Imagen de efes en Pixabay 

Un poco cansada de la rutina de mi trabajo me puse a ver una nueva app de citas, “pof” (plenty of fish) me la había recomendado una amiga y aunque era del mismo rollo de tinder y adopta un tío si que parecía que estaba “plenty” porque había más mercado.

Fue a través de dicha app como di con David. Un chico de mi edad, rubio y con cara de niño travieso. Nos caimos bien en seguida y nos dimos nuestros números. Dijimos de quedar un viernes por la noche para ir a tomar una cerveza por el centro de la ciudad.

Cuando vi a David me llevé un poco de decepción, de nuevo el chico había escogido muy bien las fotos y encima tenían algo de tiempo pues ahora era un pelín más mayor y bueno había perdido esa carita de niño que me había atraído, pero decidí no desencantarme tan rápido al fin y al cabo había habido buen rollo los días previos.

Efectivamente, el chico era igual de apañado que por teléfono y encima era gracioso por lo que durante la cita me sentí cómoda y me hinché de reír. Así que un poco mas tarde decidimos ir a mi casa a seguir con el buen rollo…

Llegamos y nos sentamos en el sofá para hablar un ratito más, de fondo puse algo más de música y saqué un par de cervezas. Empezamos a relajarnos y a arrimarnos poco a poco hasta que empezamos a besarnos, nuestras manos empezaron a recorrer nuestros cuerpos y nos empezamos a desnudar poco a poco. 

David me besaba al tiempo que me mordisqueaba por el cuello, me quitó la blusa y el sujetador para empezar a tocarme las tetas, primero lamió un pezón y luego otro al mismo tiempo que me agarraba el culo. Yo mientras tenia las manos en su cabeza y jugaba con su pelo entre mis dedos, bajando lentamente para quitarle la camiseta y ver encantada que el chico estaba bastante bien, fino y fuerte, algo que me pone mucho. 

El chico seguía besándome por todos lados hasta que llegó a mi pantalón el que me quitó rápidamente junto con mi tanga para comenzar un buen “downtown”. Recuerdo que comenzó de forma suave y lenta, pero lo hacía bien. Poco a poco empezó a subir el ritmo al mismo tiempo que veía que me iba excitando, por lo que David sabía muy bien lo que se hacía. Me hizo disfrutar bastante pero yo también quería demostrarle qué podía hacer así que le sugerí un cambio de posición.

Terminé de desnudarlo, pantalón y bóxers fuera, para mi suerte David estaba bien dotado, media española normal. Todavía tengo pesadillas cada vez que bajo unos calzoncillos por si me vuelvo a encontrar un “toyota auris”. Así que me dispuse a darle un poco de placer al chico, para igualar un poco la situación.

Al rato me cansé un poco, porque sí la boca, bueno más bien la mandíbula me dolía, preparé un condón para que de verdad empezase lo bueno. Y así fue. David y yo nos dimos un recital, que si misionero, cuatro patas, milhoja, así hasta casi una hora y algo. No recuerdo cuanto tiempo fue pero si que yo me corrí y que mi cita no conseguía terminar…

Cuando ya estaba un pelín escocida y algo dolorida le pregunté directamente que qué necesitaba para terminar que yo ya había terminado y que quería que él también culminase. David me dijo: “Yo hoy no voy a ser capaz de terminar” Me quedé algo confundida, porque no entendía a qué se refería, así que le pregunté que porqué no podía terminar, a lo que el soltó: “me he hecho cinco pajas y no creo que pueda correrme una sexta….” Me contuve la risa como pude y le dije que no pasaba nada, que era una pena pero que él me había hecho disfrutar.

David se marcho a casa sin orgasmo y yo me quedé con infinidad de preguntas, no sabía si el tío se había pajeado cinco veces para aguantar conmigo, si es que era adicto a las pajas, si es que era como los adolescentes y no podía parar de hacerlo, si es que me había mentido y no supe satisfacerle…

Lo que si recuerdo es que entre que el tío no me había cuadrado fisicamente del todo y que tenia que los polvos fueran de más de una hora, cosa que odio porque prefiero algo más rápido pero efectivo, perdimos el contacto pero jamás puse interés en retomarlo con el chico de las cinco pajas.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Un día navegando por mi app preferida en ese momento, adopta un tío, me he encontré a Dani, un chico algo más mayor que yo, pues me sacaba unos 10 años, algo que a mi no me importa en absoluto pues reconozco que tengo cierta debilidad con los mayores que yo. Cumplía varios de mis filtros por aquellos entonces y encima hicimos match.

Decidimos quedar un viernes por la noche para ir a cenar a un restaurante mejicano del centro de la ciudad. Al llegar el tío me pareció bastante guapo y tenía un halo misterioso que me llamaba mucho la atención. Nos sentamos y empezamos a charlar. Me comentó que venía de una familia inglesa pero que había nacido en España, así que era bilingüe, se dedicaba al mundo de tv y había hecho un montón de cosas interesantes, había conocido a actores y demás del mundillo. La verdad que la cena estuvo muy entretenida porque me contó mil anécdotas y la comida estaba muy rica. 

Cuando terminamos, pagamos a medias y me llevó a un pub de cócteles de lo más exótico, tenía un aire de los años 50, una decoración con estanterías llenas de botellas y “medicinas”, había música de fondo y el ambiente era íntimo y acogedor. Así que me miré la carta de arriba a abajo pues no eran los típicos cubatas, había mezclas de lo más original y me atreví con uno que se llamaba “Singapur” que me llamó la atención.

Como ya te imaginas, la charla empezó a calentarse pues al final siempre sale “el tema”, su forma de hablar era muy sugerente y sin darme cuenta Dani me rozó la pierna desde el tobillo hasta la rodilla de forma sensual diciendo “estás muy suave” con una mirada cargada de erotismo. En ese momento, tras las margaritas del mejicano y el “singapur” me dio un golpe de calor…

Terminamos la copa y nos fuimos a mi casa que estaba muy cerca, le invité a tomar la última y él aceptó encantado. Pasamos al salón y en el sofá comenzamos a besarnos con ansia, había bastante química y sobre todo ganas de comernos. Nos empezamos a desnudar el uno al otro y a acariciarnos sin prisa, sintiendo la piel y disfrutando el momento.

Dani se bajó al pilón de inmediato y comenzó a lamer y succionar poco a poco para ir aumentando el ritmo poco a poco, el tío sabía perfectamente cómo moverse y yo estaba disfrutando de lo lindo. Se pegó un buen rato hasta casi hacerme explotar de placer pero no quería acabar tan rápido, yo también quería enseñarle qué sabía hacer. Así que nos cambiamos de posición para que yo pudiese verlo disfrutar. 

Reconozco que el tío estaba durísimo y cuando digo durísimo lo digo en serio, aquello era lo más duro que había visto en mi vida y encima estaba un pelín torcida, pero levemente. Dani me cambio de nuevo listo para empotrarme. Empezó lento, como si quisiese que me acostumbrase a él lentamente para ir dando paso a un ritmo más constante y rápido. Después me cambio a cuatro patas y me encantó pues lo hacía con buen ritmo y reitero bien “duro”, casi cuando iba a correrme le dije que me dejara cabalgarse, así que me puse encima y me puse a mover las caderas al mismo tiempo que lo besaba.

Ahí arriba si que estaba preparada para terminar y me dejé llevar por mi propio ritmo hasta alcanzar el clímax. Dani aún no había terminado así que le pregunté cómo podía ayudarle para terminar y me pidió algo que nadie más me ha pedido…”quiero que me lamas el pezón mientras me masturbas”. 

«quiero que me lamas el pezón mientras me masturbas» 

En ese momento no me pareció una petición tan inusual así que accedí, el tío me duro menos de cinco minutos, me quedé sorprendida tanto por lo que había aguantado antes duro por lo poco ante dicha petición. Nos enjuagamos un poco y nos vestimos. Dani me confesó que esa era la única forma que tenía de llegar al orgasmo y ahí fue cuando si que flipé de verdad, pues una cosa es que pidas algo en el calor del momento y otra que sólo así consigas correrte…

Pero bueno quién soy yo para juzgar los fetiches de nadie. Dani y yo volvimos a quedar creo que al menos tres o cuatro veces más. Su forma de tratarme y sobre todo de hacerme disfrutar nos dieron para algunas sesiones interesantes, sobre todo una más. Para esta quedada vino preparado con una mochila cargada de juguetes, entre los que había látigo de cuero, una bola para la boca y un collar que traía una tira de cuero desde el cuello pasando por el culo y subiendo hasta el cuello. Una sesión de bdsm en toda regla y no la que me vendió Paco, pues además de todos esos juguetes Dani tenía preparado un as en la manga para que me relaje ante semejante sesión. Por supuesto todo fue hablado y consentido desde primera hora, incluso pusimos dos palabras de emergencia como si de 50 sombras de grey se tratase (amarillo para estoy llegando al límite y rojo para terminar de inmediato)

Allí estaba yo a merced de Dani ataviada con todos los artilugios de cuero menos la bola que no me la pude poner, al parecer era demasiado grande y con una excitación candente pues verme así me excitaba un montón. Fue en ese momento cuando el chico me ofreció “poppers” algo de lo que no había escuchado jamás y que Dani me decía que no me preocupara pues era algo para “que me relajase”. Sinceramente me explicó qué era y qué hacía y, como te comenté antes, habíamos quedado varias veces y confiaba en él, así que lo inhalé…pero no noté nada y me dijo que tenía que hacerlo de forma continuada cada poco tiempo. 

Mientras tanto Dani me tenía encima de la cama y exploraba mi cuerpo, que si azote con el látigo, poppers, tiraba de mi collar y al mismo tiempo el cuero rozaba mi culo y mi clitorix, una sensación nueva, intensa pero gratificante y yo no hacía más que excitarme más y más. Comenzó a penetrarme a cuatro patas y a azotarme mientras tiraba del cuero…recuerdo que mi cuerpo estaba respondiendo positivamente a todos esos estímulos, tanto que me corrí casi en nada. Después me puso sobre mis rodillas para que se la chupara y fue bastante exigente, tanto que me atragantaba pero quería ver hasta donde podía llegar y bueno al final le tuve que decir “rojo” pues no podía seguir en esa postura, por lo que me liberó y me pidió como buen dominante que le hiciera terminar, ¿te imaginas cuál fue su petición? Efectivamente, masturbación y lamer pezón.

Perdí el contacto con Dani pero jamás lo olvidaré ni a él ni a su petición tan particular. ¿Te han pedido alguna vez algo así? Cuéntame que es lo más loco que te han pedido en la cama

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Khusen Rustamov en Pixabay 

Después de varias citas con diferentes chicos, aún seguía en “adopta un tío” viendo si tenía algo más de suerte. Así fue como una tarde di por casualidad con Adán y sí, este seudónimo es aposta, él era un chico rubito, con una cara de niño travieso pero por desgracia vivía fuera de mi provincia. 

Reconozco que mi filtro por aquellos entonces no contemplaba chicos de fuera pues ya es complicado quedar siendo de la misma ciudad, imagínate de fuera. El caso es que Adán y yo nos caímos bien en seguida, él curraba para una de las fuerzas del estado y saber que llevaba uniforme me ponía sólo de imaginarlo…

Fue así como finalmente pudimos quedar un sábado por la tarde, el llegó en su coche directo después de un viaje de algo más de una hora y media, bien vestido, peinado y perfumado. Me invitó a entrar y nos dimos dos besos, en el trayecto lo miraba de reojo y me convencía que en persona el chicho era mucho más lindo que en las fotos. Lo llevé a mi bar favorito que estaba en el centro de la ciudad, el cual frecuentaba últimamente demasiado con diferentes chicos, cenamos y en seguida conectamos. Era muy simpático y la conversación fluía estupendamente.

Después nos fuimos a tomar una copa para terminar de soltarnos pero duramos poco porque nuestra conversación se había vuelto un poco más picante de la cuenta y las ganas de “probarnos” nos podían. Así que nos fuimos a mi casa. En el ascensor Adán me echó contra una de las paredes y me empezó a besar y acariciarme, no sin que yo le siguiera y agarrase contra mi porque tenía la necesidad de sentirlo contra mi cuerpo.

Una vez dentro de mi piso me dispuse a poner una luz suave y música de fondo, no sé tú pero a mi la música me encanta cuando voy a hacerlo. Adán empezó a desnudarme y a besarme cada rincón que pillaba, primero la boca, luego el cuello, bajando hasta mis pezones…se deshizo de mis pantalones y tanga y me tumbó en el sofá para meterme mano y descubrir bien contento que estaba más que lista para jugar. Sin embargo empezó a besar mi monte de venus y lamer poco a poco mi entrada y jugar con su lengua haciendo círculos por mi clítoris, sabía muy bien lo que hacía y yo me dejé hacer.

Cuando Adán ya me tenía casi casi le dije que parase porque yo también quería darle placer, así que como aún seguía vestido, le cambié el sitio y empecé a desnudarlo. Le quité la camisa, los pantalones y el boxer…Creo que me sorprendí un poco cuando vi el pepino de Adán pues hasta ese momento no había visto nada tan grande ni gordo, pero me salió una sonrisa pícara porque sabía que esa noche si que iba a disfrutar. 

Senté a Adán en el sofá y me subí encima de él a horcajadas, comencé a comerle la boca, lamer su cuello y mordisquear el lóbulo de su oreja con suavidad. Su perfume me embriagaba y me tenía encandilada, quería comérmelo, pero sabiendo lo que me esperaba abajo, me apresuré a tocar y lamer dicha herramienta. 

Al principio empecé a masturbarle con mis manos, pero poco después pase mi lengua por su punta, me moría por probarla pero temía que no me entrase en la boca, así que de forma tímida empecé a probar y para mi sorpresa y la suya si que entró, por lo que me di un festín y por lo que veía Adán estaba disfrutando también, tanto que me dijo que yo también tenía que parar o sino se iba a acabar pronto la fiesta…

Para que engañarnos, yo estaba disfrutando dándole placer pero me moría por sentirlo dentro de mí, así que ya que yo estaba arriba decidí tomar las riendas y cabalgarlo, así podía controlar la situación por si me hacía daño. Comprobé encantada que no tenía ningún problema, es más me encantó, ningún tío me había llenado tanto en los dos aspectos y estaba feliz como una niña pequeña. Tomando las riendas arriba y con semejante herramienta me dejé llevar y a Adán le di fuerte, tanto que me corrí en nada.

Aunque menos mal que él no me hizo una “estrellita de mar” porque tenía ganas de verlo en acción, así que me cambió a cuatro patas y me dio lo mÍo, un azote por aquí, una embestida lenta otra más fuerte…Adán parecía saber qué quería en cada momento, que bien lo hacía el cabrón. Volvimos a cambiar esta vez para terminar tumbados yo abajo con las piernas cerradas y él encima de mi, ¿a qué sabes que postura me refiero? mama mia! que placer…

Tras terminar los dos exhaustos nos dimos una ducha y obviamente le invité a quedarse a dormir, algo que no me gusta pero ya que había venido de tan lejos me pareció mal no hacer. Por la mañana volvimos a tener un “second round” más agradable aún que por la noche si cabe y poco después se fue para su ciudad, dejándome con una sonrisa de oreja a oreja. Por fin un tio agradable que sabía lo que se hacía!

Volví a quedar una vez más con Adán porque como te contaba nos caímos super bien y habíamos congeniado muy bien en la cama. Lo malo es que al poco encontró una chica con la que después formalizó la relación y a día de hoy es su chica, sin duda una con muy buena suerte. Me quedé con las ganas de que se hubiese traído su uniforme para cumplir una de mis fantasías pero se que nunca es tarde para cumplirla…

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Drobotdean

Mi recorrido por las app de citas me ha dado la oportunidad de conocer a bastantes tíos pero esta anécdota sin duda es una de las que más me ha hecho aprender. Por aquel entonces llevaba poco tiempo soltera y estaba aún muy verde para reconocer las “banderas rojas”.

Una vez más me encontraba sumergida en “lovoo” una app que me habían recomendado y que decidí probar como alternativa a la otra que ya había probado, adopta un tío. Aquí me encontraba mucho más mercado pues había muchos más chicos de mi edad y de mi tipo, era una de las más populares.

Fue así como hice match con “Salva” un chico alto, moreno, con unos ojos intensos y con una descripción que decía así: “a veces, lo que más deseas, nunca se cumple y a veces lo que menos esperas que suceda, ocurre. Conoces a cientos de personas y ninguna te deja huella y de repente conoces una persona y te cambia la vida para siempre…” Me pareció muy original y empezamos a hablar.

La conexión fue instantánea, nos dimos los teléfonos y la conversación fluía demasiado bien, así que decidimos quedar en cuanto pudimos. Recuerdo que quedamos en un chiringuito junto a la playa para tomarnos unas cervezas, cuando llegó me pareció aun más guapo en persona, las fotos que había subido a su perfil no le hacían justicia. Vaya que se me caía la baba. Así fue como entre su físico y su personalidad encantadora me atraparon casi al instante.

La cita iba genial por lo que poco a poco nos empezamos a arrimar cada vez más, nuestra conversación empezó a subir de tono y Salva se lanzó a besarme. Sus labios eran gruesos y ese primer beso fue increíble, me puso cachonda en seguida. Por lo que pagamos la cuenta y nos fuimos a su casa. El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

Salva tenía una casa bastante bonita, se había encargado de reformarla y me hizo mini tour por todo el apartamento. Me invitó a la última mientras ponía algo de música y ponía el ambiente un poco más apropiado…Una vez sentados en el sofá, comenzamos a besarnos y a meternos mano, él me quitó el top, mientras yo le quitaba la camisa, para mi sorpresa el chico estaba bastante fuerte y se le marcaban las abdominales…

Yo me subí a horcajadas encima de él para besar su cuello, mordisquear su oreja y bajar poco a poco por su pecho hasta esas abdominales que me tenían loca. Salva me quitó el sujetador con bastante destreza y dejó mis pechos al descubierto para empezar a jugar con ellos, besándolos y dando pequeños mordiscos. Me estaba poniendo a mil, encima de él podía notar su abultado paquete que estaba más que empalmado, así que no podía esperar para quitarle los pantalones.

Al levantarnos para quitarnos los pantalones, Salva me condujo hasta el dormitorio donde había una pedazo de cama esperándonos, una vez allí seguimos con los preliminares, se puso encima de mi y comenzó a besarme por todos sitios, me sacó mi tanga con delicadeza y metió un dedo dentro de mi para comprobar que ya estaba bastante húmeda y me besó y lamió mi clitorix de una forma suave al principio pero cada vez con más ritmo. Cuando ya estaba cogiendo buen ritmo se animó a meter un par de dedos al mismo tiempo que chupaba, sabía bien lo que se hacía ahí abajo, algo que me encantó, pero le dije que parase porque yo también quería darle placer a él.

Así que cambiamos los papeles me subí encima de él no sin antes quitarle los bóxers y descubrir encantada que tenía un buen pepino. Tras deleitarme una vez más con sus labios y sus abdominales me bajé para hacerle una buena mamada. Ahí fue cuando me di cuenta que Salva la tenía un pelín torcida…pero bueno sin inconvenientes para ese “trabajito”. Por lo que allí estuve un buen ratito hasta que me dijo que se moría por metérmela y, para que engañarnos, yo también.

Volvió a colocarse encima de mi para hacer el misionero, cuando se acercó para introducirse dentro de mí lo hizo muy despacio, jugando un poco en mi entrada, primero la cabeza con suaves embestidas para ir entrando poco a poco puesto que encima la tenia gorda…Cuando por fin entró sentí que me llenaba, así que comenzó a coger buen ritmo, ¡qué maravilla! Pero al poco nos cansamos de esa postura tan típica así que cambiamos al perrito, en qué momento…Ahí si que pude comprobar que Salva estaba más torcido de lo que parecía pues estando en esa postura el pepino se le curvaba bastante hacía abajo y me estaba matando. Vaya no duré ni dos minutos creo, él era consciente y aunque le encantaba esa postura no tuvo problema en cambiar.

Fue así que yo me puse encima, el tumbado boca arriba y yo a horcajadas, ahora sí nos estábamos entendiendo, nuestros cuerpos encajaban a la perfección así que empecé a moverme y con la desviación de su miembro me estaba dando en el conocido como “punto g” así que entre la excitación y mis movimientos no tardé en llegar al climax. Salva estaba muy cachondo y solo necesitó un poco mas de mis movimientos para seguirme.

Tras culminar nos fuimos al baño para limpiarnos y me invitó a quedarme a dormir. No me gusta dormir con un tío porque me he malacostumbrado a dormir sola pero ya que estaba a mitad de mi camino de mi trabajo y que era bastante tarde, accedí. Me quedé dormida en seguida pues estaba cansada y después de ese pedazo de orgasmo dormí como una niña pequeña.

Al día siguiente me desperté con mi alarma pues tenía que ir a currar, Salva se levantó conmigo y me invitó a desayunar en su casa, pero no cualquier desayuno, me hizo un buen café tostadas con tomate rayado y zumo con naranjas naturales recién exprimidas, me sentía en una nube, polvazo y desayuno.

Terminé de vestirme y me fui a currar más contenta que una niña pequeña y durante el día Salva me mandó un par de mensajes, entre ellos un audio con una canción de Maluma que pegaba en ese momento “Marinero” que a mi me encantaba, así que estuve flotando en una nube todo el día. El problema vino por la tarde, que de buenas a primeras Salva no contestaba a los mensajes. Imaginé que estaba liado en el curro y que no podía contestarme, pero mi sorpresa fue cuando ya no volvió a contestar nunca más. 

Si amiga, el chico había desaparecido. Un ghosting en toda regla. No me lo podía creer. Pasaron varios días y seguía sin noticias del chico. Por lo que se lo conté a un par de amigas y me confirmaron mis sospechas, Salva me había hecho ghosting. No estaba preparada para aquella hostia pues no la había tenido nunca pero fue una dosis de realidad en toda la cara. Aquello era y es una práctica muy habitual de algunos tíos, seguro que sabes del lo que hablo. Por lo que en resumen, fue una noche y una mañana increíble y ya está. Estoy convencida de que el tío se dedicaba a hacerlo con todas las que pillaba. Al tiempo descubrí que el tío tenía novia y se había entretenido en ponerle los cuernos con las tías que iba engatusando…Me hubiera encantado habérselo contado a su chica porque si a mi me pasase eso me gustaría saberlo, solo espero que ella fuera lo suficientemente lista para darse cuenta.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Tracy Lundgren en Pixabay 

Comenzaré esta historia diciendo que siempre me he considerado una persona abierta a explorar los límites de mi sexualidad sin problema y desde que 50 sombras de Grey había aparecido en todas las librerías había aún más curiosidad por las técnicas de BDSM (bondage, dominación, sadismo y masoquismo)

Por lo que una vez más a través de app de contactos hice match con un chico bastante interesante. Fisicamente no era mi prototipo pero tenia “algo” y su descripción me llamó lo bastante la atención como para lanzarme a escribirle.

Paco (seudónimo, como siempre) vivía en el centro de la ciudad, igual que yo por aquellos entonces, y viendo que habíamos congeniado bien por mensaje decidimos quedar a los dos días de haber conectado.

Nos fuimos a un pub del centro que era y es bastante famoso, hay buen rollo y buena música y está muy guay decorado, así que a las 8 allí estábamos los dos puntuales. Paco, como te adelantaba, no era mi prototipo puesto que era un chico mas rellenito y más o menos de mi estatura (me gustan un poquito mas altos) pero tenia una carita muy linda y un brillo en los ojos muy especial…

Nos pillamos una mesita dentro y empezamos con una cerveza a romper el hielo, hablamos un poco de esto y aquello, pero al poco salió un tema de conversación un poco más interesante. Nuestros gustos en la cama. Paco me empezó a decir que para el tener sexo era una experiencia más allá de lo corriente. Le gustaba el BDSM. Ese detalle captó mi atención por completo pues en ese entonces yo no había practicado nada ese tema. 

El chico me contó que le gustaba hacer de cada sesión de sexo algo un poquito más atrevido y especial, por lo que preparaba un ritual en el que entraban en juego tanto velas, como incienso, como esposas, cuero y demás juguetes…La conversación estaba subiendo tanto de tono que empecé a sonrojarme pero sobre todo a excitarme. Yo no daba crédito a lo que Paco me contaba y me estaba calentando tanto que me lancé a decirle que yo no lo había probado nunca y que si estaría dispuesto a darme una sesión de bdsm.

Al principio Paco parecía un poco indeciso, parecía que no quería mostrar sus cartas tan pronto pero después de tres cervezas y de hablar ya con lujo de detalles de las técnicas y ademas, imagino que estaba tan cachondo como yo y accedió a venir a mi casa par dicha sesión. Cuando llegamos a mi casa me dijo que le diera una serie de elementos para preparar “la sesión”: aceite, una venda y unas velas”. Me pidió que me esperara en el salón mientras lo ultimaba todo el solito en el dormitorio. Reconozco que esos 10-15 minutos se me hicieron eternos y que mi excitación iba más y más en aumento.

Por fin el tío lo tenía todo preparado y cuando entré la película que había montado estaba bastante bien teniendo en cuenta que jugaba fuera de casa y con lo que yo tenía por allí. El dormitorio tenia una media luz gracias a unos farolillos pequeños que colgaban del cabecero de la cama junto con las velas repartidas por el suelo, había un fular a modo de venda preparado a los pies de la cama y Paco con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: “a partir de ahora solo puedes llamarme Señor, si lo has entendido asiente”. Aquello me gustó y me excitó al instante pues nunca había asumido el papel de sumisa.

Paco me cogió de la mano y me condujo al borde de la cama, me saco mi blusa y me puso la venda en los ojos para que no pudiese ver nada, a partir de ese momento estaba a su merced. Después me tumbó en la cama y empezó a quitarme los pantalones, me dio la vuelta y me colocó boca abajo y de repente me dio un cachetazo en el culo…madre mía me pilló desprevenida pero estaba tan excitada que me encantó.

Lo siguiente que recuerdo es notar sus manos recorriendo todo mi cuerpo de arriba a abajo, primero acariciando mi cuello, espalda y mi culo. Muy lentamente me quitó el tanga, tanto que me pareció una eternidad, Paco sabía perfectamente lo que estaba haciendo y jugaba con mi frustración y desesperación. Me dio la vuelta y me sentó en el borde de la cama, me quitó el sujetador y comenzó a besarme lentamente el cuello, bajando hasta mis pezones que ya estaban duros. Los empezó a lamer, morder y apretar con sus dedos, cada vez un poco más intensamente pero sin llegar al dolor. Me agarró las tetas y jugó con ellas por un buen rato. 

Reconozco que la excitación era máxima, estaba a disposición de un “desconocido” que estaba jugando conmigo y haciéndome lo que le daba la gana, encima no podía verlo porque tenía los ojos vendados (anular cualquier sentido hace que la experiencia sexual sea muy diferente pues te agudiza los otros sentidos). Lo único que se pasaba por mi mente es que Paco se pusiese un condón para empotrarme, pero él aún tenía más guardado. 

De nuevo me tumbó en la cama, esta vez boca arriba y noté como el aceite caía sobre mi pecho…el chico se puso encima de mi a darme un masaje en las tetas, podía notar que estaba desnudo y su miembro (que no había visto ni palpado) encima de mí también. Ese roce me estaba poniendo malísima, en ese momento mi “señor” me ordenó que abriese la boca, para mi sorpresa me plantó el pepino que estaba duro y palpitante, para que lo lamiese. Empecé suave y después con más rapidez, así que Paco me pidió que parase puesto que estaba más cachondo que yo e iba a provocar que terminase antes de tiempo.

Ese roce me estaba poniendo malísima, en ese momento mi “señor” me ordenó que abriese la boca

Así que para mi sorpresa se bajo para empezar a lamerme el monte de venus y bajar con su lengua hasta mi clitoris, haciendo unos círculos pequeños hasta luego mas grandes y llegar a mi entrada que estaba chorreando ya…uno de los pocos cunnilingus que no he visto con mis ojos pero que mejor he sentido y disfrutado.

Me puso a cuatro patas y él se colocó detrás de mi, cuando ya pensaba que me la iba a meter (ya no podía mas…) comenzó a azotarme el culo, de más suave a más fuerte, además noté como estaba jugando con la punta de su pene por mi clítoris dando pequeños círculos e instintivamente yo moví mis caderas buscando la penetración, algo que me valió de un azote más.

Sin poder aguantar más le supliqué a mi señor que por favor me la metiese ya porque no podía más…cosa que accedió gustosamente ya que tardo medio segundo en cumplir. Su miembro me penetró muy lentamente, Paco todavía quería hacerme sufrir un poco mas, las primeras estocadas fueron lentas y profundas, hasta que por fin empezó a coger ritmo.

Me agarró las manos y me las puso en la espalda al mismo tiempo que me penetraba una y otra vez cada vez más fuerte y no sé como de repente me estaba llegando el orgasmo…digo esto porque soy difícil de satisfacer, que necesito estar arriba para correrme pero Paco consiguió que me corriese gloriosamente a cuatro patas y el no tardó en hacerlo también.

Tras quitarme la venda por fin nos besamos y me preguntó que si había disfrutado y le dije que mucho, que había sido muy interesante. Aunque, entre tu y yo, eso no fue BDSM ni nada jaja. Pero bueno reconozco que el chaval se lo había currado mucho mas que el conejito oscuro y aunque poco tenía que ver con aquellas técnicas disfruté y tuve un leve contacto con ello.

Nos vemos en el proximo post!