
Te empezaré diciendo que esta historia se ha convertido en un sello de presentación de mi vida de soltera, ya que fue la primera experiencia que viví y que me ha marcado para los restos, una de tantas.
Te pongo en situación, yo había dejado una relación muy larga de pareja y tras un tiempo prudencial decidí que ya estaba preparada para conocer gente. El trabajo me estaba absorbiendo tanto que mi rutina se reducía a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, por aquellos entonces era una chica bastante más “aburrida” centrada en un curro que tenía buen sueldo pero no me dejaba casi nada de tiempo para mi. ERRORRR!!
Total, que me abrí una app de citas, pero no cualquiera no, decidí empezar por meetic. Una app de pago ya que no quería saber nada del dichoso Tinder, por lo que había oído la gente iba a saco, vamos que a la primera de cambio de enviaban la temida “fotopolla”, algo que no estaba preparada para recibir.
Tras unos días viendo el ganado…sí he dicho ganado porque a pesar de que fuera una app de pago y tonta de mi pensaba que eso iba a hacerme parte del filtro y del trabajo, lo único que me encontraba eran personas mayores, de más de 50 y personajes de lo más variopinto.
Estaba ya un poco desmotivada cuando apareció un chico de más o menos mi edad que a primera vista era normal, guapete y compartía algunas aficiones conmigo. Así que nos dimos “match” (para las que no sabéis que es, es cuando dos personas indican que se gustan) para mi sorpresa y pudimos empezar a hablar.
El chico se presentó y me contó un poquito más sobre él, para esta historía le vamos a llamar Jero (obviamente un seudónimo). Era bastante agradable y nos caimos bien en seguida, por lo que decidimos quedar a tomar algo y ver qué tal. Eso si, te hago un apunte rápido que necesitas para esta historia. Nos dimos los números de móvil y empezamos a hablar por whastapp, Jero me envió una nota de voz y su voz era un poco “de pito” vaya que hablaba mas agudo que yo, pero bueno no lo tomé en cuenta, en ese momento no le di importancia.
Quedamos un viernes a eso de las 8 de la tarde para ir a picar algo al centro de la ciudad, ya que nos venía bien a los dos que vivíamos por la zona. Cuando llegó me llevé un poco de decepción porque Jero había escogido muy bien sus fotos en la app, en persona perdía bastante, encima la voz de pito en persona era aún peor, pero me dije “Vicky, no lo juzgues por la fachada, dale una oportunidad para conocerlo”.
Reconozco que el picoteo estuvo animado y el buen rollo previo por whastapp seguía presente en persona, aunque en mi mente ya había descartado a Jero para algo más, pero dije bueno mira estamos aquí para pasar un buen rato, así que me dejé de prejuicios. Tras cenar nos fuimos a tomar una copa a un pub cercano y con el alcohol y la música terminé de soltarme. Jero me plantó un beso y me susurró “¿te apetece que nos vayamos?” y con lo animada que estaba le dije que sí.
Acordamos ir a mi casa que estaba más cerca y, entre tu y yo, como no sabes lo que te puedes encontrar en casa de un tío preferí ir a la mía. Así que mientras subíamos en el ascensor la temperatura empezó a subir ya que las manos se nos perdían en el cuerpo del otro. Cuando por fin abrí la puerta nos quedamos en el sofá besándonos y metiéndonos mano. Jero parecía estar muy cachondo porque empezó a desnudarme y desnudarse, cuando de repente…mi cara suele ser muy expresiva pero en ese momento me quedé pasmada. Cuando el chico se bajo los bóxers allí no había nada…me refiero, que miré un par de veces hasta darme cuenta de que aquello era más pequeño que una palanca de cambios del coche “toyota auris”. Te dejo aquí la imagen para ilustrar mis palabras y que sepas de qué tamaño estamos hablando amiga.
«aquello era más pequeño que la palanca de cambios de un toyota auris»
En lo más profundo de mi pensé bueno lo mismo no está empalmado de todo, seguro es de sangre y ahora viene lo bueno…pero no. Tierra trágame. Oh no, no, no. Eso era todo. En ese momento me quería morir, reitero soy muy expresiva con la cara, mi única suerte fue que estábamos a media luz y que no podía verme bien la cara porque sino creo que hubiera salido llorando. Aunque la que casi se pone a llorar era yo porque pensé, ¿quién me manda a mi meterme en una app de citas para encontrarme semejante elemento? ¿esto es lo que yo me estaba perdiendo? ¡Tengo que llamar a mi ex ya!
Déjame contarte que Jero era el segundo chico con el que me acostaba en mi vida y mi ex tenía una buena herramienta, de la media buena alta (algo que sé mejor tras las distintas experiencias pero que en aquel momento no era tan consciente) Pero bueno que ahí no termina la noche, sigo.

A pesar de que toyota auris era lo que era…el tío estaba dispuesto y preparado así que se lanzó encima de mi para hacer el misionero. Cuando entró yo apenas noté nada pero Jero estaba a tope así que lo dejé hacer, pensando que después iba a compensar su falta de miembro con qué se yo…un buen “downtown” (cunnilingus) pero que va amiga. Hizo el conejito, se corrió en menos que canta un gallo y me dejó a dos velas.
Tras terminar le dije que estaba muy cansada y que ya hablaríamos…pero la verdad es que jamás volví a hablar con él, me escribió días después pero decidí bloquearlo porque sinceramente no sabía cómo decirle que la tenía demasiado pequeña sin hacerle daño.
Chica, espero que no tengas la mala suerte de cruzarte en tu vida con un toyota auris pero si por casualidad te lo encuentras, dile que al menos te haga un buen cunnilingus. Por cierto como anécdota te contaré que pasados unos años instagram me mandó de sugencia de amistad un tal Jero y qué casualidad que era este chico. Su perfil era publico así que lo «stalkee» (cotilleé) un poco, ahora tenía pareja y no solo eso, dos churumbeles…por lo que la moraleja de esta historia es que siempre hay un tiesto para cada maceta.
Nos vemos en el próximo capítulo!