verla después de tanto tiempo, además que las dos juntas siempre tenemos “peligro” y encima me pillaba de vacaciones.
El plan estaba claro, irnos a la playa a tomar el sol y beber cerveza, además nos habían invitado a un cumple con algunos amigos suyos y la quedada prometía. Llegamos a la playa pero antes de bajar nos tomamos una cerve juntas en un garito para ponernos un poco al día. A pesar de que no tenemos contacto a diario, cada vez que nos juntamos parece que no pasa el tiempo y mantenemos esa misma complicidad y risas de siempre.
Al rato los colegas de mi amiga María (seudónimo) la llamaron para avisarle que ya estaban en el parking y que necesitaban ayuda para descargar todos los bártulos. Así que nos acercamos al coche para ayudarles. Eran tres tíos, dos de ellos mas jóvenes y el otro un pelín más mayor pero tenían buena vibra y venían con un par de neveras grandes hasta arriba de cervezas por lo que tenía la intuición de que lo íbamos a pasar muy bien.
Nos acoplamos en una playa tranquila en la que había poca gente, el mar estaba tranquilo y el sol espectacular. Los chicos eran bastante graciosos, no paraban de hacer chistes y me sentí cómoda en seguida. Poco a poco descubrí que los dos mas jóvenes tenían novia y que tan sólo el más mayor estaba disponible. Ellos se encargaron de que no me faltase una cerveza en la mano y claro poco a poco me fui soltando y haciendo amistad con Denis (seudónimo).
Nos sentamos juntos y comenzamos a hablar muy animados, pronto nos dimos cuenta que teníamos bastante cosas en común a pesar de que nos llevábamos unos 12 años de diferencia. Él me contó que estaba divorciado y que tenía dos niños, además tenía una casita por la zona, algo que creo que no dejó caer por casualidad, tú me entiendes…El caso es que Denis no era para nada mi tipo fisicamente, era un tío un poco más alto que yo, calvete y bueno para tener 48 años estaba en forma, porque marcaba algo de abdominales.
El caso es que yo estaba más contenta que unas castañuelas y bien borracha, como el resto que no habíamos parado de beber, reír y bailar durante toda la tarde. Así que el cumpleañero decidió invitarnos a un chiringuito que teníamos al lado y que tenía un vale para gastar allí, por lo que cenamos y la bebida no paraba.
Tras cenar y seguir a copazos, Denis y yo estábamos más que arrimados y decidimos lanzarnos a la pista de baile ya que habían puesto una bachata y allí que nos pusimos a menear las caderas. Allí fue cuando entre paso y paso de bachata Denis me plantó un beso y claro yo así de contenta le devolví el beso y le dije que si nos íbamos de allí.
Me acerqué a María para comentarle el plan y con un guiño me soltó “pásatelo bien perraca”, algo muy nuestro. Me llevé mi coche y Denis se subió conmigo porque iba bastante peor de alcohol que yo. Por lo que hicimos una parada técnica para recoger las llaves de su piso, él me había explicado que lo tenia cerrado que era un piso que tenía a medias con su ex pero que nadie lo usaba, a lo que yo entendí que él lo usaba de picadero claramente.
Era un piso que tenía a medias con su ex pero que no usaban, a lo que yo entendí que él lo usaba de picadero
Total que una vez tuvimos las llaves nos fuimos para el sitio. Al llegar el sitio tenía buena pinta, era una urbanización así pija y bastante nueva, mi sorpresa fue cuando Denis me soltó que para entrar teníamos que saltar la tapia del portal, porque según él se había olvidado de coger las llaves del portal. Esa debía haber sido mi primera bandera roja para haber salido corriendo de allí, pero no, con lo borracha que estaba y las ganas de sexo que tenía en ese momento no me pareció tan raro, sobre todo porque él iba peor que yo (se las podía haber olvidado perfectamente)
Después de subir a la pared con la ayuda de Denis y dejarme los codos, por fin accedimos al pasillo y subimos a la puerta de la casa, pero cuando llegamos la puerta no era una convencional, me di cuenta que estábamos accediendo por la terraza y que la puerta era de cristal corredera pero que tenía cerradura. Ahí estaba la segunda bandera roja. Denis también tenía dificultades para abrirla porque no sé si es que no encontraba la llave o no atinaba… Al final entramos.
Aquello se notaba que estaba cerrado porque estaba todo con un poco de polvo y algo desordenado. El tío puso la luz como pudo, aunque no pude ver mucho del piso, me condujo al dormitorio que estaba al fondo. Así que por fin empezamos a besarnos y meternos mano. Me decía a mí misma que un tío mayor seguro que sabía lo que se hacía. ERROR AMIGA!
Ni downtown ni precalentar, quería ir al tema directamente ya que los besos y eso duraron 2 minutos. Así que el colega se dispuso a metérmela, por lo que había palpado aquello era de tamaño normal tirando a pequeña. pero reitero, pensaba que al menos sabría usarla.
Al segundo después Denis estaba allí haciendo el conejito, sí sí, el conejito, yo no me lo podía creer, de nuevo en la misma situación, pero esta vez si que le dije que aflojara, así que me cambió de postura y me puso a cuatro patas pero antes de que me diera cuenta, el tío había terminado. Amiga, no estaba teniendo suerte con mis encuentros sexuales, todos me estaban dejando insatisfecha. Entiendo que el colega llevaría tiempo a dos velas, que estaba borracho…pero eso no le excusa de al menos poner interés en satisfacerme o preguntarme qué tal.
Me fui al baño a limpiarme un poco y como era tarde y seguía con el puntillo, me tuve que quedar a dormir. La cama estaba a medias, creo que no había sabana bajera, sólo el nórdico puesto por encima, pero a esas horas de la noche y con lo cansada que estaba me quedé traspuesta. Al cabo de unas horas empezó a entrar luz por la puerta de la terraza y de fondo escuché un ruido.
Estaba aún medio dormida y no reconocía que estaba escuchando pero de pronto se escucharon unas llaves como para entrar en la casa, yo con los ojos que no los podía abrir entre la luz y el sueño y que estaba medio desnuda me acojoné porque no sabía que estaba pasando. En esto que Denis se levanta y se va acercando al baño a coger su pantalón para ir a la puerta cuando de pronto la luz le ilumina todo el trasero y veo que era un culo de anciano caído y flácido al igual que el que ve Samanta de Sexo en Nueva York, algo así:
Imagen de Heavy.com
En ese instante pensé, ¿pero que WTF?, con quién me he acostado yo? ¡su culo tiene más años que Matusalén!, quería que la tierra me tragase, pero no. Todavía quedaba lo mejor. El tío se acerca a la puerta y se escuchaba a alguien más hablando con él. Reconozco que no pude escuchar bien la conversación porque me pilló medio dormida, desnuda y obviamente no iba a levantarme para asomarme.
De lo que pude escuchar era algo así como un conserje o guardia de seguridad de la urbanización que le preguntaba a Denis qué hacía allí y que si podía entrar, fue entonces cuando me desperté de golpe y empece a buscar toda mi ropa por allí y vestirme a toda leche. El guardia decía que porqué estaba allí, Denis le decía que hacía tiempo que no venía pero que el piso era suyo. El guardia no estaba muy convencido ya que nos vio saltando la noche anterior que quería ver qué todo estaba en orden, lo lógico que hubiera hecho cualquiera.
Cuando por fin terminó con el notas de seguridad, el tío volvió y me vio que yo ya estaba vestida y con cara de poker, intentó decirme que no pasaba nada y que ese guardia era nuevo, bla bla bla. Yo no quería estar ni un minuto más allí con don culo flácido y mentiroso porque a saber de quién era la casa en realidad. Así que recogí mis cosas y salí por patas, esta vez si por la puerta sin tener que saltar.
Reconozco que esta historia se ha quedado en el olvido porque mi mente así lo ha decidido pero aún tengo suficiente recuerdo para compartirla una vez más contigo. Como bien sabes, mi soltería pasó por una primera aventura con mi “toyota auris” y aunque durante un tiempo dejé de lado las apps de citas, no quería darme por vencida tan pronto así que volví al ataque.
Por aquellos entonces hice amistad con una compañera de trabajo que se encontraba en la misma situación que yo, soltera en tiempos de ligoteo digital. Como ella me llevaba algún tiempo de ventaja, me dejé aconsejar por su experiencia. Me enseñó varías apps que hasta el momento yo no conocía: Adopta un tio, Happn o Pof (plenty of fish)
Opté por abrirme un perfil en adopta un tío ya que parecía divertida y eso de meter tíos en mi cesta reconozco que me hizo gracia. Fue así como empecé a navegar por aquella app y darme cuenta de cómo era aquello de conocer gente a través de estas aplicaciones. Mi primer contacto había sido en “meetic”, una app de pago, dónde sólo me encontraba mayores y personajes varios.
En adopta un tío si que había mas chicos de mi edad, seguía encontrando personajes, pero al menos eran de mi quinta. Otra cosa que me di cuenta es que parece que el algoritmo de esta y el resto de app te ofrecen como carne fresca cuando te das de alta, ya que de pronto los tíos empezaron a darle me gusta a mi perfil y en cuestión de un par de horas tenía más de 40 solicitudes.
Al principio me agobié un poco tengo que reconocer, pero claro después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar, así que de treinta solicitudes creo que me interesaron como cinco. De éstos empecé a hablar con tres y sólo uno me dio una conversación medio decente, David (seudónimo).
«Después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar»
David era un chico lindo, trabajaba para una empresa importante como encargado y me contaba que llevaba un tiempo independizado, bien, un tío que no vive con mamá y papá, pensé. Así que nos caímos bien al instante y nos pasamos a hablar por whatsapp.
Te hago un apunte rápido. Cuando la conversación fluye casi al poco tiempo alguno de los dos opta por sugerir seguir la conversación por WhatsApp porque “la app va regular y no llegan las notificaciones”, vamos que prefiere tenerte mas a la mano a tener que buscarte entre las conversaciones que ya tenga abiertas en la app. Tú ya decides si es algo positivo o no, pero bueno para mí te digo que es algo bueno, indica que la cosa va bien.
Tras hablar algunos días por whastapp y confirmar que David era un chico normal, porque si amiga me gusta o me gustaba hablar antes durante un tiempo prudencial para identificar a locos varios. Decidimos quedar en una zona de bares de la ciudad y como yo tenía coche de empresa le dije que mejor lo recogía yo. Creo que quedamos a eso de las 22pm, un poco tarde para mi gusto, pero bueno es la hora que él podía por su curro y fuimos directos a por una cerveza.
Lo recogí en mi pedazo de Volvo que tenía ese finde asignado, se quedó flipado con el coche. La verdad que cuando lo vi ganaba en persona, se había echado un perfume con el que se caía la baba y venia muy formalito vestido. Tenia algunas marcas de acné que había disimulado bien en sus fotos pero que a mi no me importaron.
Al principio nos costó sacar un poco de conversación porque estaba un poco cortado, yo no suelo tener problema porque he trabajado mucho de cara al público y mas que nada porque soy una sin vergüenza, pero claro si el chico no me sigue… pues bueno es algo complicado.
El caso es que después de dos cervezas sin cenar nada nos soltamos un poco. Cada vez estábamos más arrimados y cuando nos dimos cuenta nos estábamos besando. Ese primer beso fue tierno y tímido, con algo de nervios, pero se pasaron pronto. David me ofreció ir a su casa que estaba bastante cerca y me sentí lo bastante cómoda como para decirle que si, el chico había sido muy agradable toda la noche y había algo de chispa entre nosotros. Por no decir que estaba cachonda y con falta de sexo, algo que después de una relación de pareja tan larga no estaba acostumbrada.
Así que nos fuimos a casa de David, reconozco que la tenía bastante limpia y que me gustó mucho como la tenia decorada, él muy orgulloso me hizo un mini tour que creo que no era la primera vez que hacía porque qué casualidad que terminó en el dormitorio…
David me sentó al borde de la cama y se fue un segundo, pensaba que iba a buscar un condón pero no, iba en busca del interruptor de la luz para apagarla. Amiga yo pensaba que a los tíos les ponía hacerlo con la luz encendida por eso de que ellos se excitan más viendo pero creo que este chico tenía algún fetiche o algo porque hizo justo lo contrario. Así que imagina el plan, yo en un dormitorio desconocido con un tío a oscuras, todo se volvió un poco más complicado.
Se acercó a donde yo estaba y empezó a besarme y quitarme la ropa con bastantes dificultades ya que ni él ni yo veíamos nada. Tampoco le dije de encender la luz puesto que bueno estábamos en su casa y si sentía cómodo así, quién era yo para contradecirlo y bueno siempre tiene su punto la oscuridad. La temperatura subía cada vez más, David había preparado un ventilador en la habitación ya que a pesar de era final de septiembre seguía haciendo calor por las noches, algo que agradecí porque él empezó a sudar un poco…
Las manos se nos iban por todos sitios, besos y caricias. Hasta que David decidió sacar el condón por fin y se lo puso. Tengo que decir que no sabía qué tenía entre las piernas porque seguíamos a oscuras pero lo poco que pude palpar parecía que era algo normalito. Cuando se puso encima de mí descubrí encantada que allí había material del bueno, sonreí y suspiré aliviada, después de esa última experiencia con Jero…
Por lo que un segundo más tarde empezó a coger ritmo, tanto que en un momento creí que tenía al conejito de duracel encima de mi…madre mía, me había convertido en una muñeca hinchable por un momento. Encima claro, del esfuerzo el tío estaba ahí sudando a tope y le caían los chorros de sudor, bueno mejor dicho me caían a mí. La escena que yo estaba viviendo era de todo menos erótica o excitante. Sólo estaba pensando “tierra trágame”
Reconozco que en ese momento podía haberle dicho algo, pero antes de que me diera cuenta el tío se había corrido y con razón ese ritmo no lo aguantaba nadie (pa, pa, pa. pa, pa…) por lo que me quedé tumbada en la cama a oscuras y a dos velas, otra vez. Porque de nuevo ni me metió mano ni bajo al downtown. Menudo comienzo en mi aventura de soltera, no daba pie con bola.
Me fui al baño a adecentarme un poco y como era tarde y al día siguiente curraba, le dije que me iba y salí por patas. No quería estar allí ni un segundo más por si volvía el conejito de madrugada o algo. Al día siguiente David me escribió muy motivado que se lo había pasado muy bien y que a ver si quedábamos otro día, creo que con las tías que había quedado hasta ese momento ninguna le había permitido semejante fechoría y yo le había dejado rienda suelta a toda su energía, así que claro el tío estaba encantado.
Por mi parte esquivaba las quedadas como podía, me refugiaba en el trabajo que en parte era verdad, pero imagino que David se percató que mi interés era nulo y que ya apenas le contestaba, de nuevo no era capaz de decirle que no estaba dispuesta a soportar al “conejito oscuro” de ninguna forma.