Aquí estamos una vez más amig@, vuelvo con un nuevo capítulo en mi andadura por las apps de citas. En esta ocasión quiero hablarte de Manu. Un chico que conocí este verano. Andaba yo por Tinder tan distraída cuando de repente me topé con él. El perfil, he de reconocer, no era en el que me suelo fijar, pues tenía algunas fotos abstractas y solo un par de sí mismo. De hecho, no era para nada mi prototipo, pero leyendo sus aficiones y descripción decidí a deslizar a la derecha y…¡pum! hicimos match.

Recuerdo que el primer día empezamos a hablar con mucha fluidez porque teníamos un deporte en común y la conversación fluía muy natural, en seguida surgió el tema de quedar en persona para ver qué tal era esa química en vivo y así fue como un par de días más tarde tuvimos la primera cita.

Aquella tarde era una más para mí pues, como sabes, tengo una larga experiencia de “citas tinder”. Quedamos en un bar conocido para echar un cafelito con baileys sobre las cuatro de la tarde, demasiado temprano, pero Manu tenía luego que irse a unas clases de baile. Recuerdo que cuando lo vi por primera vez pensé que era demasiado bajito, creo que medía como 5-10 cm más que yo. El caso es que nos sentamos a la mesa, uno en frente del otro.

Para mi sorpresa la cita fluyó genial, la conexión fue inmediata, como por teléfono. Ademas, yo observaba su lenguaje corporal y cada vez se acercaba más a mi (se inclinaba hacía a mi). Creo que estuvimos un par de horas charlando animadamente, se nos pasó volando pero el tiempo se nos terminó porque él tenía que irse. Así que decidimos que era necesaria otra cita pero esta vez sin límite de tiempo…tu ya me entiendes…

Así que un par de días más tarde quedamos en un restaurante de mi zona para cenar. Nos pedimos una botella de mi vino favorito (ribera de Celeste), nos achispamos rápido porque no cenamos mucho, así que la conversación subió de tono. Empezamos a comentar cosas que nos gustaban en la cama. Él me confesó que hacia unos “downtown” bastante buenos y que encima algo que le encantaba hacer, así que te puedes imaginar cómo empecé a mojarme…Por mi parte también le dije que era algo que también me encantaba hacerle a un tío y pude ver como su mirada se oscurecía, imaginando la escena.

Una vez que terminamos de cenar nos fuimos a un pub cercano para tomar una copa y seguir con esa conversación que teníamos a medias. Allí encontramos que había un grupo tocando en directo. Había mucha gente y mucho ruido, pero conseguimos una mesa. Nos sentamos uno al lado del otro y entre el ruido y el calentón, comenzó un juego de seducción. Ambos empezamos a acercarnos cada vez más el uno al otro, un roce por aquí, un susurro al oido…hasta que nos besamos. Fue un beso cálido, suave y cargado de erotismo. Reconozco que me puse a mil en un momento, el beso duró un buen rato y las manos empezaron a deslizarse un poquito. Por lo que terminamos la copa y nos fuimos a mi casa porque, sinceramente, ya no podíamos aguantar más.

Una vez en mi casa hice el ritual de poner música de fondo y una iluminación sensual, quería tener un buen ambiente de empotramiento. Nos sentamos un momento en el sofá, imagino que algo tímidos, pero al segundo ya nos estábamos besando de nuevo. Queríamos volver a saborearnos, esta vez con un poco más de ansía y con la libertad de poder acariciarnos libremente.

Manu empezó a desnudarme, me quitó el top y el sujetador, con una maniobra rápida, y empezó a lamer y succionar mis pezones, al mismo tiempo que estrujaba mi pecho. Mientas yo empecé a besarle la boca y me deslicé hasta su cuello a la vez que le tiraba del pelo para llegar mejor. Me monté encima de él y le quité la camisa, mientras seguí bajando para lamerle los pezones, cuando descubrí que gemía de placer, pues era uno de sus puntos más erógenos.

Después Manu me levantó para quitarme la falda y llevarme para la cama. En ese momento aproveché para quitarle los pantalones y dejé que se me tirara encima para comenzar el baile…Estaba expectante para ver de qué era capaz y qué sorpresa tenía para mí. En seguida me quitó el tanga y comenzó a explorarme. Un lametón por la ingle, otro por mi monte de venus hasta que por fin entró en faena.

El chico empezó a hacer su magia, comenzó a lamer, chupar y succionar a buen ritmo, averiguando cómo iba respondiendo, mientras introdujo un par de dedos para explorar la zona. Fue subiendo el ritmo poco a poco, en un momento dado dejó de chupar para hacer el famoso “spiderman” con libertad y de buenas a primeras, algo pasó…no lo puedo explicar porque nunca antes lo había experimentado, pero resulta que hice un “squirting”. No sé cómo pasó, eso solo lo sabe Manu, que sabía muy bien lo que se hacía y así fue como empapé un poquito la cama…

El caso es que no había tenido orgasmo, por lo que paramos un poquito para recomponerme y ahí fue cuando tomé las riendas de la situación. Me puse arriba para dominarle y comérmelo como tenía ganas de hacía rato. Él seguía con los bóxers puestos, por lo que se los quité y ¡oh nou!, tuve un momento de pánico porque por un momento vi un fantasma del pasado, un “toyota auris” pero me dije a mi misma: “es de sangre, es de sangre” Pero no, reconozco que no era el auris, pero no llegaba a la media…pero bueno, no me rayé pues el chico acababa de conseguir que por primera vez en mi vida hiciese un squirt y el tamaño no lo es todo.

Así que me bajé a hacerle yo un downtown pero tuvimos algunas dificultades técnicas, pues no conseguimos que estuviese erecto al 100% pero después de un ratito y con ayuda lo conseguimos. Lo cabalgué un ratito, pero en seguida le pedí que me pusiese a cuatro patas, una de mis posturas favoritas. Aquí Manu ya no tuvo ningún problema y estuvo a pleno rendimiento y reconozco que me estaba encantando y no me importó nada el tamaño. 

Después Manu me dio la vuelta y volvió a hacerme el “spiderman” y esta vez estaba aún más mojada y cachonda que la primera vez por lo que empecé a notar que me llegaba el orgasmo y ahí fue cuando exploté, pero de verdad. Hice un segundo squirting y esta vez fue a lo bestia pues le llené todo el pecho y mojé media cama. Una locura amig@. Jamás me había pasado, por lo que puedes imaginar mi fascinación en ese momento. Lo flipé, vaya. 

Tras semejante escena no nos quedó otra que parar para secarlo todo porque como te decía fue una bestialidad. Yo toda engustada y Manu con el pecho henchido de su hazaña. Nos tumbamos en la cama y al poco nos quedamos fritos, pues eran ya las tantas de la madrugada. Si, otro cita tinder que se queda a dormir…Sinceramente no tenía fuerzas para pedirle que se fuera y menos después de dicho squirt. A la mañana siguiente nos despertamos y hubo sesión matutina, esta vez más calmados y mejor. Volví a correrme gloriosamente, esta vez normal sin squirt, pero no sabía que podía pasar, visto lo visto.

Durante el verano estuvimos quedando como dos meses, parecía que la cosa iba a ir a más, pues incluso tuvimos una conversación para tener exclusividad, hasta que una tarde con unas amigas, que querían saber cómo era Manu, entré en su perfil de tinder para enseñárselo cuando descubrí que había cambiado fotos…Para no enrrollarme mucho porque es largo de contar, tuve una conversación con él y me contó una milonga, pero además surgió algo más preocupante y era que no se encontraba al 100% en la relación por varias movidas que tenía en su vida. El caso es que yo le dije que no podía iniciar algo con una persona en esta situación y así fue como terminó mi episodio con Manu, del cual guardo buen recuerdo porque ha sido el primero y único que ha conseguido que hiciera no uno, sino varios squirting, algo que yo consideraba que no era capaz.

Nos vemos en el siguiente capítulo!

PD. A los chicos que leéis este blog, por favor aprended a hacer ese spiderman! 

Esta historia es curiosa, conocí a este tío hace como siete años por una app de citas y llegamos a quedar pero no pasó nada. Por aquellos entonces yo tenía una regla en la que no dejaba que mis citas pasasen al dormitorio, lo que tuviese que ocurrir pasaba en un cómodo sofá-cama en el salón. Es por eso que, llamémosle Julio, se rayó y solo se tomó una copa y se fue. Después de esa cita me olvidé de él e incluso borré su número de teléfono.

Sin embargo, hace poco me lo crucé estando con unas amigas en un bar, fuimos a escuchar un grupo que hacía versiones de música de los 80´s. En el momento dudé si era él porque, como te contaba, habían pasado siete años y no estaba segura. Por un momento pensé en saludarlo, ya que las cuatro cervezas que me había tomado me animaron un poco, pero tuve un momento de lucidez y pensé que lo mismo estaba con pareja y no me apetecía llevarme un chasco. Así que me fui a casa “cantando bajito” pero sola. Eso sí en el camino de vuelta me acordé de su nombre.

Al día siguiente recibí un whatsapp de un número que no tenía, decía: “cabrona, estás igual”. Inmediatamente sabía que era Julio y le contesté que decidí no saludarlo en el bar porque no estaba segura si era él y si había venido con alguien. A él le paso un poco lo mismo, me vio con mis amigas y le dio vergüenza. Su siguiente frase fue: “oye…ver si quedamos para…”, a lo que yo le contesté, ¿si quedamos para qué?, que ya tienes una edad, Julio,” porque necesitas saber que este tío es nueve años mayor que yo, por lo que me parecía un poco infantil andar con rodeos siendo los dos tan adultos.

Así que quedamos al viernes siguiente. Tras debatir el tema del sitio, finalmente fuimos a un restaurante de mi zona y se ofreció a venir a recogerme, pero entre tú y yo, esa era la jugada fácil, así tendría que traerme a casa y…, bueno ya sabes.

Me costó elegir sitio porque Julio no bebe cerveza, que por cierto para mí es un punto negativo porque yo soy más de cerve, pero a su favor diré que si bebe vino. Al final necesito que la otra persona coja ese puntito de “alegría” me da igual cómo, pero que estemos en el mismo nivel. Total, que vino a casa a recogerme y cuando salí a la calle lo vi esperándome fuera del coche y me miraba de arriba abajo, según él, se le caía la baba. En el anterior encuentro del bar yo llevaba una camiseta y vaqueros normalitos, pero para esta cita me había preparado a conciencia.

En el camino en el coche había miradas y risas cómplices, de hecho yo le solté algo así como, “¿sabes que cuando nos conocimos no llegamos a quedar?” y me dijo, si que quedamos, de hecho, tenias un apartamento en tal zona y no me dejaste pasar al dormitorio….en ese momento dije tierra trágame… porque no me acordaba…pero rápidamente le dije, bueno todo eso es verdad pero no llegó a pasar nada…y me preguntó ¿segura? y yo sí sí, segurísima ¿por qué tan segura? Y le confesé, “porque no estás en mi lista…jajaja”. 

Llegamos al sitio, que previamente había reservado, en seguida le encantó ya que era un restaurante muy acogedor donde había una inmensa carta de vinos y buenos platos de carne. La cita fue muy fluida porque ya en el coche habíamos soltado un poco los nervios y obviamente una botella de vino entre dos, ayuda.

Tras cenar, nos fuimos al local de al lado, un sitio de moda en el barrio para tomar una copa. Ahí fue donde terminamos de soltarnos y Julio me besó. Había un grupo en directo cantando canciones y nos fuimos animando hasta que decidimos irnos de allí. Me llevó a casa y me preguntó si podía subir, a lo que yo le contesté que sí, pues imaginarás que iba más que “contenta”.

Pasamos a mi casa y empezó “el baile”. Me gustó mucho como besaba, no podía parar de besarle, pero mis ganas de saber qué me perdí hace siete años me podían así que empecé a acariciarle desde los hombros hacía abajo…cuando llegué a los pantalones me encontré un “buenas noches” más que abultado. Empecé a desnudarlo, camisa, desabrochar cinturón, bajar pantalones… pero en un momento, Julio no me dejó seguir pues quería desnudarme él a mí.

Me tumbó en la cama y cuando me tuvo completamente desnuda se bajo a hacer un downtown, sin pedirlo, que me encanta. He de decir que no se lo montaba mal, pero no usó los dedos, algo imprescindible para mí, ya que me ayuda a disfrutar más. El caso es que me puse a cien y en un momento dado me cambié de postura para hacerle disfrutar. En postura de estrellita de mar, Julio estaba deseando ver de qué era capaz, así que me dispuse a quitarle el bóxer, que aún llevaba puesto, y por fin descubrirlo. Ahí estaba, un tamaño considerable, tirando a grande y encima gordita, la casi doble G. Estaba más contenta que una niña pequeña, sabía que iba a disfrutar a lo grande.

Empecé a chupar y lamer sin medida, viéndolo disfrutar, tras un rato me pidió un condón para “sentirnos”. Así fue, me quedé arriba, llevando las riendas de la situación, algo que me encanta. Me lo llevé al sofá para cabalgarlo a gusto y ahí fue cuando vino el primer orgasmo. Después le dejé hacer porque quería ver cómo se movía. Un ratito a perrito y “puf” terminó él. Tras terminar exhausto me preguntó si podía quedarse a dormir y siendo tan tarde le dije que sí. Total, la primera vez que quedamos no le dejé pasar al dormitorio, era algo que le debía.

Después de ese encuentro volvimos a quedar unas tres veces más, una de ellas con lencería y tacones que merece un post aparte, y en la última le saqué una conversación que yo necesitaba. Veía que la cosa fluía y ya no me apetecía seguir en la app de citas sino que quería “iniciar” algo con Julio. En ese momento él me dijo que se sentía también con ganas y que le apetecía intentarlo, que de hecho consideraba que quedábamos poco y que debíamos hablar más a diario (hablábamos por whatsapp cada dos o tres días). Así que estando en sintonía nos fuimos a celebrarlo con un polvo.

Al poco de ese encuentro quedamos dos días más tarde, la cosa fluía por parte de los dos y se notaba, nos apetecía vernos y ahogar las ganas…pero…en el último encuentro él no se corrió y en el momento observé cómo se rayaba. Se fue a su casa y hubo tres días sin contacto alguno. Al tercer día le escribí como si nada, aunque ya sabía que le pasaba algo. Me contestó: “hola guapa, pues ando rayado por lo que pasó el otro día, bueno lo que no pasó, uf…” Decidí llamarle pues no me gusta ese tipo de conversaciones por escrito porque tienden a malos entendidos.

Cuando descolgó le contesté con un desenfadado “¿qué le pasa a mi sugar daddy? (pues es como cariñosamente le llamaba por la diferencia de edad) en seguida lo noté raro, me soltó algo así como ”pues que estoy muy rayado por lo del otro día, que no puede ser” Yo, por suerte o por desgracia tengo experiencia en la soltería y sabía que era, como se dice en inglés “bullshit”. Le dije, serenamente, que sabía que yo soy una tía que no necesitaba excusas que si estaba viendo a otra tía o yo no le cuadraba que lo dijese que no había problema, que prefería las cosas claras. Ahí fue cuando dijo “es que me estoy rayando con el tema de la diferencia de edad” y ya le dije que no le entendía.. quedando más de un mes y ¿ahora con esas? Además que no me parecía correcto tener esa conversación por teléfono, que era mejor en persona. Se despidió diciendo “hablamos estos días”, esa me jodió porque puedo entender que necesites tu tiempo, pero habían pasado 3 días y a esas alturas él ya sabía qué quería o que no quería en este caso.

Chicos/chicas que leéis este blog, quería daros un consejo desde mi humilde opinión y con la experiencia de varios chascos a mis espaldas, por favor tened la suficiente responsabilidad afectiva para dar un paso adelante y decir lo que queráis y lo que no. Sobre todo para no dar falsas esperanzas a alguien. Pero también lanzo una pregunta, ¿era una excusa de mierda porque no tenía huevos a decirme que no quería nada conmigo? o ¿realmente se puede rayar alguien con el tema de la edad en pleno 2024?

Gracias como siempre por vuestro apoyo, os veo en próximos post!

Esta es una de las anécdotas mas recientes, ocurrió por el mes de mayo, cuando una amiga y yo decidimos escaparnos a una de las playas más bonitas que hay en Cádiz, El Palmar. Allí la energía es distinta, es un sitio donde se mueven los llamados “surfers” y hay una “vibra” increíble siempre. Además, la luz allí brilla distinto, lo que hace que el agua tenga un color espectacular y que casi parezca que estés en el Caribe.

Nos cogimos el coche y para allá que nos fuimos. Después de unas horas de camino por fin llegamos a nuestro camping, no uno cualquiera, era Kampaoh. Si no lo conoces te lo recomiendo 100% son tiendas de campaña de calidad con un colchón para dormir y te ofrecen todo tipo de comodidades para tu estancia: nevera, toalla, espejo, menaje, cuerda para tender la ropa y una mesita con dos sillas para comer a pie de tu tienda de campaña.

El día nos acompañaba porque hacía un sol radiante, pocas nubes y una leve brisa. Por lo que una vez dejamos las cosas en el camping volvimos a coger el coche para irnos a la playa. Hicimos una parada en boxes para coger algo de avituallamiento, dejamos el coche en el parking y nos fuimos al paraíso.

Nos pegamos todo el día tiradas en la arena, charlando, poniéndonos al día y arreglando el mundo de paso, además de hacer alguna foto “postu” pues el sitio bien lo merece. A última hora de la tarde nos volvimos al camping para darnos una ducha y arreglarnos pues queríamos cenar en algún chiringuito de la zona e ir a tomar algo.

Lo bueno de la playa es que no hace falta arreglarse mucho, pues la mayoría acaba el día de playa y casi que sale en chanclas, por lo que no tardamos mucho, nos pusimos cualquier cosa y acabamos cenando un poquito de pescado de la zona. En una mesa cercana me encontré con una amiga y me comentó un sitio cercano para tomar alguna copa, lo que nos vino de perlas porque no teníamos ni idea de dónde ir.

Tras la cena nos fuimos al sitio que la verdad que tenía buen ambiente, cuando llegamos había música en directo y la gente estaba “a tope” por lo que en seguida nos dimos cuenta que habíamos acertado. Nos tomamos unas copas y nos fuimos soltando a bailar más y más, hasta que en un momento dado se nos acercaron un grupo de chicos y empezamos a hablar con ellos.

Mi amiga y yo que ya nos conocemos muy bien la una a la otra, teníamos intuición de que había un par de ellos que nos habían caído mejor que bien. Por lo que en una de las escapadas al baño comentamos la jugada. Si finalmente había feeling sacaríamos la seña secreta y le desearíamos un buen empotramiento a la otra.

La sorpresa fue que unos instantes mas tarde ambas nos sacamos la seña secreta y nos reímos porque habíamos tenido suerte ambas. Salimos cada una con un chico del brazo y nos separamos en parejas. Yo estaba hablando con un chaval que me dijo su nombre, pero que no logro recordad a día de hoy. Creo que le sacaba cerca de 8-9 años y tenía un estilo pijito, el pelo un pelín largo y una camisa al más puro estilo “cayetano”, de hecho era de un pueblo de Sevilla.

Recuerdo llegar al camping bastante contenta pues en el camino nos íbamos besando y haciendo bromas. Una vez que conseguí abrir la tienda, pues andaba yo un poco borracha, encendí una pequeña lamparilla y nos echamos en la cama. 

Comenzamos a besarnos de nuevo y a meternos mano, él me preguntó de nuevo qué edad tenía y cuando se la dije me contestó: “es decir que me vas a dar lo mío”. A lo que yo le dije “no tienes ni idea, pequeño…” eso nos encendió a ambos pues allí ya sobraba toda la ropa y empezó la acción.

El pequeño se veía que estaba algo nervioso y me dejaba hacer a mi antojo, algo que me encanta pues me gusta mandar un poco. Así que comencé a acariciarle y terminar de desvestirlo por completo y me bajé a hacer un buen “downtown”. El chico a pesar de los nervios se veía que estaba disfrutando y en algún momento me decía que parase porque no aguantaba más. De hecho el pobre aguantó más bien poco…Lo bueno de la juventud es que se recupera rápido por lo que lo dejé descansar un poquito y al nada ya estábamos de nuevo en materia. 

Esta vez comenzó él a besarme y a acariciarme poco a poco, yo aún no había terminado por lo que estaba ansiosa por ver de qué era el niño capaz. Para que la cosa se animase un poquito más rápido volví a echarle una mano y le dije que quería que me empotrase. El chico se veía con actitud y me puso a cuatro pero creo que no fueron ni dos minutos…yo no sé si eran los nervios, que era precoz o qué se yo pero no hubo empotramiento de ningún tipo. Lo que me molesta de esta situación es que, en este caso, él no se molestó en intentar que yo terminase, ni con un downtown, ni una terminación manual. Por lo que bueno, creo que más por vergüenza que otra cosa acabo vistiéndose rápido y me dio un beso y se fue. 

Ninguno de los dos nos pedimos el teléfono o el instagram porque sabíamos que aquello se iba a quedar allí, porque como se dice en Las Vegas, “lo que pasa en El Palmar, se queda en El Palmar”.

Como se dice en Las Vegas, “lo que pasa en El Palmar, se queda en El Palmar”.

Al cabo de un rato me llamó mi amiga y se volvió al camping, nos dormimos un rato y a la mañana siguiente nos levantamos por el ruido del resto de personas. Recuerdo estar aún medio adormilada cuando mi amiga me dice, ¿oye y este reloj?, a lo que yo contesté pues es el tuyo ¿no? me miró y empezó a reírse pero yo no entendía nada. Resulta que el reloj era de Armani y de  hombre por lo que el pequeñajo a parte de dejarse la dignidad se dejó un pedazo reloj (que aún conservo :P)

PD. Nos vemos en el próximo post! 

Era una feria local en la que hacía mucho calor porque era pleno verano, una cervecita por aquí, otra por allá y perreito hasta el suelo. Normal que no se nos pasase el bochorno. La tarde empezó tranquila pues no había aún demasiada gente, esto solo acababa de empezar.

Después de un rato en una caseta nos aburríamos y nos íbamos a otra a ver si había mejor música o maquinas con aire. Encontramos mi amiga y yo una que estaba bien, tenía buena ambiente y no había demasiada gente, así que empezamos a entrar en ambiente.

Nos juntamos con algunos amigos más y la cosa fluía así que fuimos a dar una putivuelta a ver si encontrábamos a alguien interesante. Como no hubo suerte nos quedamos donde estábamos y seguimos bebiendo y bailando.

Al cabo de un rato, el grupo con el que estábamos se dispersó y decidimos seguir la fiesta por nuestra cuenta, ya íbamos contentas y no queríamos irnos todavía. Así que fuimos a una de las casetas más populares, “el ritmo racatanga” nos llamaba y allí encontramos a dos pedazos de tíos negros que tenían revolucionada a media caseta.

No sé si fuimos nosotras las que llamamos al universo para que se nos aparecieran, pues esa tarde llegando a la feria subimos un storie que decía “mami qué será lo que quiere el negro”, pero el caso es que empezamos a hablar con ellos y conectamos en seguida.

Nos contaron que eran de Haití y que uno de ellos vivía por la zona, tenían un cuerpo escultural ya que se machacaban en el gym todo el día, sobre todo G (mantendremos el anonimato). El caso es que entre lo contentas que íbamos nosotras y ellos, parecía que teníamos muy claro qué es lo que nos apetecía, por lo que en un momento dado nos fuimos de la feria.

Me llevé a G a mi casa, un poco nerviosa pues tenía mucha curiosidad desde siempre por probar un negro, no sabía que me iba a encontrar y me daba mucho morbo. Así que bueno, cuando llegamos nos tomamos la ultima cerve juntos, aunque nos duró poco pues en seguida comenzamos a besarnos.

Tengo que reconocer que besar esos labios carnosos fue muy placentero, blandos y gorditos, además de que G besaba muy bien. Para los chicos que leen este blog, sí, besar bien es muy importante. Así que cachonda ya como estaba lo que quería era un buen empotramiento de esos que te teletransportan a otra galaxia. 

Pasé mis manos por sus pectorales para darme cuenta que el tío estaba apretadísimo, vaya tenía mas tetas que yo, con eso te digo todo. Él me sacaba una cabeza y tenia unos brazos enormes, además de una tableta de abdominales increíble, por lo que yo estaba encantada. 

G me quitó el top y el sujetador y comenzó a lamer mis pezones con esa lengua tan larga y en ese momento pensé “si todo lo lames igual, que bien me lo voy a pasar…” Yo también le quité la camiseta observando ese core tan apretado que me ponía tanto.

Llegó el momento, empezamos a quitarnos pantalones y ropa interior. Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre, aún no está empalmado del todo”, porque me desilusioné un poquito, no era lo que yo me esperaba. Encima cuando traje el condón el tío se vino más abajo aun y no es cierto del todo, pero te juro que tuve un dejavú con el “toyota auris

«Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre…»

Total, que con mi mejor cara me puse a hacer una reanimación manual con tal de averiguar si el mulato tenía de verdad lo que tanto se rumoreaba o solo era un mito. Conseguimos que aquello se levantase un poco, pero entre tú y yo, o yo tuve la mala suerte con dar con uno de los peores dotados o yo que sé.

G, también estaba intentándolo, tengo que reconocerlo pero era meterla y venirse abajo, no sabía si eran esteroides del gym o las mil cerves que se había tomado pero fue catastrófico. Encima cuando por fin conseguía que se mantuviese, me ponía a 4 y aquello era el conejito de duracell….

Y le tenía que decir que fuese más tranquilo porque ese ritmo a mi no me gustaba así de la nada, ya se sabe que primero lento y luego más ritmo, pero no había forma. En fin yo pensaba que al menos iba a tocarme con sus dedos o hacerme un “downtown” con esa lengua pero nada. Así que me vine abajo.

El tío se vistió y se largó, algo que agradecí porque después de semejante chapuza lo que menos ganas tenía era de mantener una conversación cordial con G. Chica, espero que en otra ocasión tenga más suerte pero de momento los Haitianos no cumplieron con el mito.

PD. Nos vemos en el próximo post!

Andaba yo aburrida por el mundo de las app de contactos cuando conocí a Juan. Un chico del montón, pero que tenía algo. Un chico del centro que tenía cierto misterio, pero que se veía a la legua que era un “friki” en toda regla.

El chico además de tener un canal de Twicht, se dedicaba a hacer manualidades varias. Tenia una impresora 3D, hacía muebles de madera y lo que se propusiera.  Intentamos quedar un par de veces pero no coincidíamos, hasta que por fin se dio la cita.

Quedamos una tarde antes de irme de viaje y puesto que habíamos estado chateando y hablando bastante decidimos quedar en mi casa para tomar un “vinito”. Reconozco que cuando lo vi en persona me decepcioné un poquito pues su postura era un poco encorvada y era bastante “canijo”.

La conversación fluyó desde el principio, los dos teníamos buen palique y la cosa estaba poniéndose interesante por momentos, así que pronto rompimos el hielo y empezamos a besarnos, gracias también al vino.

Dicen que un beso te puede dar mucha información de la persona que tienes delante, si hay química y demás. Yo después de haber besado ya a unos cuantos, con mi historial de soltera, no puedo decir lo mismo, pues no era nada del otro mundo la verdad.

Sin embargo, hay que dar el beneficio de la duda porque la cosa cambió cuando entró en acción. El niño rata, como le bauticé por su lado friki, sabía muy bien lo que se hacía y tengo que admitir que esas manualidades la habían dado bastante habilidad con sus dedos. Empezó a tocarme tan bien y solo con sus dedos, que no sé si fue su pericia o mi “sequía”, pero no aguanté ni 5 minutos, cosa que muy poca gente ha logrado porque soy algo complicada. Encima tenía una herramienta bien dotada que hizo el resto.

Así fue como Juan me enganchó, empezamos a quedar en lugar de 1 vez a la semana hasta 2 y 3 veces. Unas veces en mi casa y la mayoría en la suya, ya que él no tenía coche. Afortunadamente él vivía en su piso solo, bueno casi, con dos gatos. Uno que era una amor y otro que había que pedir permiso para pasar delante de él. Además me llevaba a muchos restaurantes del centro de la ciudad y me enseñó varios muy buenos. Así comía y me comían muy bien…

Él en ese momento no trabajaba, estaba cobrando el paro y se sacaba un sobre sueldo con los directos que hacía en Twicht, A mi me gustaba porque aprendía más de ese mundillo, algo que luego lo trasladé a mi vida de forma totalmente amateur. Esa situación le daba mucha disponibilidad y empecé a incluirlo en planes con mi círculo, algo que no suelo hacer porque no había tenido mucha suerte con la gente que he conocido en las apps.

Una tarde nos fuimos al autocine, una novedad en la ciudad y encima daban la segunda parte de Top Gun, una de mis pelis favoritas. Quedamos con otra pareja y nos fuimos un rato antes para ver aquello, que por cierto estaba muy bien montado con bares para tomar algo y cenar. El plan estaba muy guay eso de ver una peli en el coche como hacen los americanos. 

El caso es que al día siguiente sin esperármelo Juan me dijo que tenía que hablar conmigo. A mí me pareció raro, pero en seguida lo soltó, “necesito un tiempo”. Sí, así tal cual…Me quedé a cuadros, no entendía nada y le pedí que al menos lo hablásemos en persona, ya que después de un tiempo yo creo que era lo mínimo. 

Apareció en mi casa esa misma tarde y todo era ya muy frío, nos saludamos con dos besos y vino a explicarme porque necesitaba un tiempo. En resumen, entre tu y yo, era que quería estar soltero para buscar nuevas tías, porque me vendió que si no se qué de la rutina…. Así que así  de un día para otro dejé de hablar con el niño rata.

PD. Después de un año me escribió al whatsapp diciéndome “oye, que tal, no busco nada, sólo quería saber qué tal te va y si estás bien”. En ese momento lo dejé en visto y pasé a bloquearlo (que no recuerdo por qué no lo había hecho antes)

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Esta historia creo que es de las más entretenidas porque tiene de todo. Os pongo en situación. Resulta que el chico de esta historia era alguien que yo conocí siendo una adolescente, todas en el instituto estábamos como locas por él. Era el típico malote buenorro que hacía que todas suspirásemos por él. Era un chulo, pero podía. Alto, moreno, ojos claros y encima estaba tó potente. Vamos que nos ponía a cien.

En aquella época yo era mucho más tímida y me sentía mas insegura con mi cuerpo pues estaba bastante más rellenita y yo veía a Manu como algo inalcanzable. Por lo que nunca me atreví a decirle nada, sobre todo porque viendo de las tías que se rodeaba sabía que nunca se fijaría en mí

Pero la vida da muchas vueltas y hace unos meses retomamos el contacto. Nos encontramos en una red social por casualidad y comenzamos a hablar. Cotilleé un poco su perfil y vi que los años le habían tratado bien, pues estaba igual o mejor que antes. Así que nos pusimos al día y vi que Manu estaba muy receptivo y ,chica que quieres que te diga, era un espinita clavada que tenía desde adolescente, por lo que aproveché la situación para tontear un poquito y ver hasta donde llegaba aquello.

Aunque hablábamos de vez en cuando, las conversaciones se hacían cada vez más entretenidas y mas subidas de tono, hasta tal punto que nos animamos a hacer un poquito de “sexting” y que buenos ratos pasábamos. Pero aquello se nos estaba quedando ya pequeño pues la tensión sexual era más que evidente y siempre hablábamos de quedar pero nuestras situaciones personales lo hacían muy complicado.

Hasta que un día, afortunadamente para los dos, él tenía que venir a la ciudad para hacer un examen. Lo preparamos todo con bastante antelación, queríamos asegurarnos de poder tener esa cita pendiente que tanto tiempo habíamos estamos esperando. 

Yo me preparé a conciencia y cuando digo esto lo digo en serio. Resulta que justo unos días antes me había bajado la regla y yo estaba angustiada pensando que no iba a terminar a tiempo y así fue, el día de la cita aún estaba “manchando”. Así que pensé, esto no me va a joder la cita y me puse una “esponja tampón” para que no hubiera ningún drama. Me arreglé, me puse crema en todo el cuerpo y mi mejor perfume, ya que por fin iba a tener ese ansiado encuentro.

Él se había pillado un hotel, así que me fui para allá. Sabíamos lo que queríamos, no era necesario ningún preámbulo…Cuando me abrió la puerta apareció en pijama, estaba todo acoplado en la cama, yo me quité los zapatos y me tumbé junto a él. Creo que charlamos unos cinco minutos cuando pasamos a la acción. 

¿Estás nerviosa?, me preguntó. No, le dije. Así que empezó a comerme la boca y a desnudarme. La ropa empezó a volar por la habitación y pronto me puso de rodillas para que le hiciera una mamada, yo ya sabía que tenía un punto dominante pero a mi eso me gusta por lo que accedí encantada. Le bajé los pantalones y los bóxers y vi la herramienta que gastaba Manu. Una doble G en toda regla. Yo mas contenta que una niña pequeña. Así que empecé a lamer y chupar poco a poco y creo que no pasaron ni dos minutos cuando me pidió cambiar de posición para hacerme un “downtown”. Me moría de ganas por ver qué era capaz de hacerme y me ponía mucho verlo entre mis piernas por fin. 

Me subió las piernas mientras me lamía y succionaba, yo le cogí del pelo para marcarle el ritmo, una de las imágenes que jamás olvidaré

Me subió las piernas mientras me lamía y succionaba, yo le cogí del pelo para marcarle el ritmo, una de las imágenes que jamás olvidaré pues por fin había conseguido que Manu estuviera donde tantas veces habíamos hablado y que tras no atreverme a entrarle de adolescente, si que lo había hecho de adulta. Estuvo unos cinco minutos por ahí abajo pero los dos estábamos deseando de “probarnos”

Tras ponerle el condón me subí encima dispuesta a cabalgar, sin embargo creo que fue sentarme y decirme “tenía que haberme puesto yo arriba”, entendí que él estaba muy cachondo, no sé si era por la situación, porque llevaba tiempo a dos velas pero estaba demasiado excitado y accedí al cambio para que llevara el ritmo. 

A pesar de que era él quien marcaba el ritmo no conseguía controlarse pues cada dos embestidas tenía que parar porque se iba a correr. En ese momento le dije que no pasaba nada que podía dejarse llevar y luego retomábamos pero me dijo que iba a ser peor porque luego le costaba recuperarse aún más. Por lo que íbamos despacio para que no se fuera…

El problema es que no había forma, creo que aguantó unos dos minutos más encima y aunque cambiamos de postura iba a peor, por lo que finalmente no pudo aguantar y se corrió. Creo que no aguantamos ni 15 minutos haciéndolo, pero lo peor fue que ni siquiera sugirió de seguir para que yo pudiera terminar, porque obviamente yo ni había empezado.

Así que bueno tras despedirme rápidamente, viendo el percal, cogí mis cosas y me fui a casa. Como estaba arriba pensé que podía terminarme yo solita, fui ahí cuando caí en la “esponja” y en que la doble G la habría metido bien hasta el fondo…Efectivamente amiga, ¡en qué momento se me ocurrió ponérmela! Cuando yo eché mano para sacarla no la encontraba.

Me vi algunas paginas con recomendaciones para extraerla, así que me dispuse con la mejor voluntad, pero aquello era misión imposible. Después de 30 minutos mi paciencia estaba llegando a su fin, me veía en urgencias diciendo que era incapaz de sacarme aquello, pues imagina intentar sacar algo con un dedo cubierto de lubricante y sin nada para hacer pinza…te puedes imaginar lo complicado del asunto. Pero para mi sorpresa diez minutos mas tarde, con mucho sudor y esfuerzo, salió.

Por lo que el polvo platónico con Manu no me salió a cuenta ya que me quedé insatisfecha y casi acabo en urgencias con el drama de la esponja dichosa, así que si alguna vez os lo habíais planteado, mi sugerencia es que NO la uséis, no vale la pena! Y como dice un buen amigo mio, a veces las cosas son mas bonitas en la imaginación…

Nos vemos en el próximo capitulo!

Esta historia es de las más recientes que he experimentado pero se ha ganado un post ya que el tío era un personaje importante. Empezaré contándote que este chico lo conocí a través de la app “adopta un tío”, lo puse en mi cesta y unos días después (bastantes) me dio match y hablamos un poco. 

En seguida me pidió el Telegram, si has leído bien, no dijo ni Instagram ni Whatsapp, sino Telegram. Esto no es muy habitual, suele ser de gente más friki porque es una app que suele ser mas segura que las demás, total que como yo la tenía se la di, pero ya te digo que la gente va a lo fácil. El perfil de Denis era bastante escueto pues no había puesto apenas descripción pero si que había escogido bien sus fotos. Tenia varias que el tío salía muy bien favorecido y sin duda algunas eran antiguas y luego otras mas recientes que no te dejaban saber en qué estado estaba actualmente. Eso si el tío tenía un “chocapic” = lunar en la cara que depende de la foto parecía mas o menos atractivo.

Empezamos a hablar por telegram y me contó que era broker para la bolsa de EEUU así que estaba teletrabajando desde casa, algo que sinceramente me sorprendió un poco porque es complicado llevar el horario de otro país pero bueno al menos era interesante. El chico era madrileño y se había mudado para ganar en calidad de vida. Reconozco que era complicado mantener una conversación con él porque se desconectaba y me dejaba de hablar, a veces eran un par de horas, otras un par de días. Yo no suelo estar pendiente de cuánto tiempo tarda en contestarme un chico pues creo que todos tenemos nuestra vida, pero tardar más de 2 días me escamaba muchísimo. Además que literalmente es que el tío ponía el móvil en modo avión y desaparecía, algo que me tenía un poco confundida la verdad.

Al final conseguimos cuadrar un día para tomarnos algo y nos fuimos a un café que había junto al mar donde estaba todo el ambiente. Él chico me había comentado que tenía un poco de fetiche con los tacones así que me puse una falda con medias y tacones negros. Cuando llegamos me saludó dándome dos besos y nos sentamos en una terraza techada porque corría algo de aire. En persona Denis ganaba un montón, el “chocapic” no se le notaba tanto y me gustó su estilo de vestir así con unos vaqueros y un jersey pero arreglado. 

Nos pusimos en una mesa pequeña y en el local había música de ambiente que estaba un poco alta y tras ver que nos costaba escucharnos decidí cambiar mi silla de lado y sentarme junto a él. Denis tenía buen palique, no paraba de hablar de todo, de su curro y de algo que le llamaba mucho la atención que era el lenguaje no verbal. Le dije que yo también había estudiado muy por encima el tema y es cierto que a veces te da mucha información sin que la persona hable.

Pero lo que de verdad me dejó flipada era el discurso que tenía sobre si mismo. Básicamente decía que no era el típico tío obsesionado con el tema del sexo, que ya había tenido su etapa loca en la que se había acostado con quien había querido, varias experiencias entre las que mencionó tríos, orgías y club de swingers. Sin embargo ahora estaba en otro momento en el que se había vuelto mas selectivo y quería pasar tiempo con alguien que le resultara interesante y le aportara algo más. De hecho una cosa que decía es que de entrada para él una chica siempre era un NO y que poco a poco tenía que ganarse su interés. Ah por cierto y no para de decir que ahora estaba «chill».

Me intentó explicar que era muy fácil saber las intenciones de los tíos y que casi el 90% de las veces me iban a vender la moto con tal de pillar, pero que yo tenía las armas para saberlo y ver si sus intenciones eran sinceras o no. Tras un buen rato de monólogo, me preguntó varias cosas y si que hubo algo de conversación, de hecho se ofreció a ayudarme a conseguir un objetivo laboral algo que agradecí y a pesar de ser un personaje el tío no estaba nada mal y era bastante interesante. 

Esa noche nos fuimos cada uno a su casa y en el camino de vuelta Denis me llamó para decirme que cuando fue a por su coche se dio cuenta que le habían intentado robar, pues la cerradura estaba forzada y le faltaban unos cascos inalámbricos y alguna cosa más. Me ofrecí a ir con él a poner una denuncia pero me dijo que ya lo haría él al día siguiente.

A la mañana siguiente le pregunté qué tal estaba y que si había puesto la denuncia, me dijo que tardo entrar al garaje porque también le habían robado el mando de la cochera y que si, finalmente había denunciado. Por la tarde me comentó que estaba saturado y que iba a hacerse una cachimba para relajarse. Al leer eso mis ojos se pusieron brillantes pues a mi también me gusta y le dije que le invitaba a una en mi casa. Denis accedió pues quería despejarse un poco, me dijo que si podía meter el coche en el parking pues seguía con la cerradura forzada y le dije que si, que no había problema.

Así que en cuestión de una hora y algo apareció en mi casa. Venia de chandal pero arreglado y oliendo de muerte. Le puse la cachimba y me dijo que si nos poníamos una peli, ¿amiga ya sabes lo que significa es no? Pero te diré que yo en ningún momento lo pensé porque ya te digo que según Denis él no iba de ese palo. 

Al principio estábamos sentamos uno al lado del otro pero luego nos fuimos tumbando y como mi sofá no es muy grande para estar dos tumbados le dije de ir a la cama. Fue estar unos cinco minutos ahí y el tío me metió boca. Empezamos a besarnos y acariciarnos. Yo me puse arriba y me dejé llevar, nos desnudamos de cintura para abajo y empezó lo bueno. Reconozco que yo llevaba un tiempo a palo seco y que conseguí el climax con facilidad, así que seguí encima todo el rato sin saber que Denis me iba a hacer la “estrellita de mar” porque no consintió apenas moverse y en cinco minutos más se había corrido gracias a mis movimientos.

Hacía mucho tiempo que no me encontraba con este espécimen, me pilló por sorpresa porque viendo el carácter que tenía y que aparentaba ser un tío que te empotra, no hizo el más mínimo esfuerzo, ni spiderman, ni downtown…que decepción. Lo tuve que hacer todo yo solita…

Después se quedo 10 minutos mas y recogió sus cosas, yo bajé al parking con él para que pudiera sacar su coche. Cuando llegó a su casa me dijo que había un tío en su puerta como esperándolo y que parecía que había llamado a alguien cuando llegaba, Denis creía que lo habían seguido y que quería robarle el coche ya que la noche anterior no habían podido. Por lo que me dijo que se quedó al menos dos horas en el garaje por sin entraban y se lo llevaban. Vaya que tenía psicosis por si le robaban el coche.

A los pocos días Denis se subió a Madrid para estar unos días con la familia, o eso me dijo, pues pasaron mas de 3 semanas y me hizo un ghosting de los buenos, así que me quedo con eso de “dime de que presumes y te diré de qué careces” porque sí, el tío era un personaje que alardeaba de que no buscaba sexo pero cuando lo encontró desapareció.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Llevaba una temporada en la que me había cansado un poco de las apps de citas, pero una tarde aburrida decidí abrir de nuevo pof (plenty of fish), llevaba más de un año sin abrirla y quería ver si había algo interesante.

Cuando la abrí, para mi sorpresa, tenía mensajes antiguos con más de un año porque parece que pof no deja de enseñar tu perfil, solo que no apareces conectado y creo que había acumulado más de 50 mensajes o así, por lo que antes de buscar me entretuve en leer todo lo que había por ahí. Desde luego había algunas joyas para romper el hielo.

Una vez que me puse al día con la correspondencia, abrí el buscador cerca de mí y tras un buen rato encontré un chaval que me llamó la atención. David, de unos treinta y tantos que tenía los ojos claros y un aire de malote que me gustó.

Él me contestó al poco y nos caímos bien en seguida. Tras las preguntas básicas nos dimos los números de teléfono para seguir por whatsapp, porque de verdad que pof tiene un servicio pésimo para notificarte los nuevos mensajes.

Tras hablar un par de cosas David me preguntó si podía llamarme. Al principio me chocó un poco pues no es habitual que a los “dos minutos” de chatear alguien te pida una llamada, pero reitero estaba aburrida en casa y así al menos nos escuchábamos un poco.

El chico tenía acento de la comunidad valenciana, pues era de allí, mezclado con madrileño de los suburbios ya que en menos de dos frases me soltó “nano que guapo”. El caso es que David parecía como muy sorprendido de hablar conmigo porque ya te digo que “nano que guapo” lo repitió en varias ocasiones y parecía bastante cortado o tímido a pesar de haber sugerido él la llamada.

Charlamos como unos cinco minutos y como se nos hizo tarde después nos dimos las buenas noches y decidimos cuadrar un día para vernos en persona. Así fue como un martes por la tarde noche, David me recogió, me dijo que a él no le importaba recogerme porque tenía coche de empresa y le pagaban la gasolina. Lo que no me imaginaba es que por coche quería decir furgoneta…

El cuadro cuando llegó fue impactante, yo como primera cita que era me había arreglado y puesto bastante mona y mi cita apareció con la “fragoneta” blanca del curro y cuando se bajó del susodicho era bastante bajito, en su perfil había puesto 1.75cm pero ya te digo yo que era más bien 1.65cm. Al menos era el de la foto, pero en persona parecía mucho más macarra pues tenía cuando se acercó para darme dos besos vi que tenía un pedazo tatuaje en el cuello que ponía “dolores”, en honor a su madre.

No sé si te estás haciendo una imagen en la cabeza de David, pero déjame que prosiga. Nos montamos en la “fragoneta” y nos fuimos a un bar cerca del paseo marítimo para tomarnos una cerveza. El chico iba muy modosito conduciendo y como te dije parecía tímido pues le costaba sacar tema de conversación, pero yo que tengo poca vergüenza me encargué de que no hubiera silencios incomodos.

Yo sinceramente no me podía creer con quién me había juntado entre lo bajito, el tatuaje y el “nano” hasta en la sopa, pero eso no era nada pues cuando David estaba tomando una curva me percaté que le faltaba un dedo en la mano derecha y dije para mí “qué clase de tío es este que le falta hasta un dedo, será que se ha metido en problemas y le han ajustado cuentas… ya sabes cómo puede influir la tv a la hora de formar una imagen de una persona.

Total, que llegamos al sitio y aparcamos rápido pues estaba todo muy tranquilo, además apenas había nadie por lo que nos sentamos rápido. Nada más sentarnos y pedir la cerveza me di cuenta que en la otra mano le faltaban dos dedos y ya mi mente no podía parar de imaginar tonterías. No quise preguntarle directamente, pero sin querer mirar mucho al final se dio cuenta y David me contó que había perdido esos dedos por su trabajo, era soldador de barcos y había tenido un par de accidentes.

Fue así como en mi mente yo me imaginé que este chico no iba a poder masturbarme con las manos pues en la mano derecha le faltaba media falange del dedo chico y en la izquierda le faltaba el anular y el medio, total que me quedaba sin “spiderman”

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Seguimos charlando y poco a poco me di cuenta de que éramos bastante distintos y que no congeniábamos mucho además de que no me había hecho “tilín” cuando ya lo vi desde que se bajó de la furgo. Me invitó a las cervezas pues en su trabajo tenía las dietas incluidas y tenía que llegar a un mínimo de tickets que casi siempre le costaba alcanzar, así que tuvo toda la excusa.

Me llevó de vuelta a casa y nos despedimos de forma cordial en mi portal. A los pocos días me preguntó si podía quedar, pero fue honesta con él y le dije que no había habido atracción y que le daba las gracias por la invitación, entiendo que David se molestó un poco pues sólo me contestó con un “ok”, pero ¿para qué alargar algo ni dar falsas esperanzas?

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

A bearded man in a shirt with a print of palm trees on a turquoise background licks an orange

Estaba yo entretenida navegando por las redes cuando di con un chavalito que estaba tremendo, ojos verdes, moreno con barba y un six pack que tiraba de espaldas, con unos treinta y pocos, con aire de malote pero divertido. Javi me dio match a los pocos días y como vivíamos bastante cerca, tras conocernos un poco por el móvil, nos dimos una oportunidad para vernos en persona.

El tío era mucho más guapo en persona, además venía arreglado y oliendo a un perfume que me encantaba. Nos dimos dos besos y nos sentamos en un pub de moda de la zona para tomarnos unas cervezas.

Al principio estaba super nervioso, a pesar de que trabajaba en la hostelería y estaba acostumbrado a tratar con clientes, decía que hacía poco que lo había dejado con su ex y aún se sentía raro estando con una chica. Pero a medida que fuimos hablando y bebiendo cerveza se le fueron esos nervios y pude comprobar que a pesar de tener un aire de malote en su perfil no era para nada así, más bien era un trozo de pan.

Las chispas empezaron a saltar a medida que nos íbamos arrimando más durante esa tarde hasta que en algún momento nos besamos y decidimos ir a un lugar más tranquilo, así nos fuimos a su casa que estaba muy cerca.

Él vivía en un pisito pequeño que aún estaba acomodando pues llevaba muy poco allí y recuerdo que a pesar de tener pocas cosas lo tenía bastante bien apañado. Recuerdo que nos tumbamos en el sofá a “ver una peli” y empezamos a besarnos y acariciarnos poco a poco, aunque estábamos bastante calientes y nos desnudamos el uno a otro.

Javi se bajó a hacer un downtown ya que me había confesado que era algo que le encantaba y vaya si lo hacía bien, el tío se pegó un buen rato y me hizo disfrutar de lo lindo…Así que me dispuse a darle un poco de placer pero cuando quise darme cuenta allí no estaba la cosa como para empezar. Javi me dijo que estaba un poco nervioso que sentía como si estuviera haciendo algo malo pues solo hacía 3 meses que lo había dejado con su ex y estaba un poco rayado.

Intentamos que se reanimara de diferentes formas pero aquella noche no hubo suerte. Por lo que me fui para casa pero al menos yo si había conseguido disfrutar. Decidimos quedar otro día en mi casa, se vino directo del trabajo y nos pusimos manos a la obra.

Repetimos la dinámica de la última vez literalmente porque hubo downtown y él tampoco pudo mantenerse erecto, es verdad que lo consiguió durante unos cinco minutos pero ni siquiera fue capaz de correrse en ese rato. Así que bueno decidimos parar un rato y dijo, “oye he traído salmorejo del bar, ¿te apetece?” dijo las palabras mágicas pues a mí me pirra y allí cenamos los dos un pedazo de salmorejo más bueno que nada.

Después hicimos un intento más pero no hubo forma…por lo que Javi se fue a casa un poco frustrado por no conseguirlo. Quedé un par de veces más con él y aunque conseguía aguantar un pelín más no había forma de conseguir un polvo decente y yo me cansé un poco de esa dinámica y sé que el también pues me decía que se agobiaba un montón por no conseguirlo y sinceramente ambos decidimos dejarlo hasta que el superase un poco lo de su ex y no se rayase tanto por no conseguir empalmarse.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!