Un día más navegando por una app de citas di con un chavalito muy mono, era rubio con los ojos verdes y tenía una carita de niño de no haber roto un plato. Era autónomo y se dedicaba al sector de la madera, por lo que pensé “seguro es un manitas”. Total, que como nuestros horarios eran un poco complicados decidimos tener una primera cita para ir a comer algo entre semana y así ponernos cara y conocernos en persona.

Nos fuimos a un sitio intermedio ya que los dos volvíamos al trabajo por la tarde, él venía vestido con un mono de trabajo, pues estaba en una obra currando y no le daba tiempo a arreglarse. A mí no me importó ya se sabe que muchas veces ver a un tío vestido de trabajo da más morbo que arreglado, lo que pasa que en este caso la primera impresión no fue del todo “oh que cañón de tío”. Estaba más delgado que en las fotos y tenía un aire de despistado…Total que nos fuimos a un bar de que había por la zona a comer de menú, un sitio que el conocía de otras veces.

Jose era de Córdoba y tenía el típico acento marcado con seseo, pues era de un pueblo, nos sentamos uno en frente del otro y pedimos algo para comer. Reconozco que estaba un poco nerviosa porque teníamos un tiempo limitado y obviamente había varias cosas que hablar. El caso es que el chico hablaba bastante y se esforzaba por ser simpático o más bien gracioso, pero el humor que tenía no me había ni pizca de gracia. No puedo darte un ejemplo concreto porque hace tiempo y no lo recuerdo bien, pero puedes quedarte con que era un “graciosete”.

El caso es que bueno, a pesar que no compartía ese humor, al menos el tío lo intentaba. Durante la comida estuvimos conociéndonos un poquito y decidimos quedar otro día con más tiempo. Por lo que pasados unos 3-4 días pudimos encontrar un hueco para volver a vernos.

Como era final de mes y ambos andábamos cortos de pasta me dijo de ir a su casa para invitarme a tomar algo. Vivía un pelín lejos de mí, pero ya que se había ofrecido a prepararme algo le dije que sí encantada. Cuando llegué el sitio era una casa mata bastante antigua, pero al menos vivía solo y la tenía limpia y recogida.

Me puso un picoteo y me puso una estrella galicia bien fría, así que ya me tenía medio ganada, pero sinceramente no fluyó la cosa para que pasara nada más encima al día siguiente madrugábamos así que esa noche me fui a casa sin postre.

Volvimos a quedar otro día, pero esta vez en mi casa, quedamos en que yo también iba a invitarle a cenar algo. Mi sorpresa fue cuando apareció en mi casa y en la mano traía una piedra, sí chica, una piedra. Me soltó “la he visto por el campo y me ha gustado, quería regalártela, seguro que es original y nadie te había traído una”. Desde luego que original era, pero seguro que ahora me entiendes un poco más cuando te decía que era “graciosete”.

Total que cenamos algo y tras algunas cerves y estar pegaditos en el sofá por fin hubo algo de roce, él era super tímido, pero yo estaba ya deseando de ver qué era capaz Jose, así que me lance a darle un beso y él se dejó llevar. Poco a poco se fue soltando y comenzó a desnudarme y tocarme, le dejé a su ritmo y madre mía que buenas manos tenía o mejor dicho, que dedos…El tío consiguió que me corriera en nada, a su favor voy a decir que ha sido uno de los pocos chicos que ha conseguido que en el primer día me corriera tan rápido solo con los dedos.

La cosa prometía con tremendo inicio por lo que pasamos a la cama para estar más cómodos. Beso por aquí, caricia por allí, hasta que llegó el gran momento, nos pusimos manos a la obra el chico preparado, pero no hubo forma de izar la bandera…Intentamos la reanimación de varias formas pero que va. Me quedé un poco parada y me contó que era algo que le pasaba habitualmente, que sabía que era psicológico porque además cuanto más lo pensaba más se rallaba, así que el pobre no conseguía empalmarse más de 5 minutos. Con razón había desarrollado esas habilidades con los dedos…

En fin, que volví a quedar una vez más con él por darle otra oportunidad pero que aquello era misión imposible así que decidí no volver a llamarlo y si te lo estás preguntando, la piedra la acabe devolviendo al campo que era donde pertenecía, ya que no me apetecía tener presente cada día al tío de la piedra…

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Estaba yo navegando por la app de citas, pof, cuando me topé con David, un chico un par de años mayor que yo que me había llamado la atención, cuando nos dimos match e iniciamos la conversación.

Por aquel entonces estaba muy liada con mi trabajo y no tenía mucho tiempo para quedar, recuerdo que David estaba bastante pendiente de mi y cada día o cada dos me decía de quedar y aunque de verdad que me apetecía conocerlo no tenía forma de quedar.

Un día finalmente pude sacar tiempo para quedar y me decidí a escribirle, su agenda era algo más flexible así que me dijo que si. Se ofreció a recogerme y la verdad que lo agradecí pues ese día me había dado un tute de kilómetros y lo que menos me apetecía era tener que conducir.

A eso de las 9 apareció con su pedazo de opel astra del años cataplún, que parecía una tartana pues tenía varios arañazos…además David apareció con unos pantalones de pana que yo pensaba que eso ya no se vendía y con una chaqueta vaquera con cuello de borrego…Encima cuando lo vi en persona el tío en lugar de 34 años parecía que tenía 54 pues estaba super aviejado, imagino porque le daba mucho en sol en su curro y al final eso te envejece muy rápido pero, madre mía, es que parecía mi padre…Yo me había arreglado bastante más y te juro que pensé “¿dónde voy tan arreglada con mi padre?

Total que bueno, nos dirigimos al restaurante para cenar algo pues los dos estábamos muertos de hambre y algo había que comer. Cuando llegamos tuvimos que esperar un poco pues aquello estaba hasta los topes, pero merecía la pena pues tenía buena fama.

Al final conseguimos sentarnos para cenar y nos atendieron en seguida, mientras que esperamos nos bebimos un par de cervezas y el estómago estaba que rugía si que pedimos un plato de carne  que estaba tremendo y alguna cosita mas.

En algún punto de la conversación mencioné su nombre y me cortó preguntándome “ah, ¿pero aún no te he dicho mi nombre? Me quedé con la boca abierta porque de pronto el chico no se llamaba David…Me comentó que su nombre real no le gustaba mucho y que en la app usaba ese porque era más cómodo para él. Me dijo, “no te vayas a reír pero me llamo como uno de los reyes magos…” por su intimidad no te voy a decir cual de los tres era, eso lo dejo para tu imaginación…jajaj.

Total que allí estaba yo con “mi padre” cenando que no me había despertado ninguna chispa pero que al menos era simpático y tenía una forma de pensar parecida a la mía. Me comentó que desde hacía un tiempo había decidido cuidar su alimentación y que apenas comía carne, además él practicaba escalada y me explicó que para eso tienes que estar definido y muy “canijo” por lo que controlaba mucho su dieta en ese aspecto. Sin embargo allí estaba conmigo comiendo carnaza y bebiendo cerveza…

Después de 4 cervezas cada uno y de estar hartos de comer decidimos irnos, le dije que me llevara a mi casa, así que nos fuimos. Llegamos al portal con el coche y se paró en la puerta, el tío mas contento que unas castañuelas con la bebida se me tiró al cuello, obviamente no quise ser brusca y le devolví el beso. Me la tiró y me dijo “yo quiero pasar la noche contigo”, pero lo que él no había captado es que no me había gustado nada y que yo lo que quería era salir corriendo de allí

Me tuvo como cinco o diez minutos más allí intentando convencerme de que le dejara pasar pero le dije que ni de coña, que mañana había que currar. Así que al final se convenció y yo conseguí salir del coche como alma que lleva el diablo.

Un par de días después me volvió a escribir preguntándome si quería cenar con él y ya no me pude aguantar, le fui sincera y dije que no me había atraído y que no quería quedar más con él. “David” agradeció mi sinceridad pero también me soltó “si no te importa me gustaría que me hicieses un bizum por la mitad de la cena, pues yo te invité con el pretexto de que tu invitaras otro día y viendo que no hay próxima vez, prefiero que me la pagues…” Sinceramente yo igual se lo iba a decir pero me pareció tan feo como lo expresó que le dije “claro, ahora mismo” y acto seguido lo bloquee. Te dejo que saques tus propias conclusiones…

Nos vemos en el próximo capítulo!

Hace un tiempo cuando iba al gym coincidía mucho con un chaval que estaba petadísimo, el colega se le marcaban cosas que jamás había visto a nadie más y parecía así muy serio pues siempre llegaba, eso sí educado porque saludaba a todo el mundo, se ponía a entrenar a tope. 

El caso es que yo le había echado el ojo y me parecía que él también me miraba de reojo, por lo que intuía que había interés pero es que no sabía cómo entrarle, lo mío eran las app de citas y así cara a cara me daba un montón de corte.

Se me ocurrió hablar con la chica de recepción del gym que era muy apañada y había hablado con ella en más de una ocasión y cuando salí de una de mis sesiones me acerqué para preguntarle sobre el chicho. Se quedó sorprendida cuando le pregunté por él, me dijo que se llamaba Fernando y me miro su ficha para chivatearme que tenia unos 4 años más que yo, pero también me avisó que no había superado a su ex y que se la pegaba hablando de ella a todo el que podía incluida ella.

Al dia siguiente no podía creer lo que me iba a pasar, mi amiga de recepción se había encargado de pedirle el nº de teléfono a Fernando con una excusa barata y cuando me vio aparecer me dijo “te he conseguido el numero de Fer”, así que ya lo tenía más fácil para hablarle.

Por whatsapp no tengo mucho problema en lanzarme así que cuando terminé de entrenar me dispuse a escribirle y mi sorpresa fue mayúscula cuando me contestó en seguida y que había sospechado que la de recepción me había dado su número. De hecho como sospeché me confesó que el también se había fijado en mi pero que le daba mucha vergüenza hablarme pues en el fondo era muy tímido.

Empezamos a hablar muy seguido y el día siguiente que nos cruzamos en el gym fuimos bastante nerviosos pues ya habíamos comentado que nos gustábamos y que íbamos a saludarnos allí. Al principio nos costó hablar pero en seguida sacamos el tema estrella (el gym) y todo fluyó solo. 

Tras varios días así, decidimos quedar para tomar algo y así vernos fuera del ambiente del gym. Fernando me pidió que lo recogiese pues estaba sin coche y accedí, nos fuimos a un pub de moda y nos pedimos un café. Allí hablamos de cómo nos habíamos fijado el uno en el otro y que menos mal que yo decidí dar el paso porque él no se atrevía. Me dijo que llevaba entrenando casi 18 años y que llevaba una dieta muy estricta. Reitero el tío estaba muy petado, fuerte pero definido, no los típicos croissant, y ya sabía por qué era. Se lo tomaba súper en serio.

Reconozco que vestido de calle y perfumado como venía a mi se me caía aún más la baba con él, además era un chico bastante humilde y sencillo, por lo que tras conversar un rato y tomarnos alguna copa, decidimos irnos a un lugar más tranquilo.

Le invité a mi casa porque él vivía con su padre, una vez aquí necesitaba desnudarlo y tocar todos los músculos que a diario intuía vestido cuando lo veía en el gym. Empezamos a besarnos y tengo que decir que no me entusiasmó, siendo un pedazo tío como era espera que me empotrara como Michelle Morrone en 365, pero al ser tan tímido me tocó a mi llevar un poco las riendas, pero no me importó.

El problema vino cuando mi amigo no tenía forma de empalmarse…Lo intentamos de varias formas pero aquello no subía. En ese momento llegué a plantearme si mi amigo se ciclaba y por eso estaba tan fuerte, además que se rumorea que un efecto secundario de los ciclos es la impotencia. Así que mi gozo en un pozo. Encima el tío era tan soso en la cama que ni siquiera hizo un “downtown” para arreglar un poco la situación y parecía que la única postura que le ponía era el misionero… te puedes imaginar la desilusión tan grande que me llevé.

Se hizo bastante tarde con los intentos fallidos y le pregunté que si podía venir alguien a recogerlo porque después de recogerlo y el plan que había, no te voy a engañar, lo que menos me apetecía era llevarlo a su casa, por lo que llamó a alguien. Mi cara fue de poker total cuando cogió el teléfono y dijo “¿papá, puedes venir a por mí? Madre mía, un tío con treinta y largos y diciéndole a papá que viniera a por él, no me lo podía creer y reírme por dentro…

Quedé un par de veces más con Fernando para darle la oportunidad de ver si podía conseguirlo, pero allí no había forma de nada. Lo más gracioso fue  que una noche que venía borracha y con ganas de marcha le volví a escribir…como seguía sin coche me mandó la ubicación para recogerlo y chicas no se puede meter el gps y conducir, por lo que se me cruzó un pedazo bordillo que me reventó una rueda. Yo me lo tomé como una señal del universo para que no lo intentase más con el chico.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Pues estaba yo una tarde navegando por la app de pof cuando me topé con Ramón, un chico argentino que llevaba unos meses por la ciudad y no la conocía mucho pues llegó y al poco empezó la pandemia.

En seguida empezamos a hablar por whatsapp y comenzamos a mandarnos audios, él tenía un acento argentino que me encantó y es que es verdad que saben cómo ganarse a un chica rápidamente pues suelen ser muy dulces y cariñosos. Aunque no quería hacerme ilusiones de nada pues ya se sabe que también son un poco “vende humos”

El chico tenía una moto y trabajaba en un restaurante argentino muy conocido pero reconocía que al pobre lo tenían un poco explotado, vamos que le pagaban una miseria. Decidimos quedar un día entre semana pues las ganas nos podían y sus turnos de fin de semana eran imposibles de cuadrar conmigo.

Ese día Ramón salía del curro pronto y yo también por lo que lo quedamos cerca de su trabajo para ir a tomar algo por la zona. Al verle me decepcioné un poquito pues el chico estaba más rellenito que en las fotos, pero bueno desprendía rollo y esa “buena honda” que me atrapó cuando lo vi en la app.

Durante la cerve nos conocimos mejor en persona y reconozco que entre ese acento y sus ojos tan dulces me encendió en seguida. Estábamos sentados los dos en el mismo sofá y como hacía algo de frío nos íbamos arrimando cada vez más. Por lo que al final nos besamos. Vaya con el argentino, !qué bien besaba!

Decidimos irnos a mi cada pues él compartía piso y nos apetecía algo de intimidad. Le invité a cenar algo pues nos moríamos de hambre y después nos quedamos acurrucados en el sofá, dónde por fin empezó la acción. Me moría por esos besos tan tiernos y dulces y Ramón también, así que nos dejamos llevar. Nos empezamos a desnudar y acariciar lentamente, disfrutando del momento.

Ramón me tocaba con cariño, era algo más íntimo que normalmente para una primera cita pues suele ser mas tímido pero yo me dejaba hacer y disfrutaba de sus caricias. Él comenzó a besarme el cuello, agarrar mis pechos y yo le agarraba del pelo suavemente para mordisquear su lóbulo y cuello también.

Nos fuimos a la cama para estar mas cómodos y el argentino quiso enseñarme que sabía hacer pues rápidamente me bajo las braguitas para empezar a besar mi monte de venus, después bajo para empezar a lamer mis labios internos y poco a poco abrirse paso por mis húmedos pliegues…me estaba poniendo a mil. Estuvo un rato largo dándome placer y después introdujo un dedo y luego otro, ese ritmo con la lengua más sus dedos hizo que me deshiciera en un clamoroso orgasmo. 

Extasiada estaba preparada para darle a Ramón el placer que se había ganado. Cambiamos de posición y le bajé los bóxers para darme cuenta de dos cosas. Una que estaba circuncidado, algo que se lleva mucho por latino ámerica pero que se ve muy poco en España y dos, que era un champiñón. Sí amiga, era de cabeza gorda y cuerpo corto…vamos que en pleno apogeo su herramienta era de la media tirando a pequeña y encima champiñón. 

Total que allí que me dispuse a dar mi mejor versión para devolverle el placer que él me había dado a mí. Todo iba estupendamente ya que Ramón gemía de placer, pero me pidió que parase para poder seguir con el juego. Así que se puso un condón y me subí encima. Al principio me costó un poco pues era gordita por arriba pero poco a poco conseguimos encajar nuestros cuerpos, era una sensación rara pero buena y empezamos a movernos. 

Arriba, abajo, de lado, pero sin duda donde mejor se nos daba era a cuatro, pues era donde más placer encontramos los dos. Tras conseguir alcanzar de yo de nuevo el éxtasis, el chico también se dejó llevar.

Como era tarde le invité a quedarse a dormir, me daba cosa y bueno yo entraba un poco más tarde a trabajar. En qué momento le invité…Ramón era una estufa y bueno aunque era invierno y se agradecía al principio, después fue sofocante, además el tío roncaba como un bulldog francés y encima para colmo de los colmos cada vez que se movía no controlaba sus brazos y me daba en la cara o el cuerpo por lo que los pocos minutos que conseguía coger el sueño me despertaba de un manotazo…vaya un regalo. Creo que no pude dormir más de una hora en total aquella noche.

Por lo que a pesar de que Ramón me escribió para quedar alguna ocasión más, yo me negué en rotundo a llevar aquella relación a algo más por razones obvias!

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Imagen de Jill Wellington en Pixabay 

En una de mis muchas desventuras por las app de citas me topé con un chaval que creo que ha sido de las más locas que me han pasado. Me saltaré toda la parte previa para ir directamente al quid de la cuestión.

Miguel, era un tío de unos treinta y pocos con un cuerpo de gimnasio imponente, vamos que el tío estaba “mazao”, unos brazos y espalda enorme y encima era super simpático. Así que quedamos para cenar algo y conocernos en persona.

Cuando llegó, venía vestido de marca y oliendo a perfume, que no recuerdo cual era, pero era una delicia. Nos fuimos a un centro comercial por eso de que era la primera cita y nunca sabes qué puede pasar y bueno había avisado dónde iba a estar a mi mejor amiga por si las moscas.

Nos zampamos una pedazo hamburguesa con patatas y nos dimos una vuelta por alrededor, reconozco que la cena fue amena y la conversación entretenida, pero los dos teníamos ganas de lo que teníamos ganas, porque amiga por si no lo sabes, un pollazo a tiempo te quita de muchas tonterías y yo llevaba unas semanas un poco más estresada de la cuenta.

Así que Miguel me invitó a su caravana, sí caravana. El vivía a unos 40km de mi zona y se la trajo un poco para fardar pero sobre todo para tener un sitio privado con intimidad. La había aparcado cerca del centro comercial así que llegamos en seguida. Tras hacerme una visita guiada nos tumbamos en el sofá cama bien pegatidos, aquello era bastante agradable y acogedor y el chico estaba siendo muy atento y amable en todo momento.

Fue él quién rompió el hielo y se lanzó a besarme, obviamente yo le devolví el beso pues me moría de ganas por hacérmelo con él, así que nos dejamos llevar. Como hacía fresco, pues era octubre, estábamos bajo la manta y ya sabes el juego que da eso, por lo que nos empezamos a meter mano y a desnudarnos.

El tío me bajo el tanga para descubrir que yo ya estaba mojada perdida pues como digo Miguel me ponía un montón y llevaba tiempo a palo seco. Al comprobarlo se vino arriba y me lo dijo “me encanta que estés tan mojada”, así que me dejé hacer. Introdujo un dedo y luego dos para darme poco a poco placer y masturbarme. Me gustó mucho cómo me tocaba, se notaba que sabía lo que hacía y yo sólo podía disfrutar. Aunque estaba impaciente por sentirlo dentro de mi, por lo que me dispuse a masturbarle también y que sorpresa más buena me llevé cuando comprobé que a parte de ser grande arriba era grande abajo…

Estaba rozando la doble G (gorda y grande) por lo que me puse super contenta, como una niña con zapatos nuevos. Primero me senté yo encima para controlar, pues con semejante herramienta prefería llevar las riendas. No puedo describir la sensación pero cuando estás encima de una doble G, estás entre dolor y mucho, mucho placer, por lo que poco a poco la fui haciendo mía.

Lo cabalgué durante un buen rato, cada vez más adentro y más rápido. Tengo que hacer un breve apunte sobre Miguel y es que sus gemidos eran algo femeninos, me refiero, para ser una tío tan “mazao” me esperaba algo más grave pero tiraban más a agudos…pero no me importaba estaba en el calor del momento disfrutando y dejándome llevar. 

El tío me dijo de cambiar de postura para darme un poquito y obviamente cambié encantada, primero el misionero, luego a cuatro patas, me cogió en volandas y me empotró contra el baño mirándonos en el espejo…la escena no podía ser más erótica y caliente…después me llevó de nuevo a la cama y me tumbo boca abajo, me puso un cojín debajo del vientre y me levantó el culo para metérmela, uf…ahí fue cuando sucumbí con el orgasmo, menudo polvazo.

Extasiados nos dimos una ducha rápida y Miguel me invitó a pasar la noche con él, accedí ya que al día siguiente no curraba y eso me aseguraba otro pollazo o en mitad de la noche o al día siguiente. Así que nos acurrucamos en la cama, que ya te digo que a pesar en la caravana era muy cómoda y dormí demasiado bien para ser la primera vez. 

En mitad de la noche me di la vuelta de manera que estábamos haciendo la cucharita y Miguel se “despertó” con ganas de más así que volvimos a darnos un revolcón que fue si puede aún mejor. Nos volvimos a dormir y al día siguiente el tío me dijo ¿tienes prisa? y le dije no, ¿por qué? A lo que dijo “ahora verás”.

De uno de los compartimentos externos de su caravana sacó una moto de marchas y me preguntó que si me apetecía dar una vuelta, obviamente le dije que si porque hacia un día espectacular y me encantaba la idea.

Por lo que nos vestimos y nos fuimos por el paseo marítimo con el solecito a dar una vuelta con la moto. Yo estaba en una nube, pollazo del bueno y paseo en moto, parecía de película. Cuando terminamos volvimos a la caravana para desayunar algo y tener un tercer asalto…Después de terminar Miguel me dijo: “no es normal como follas, lo haces muy bien, si yo lo llego a saber te lo digo antes” y mi cara fue “que me dices antes qué”…

Miguel me dijo, ¿tú no te has planteado nunca cobrar? Yo llevo una casa de chicas y ganan muy buen dinero con esto. Eso sí tendrías que estar interna y no podrías salir pero tú decidirías cuánto tiempo te quedas…si sí amiga lo que estás leyendo me estaba proponiendo ser puta y el mi chulo…tu no sabes lo rápido que yo salí de allí. No me he vestido tan rápido en mi vida, sorteé el tema como pude y me escabullí. Creo que es lo más loco que me han propuesto en mi vida e imagino que a Miguel le funcionaba ese sistema de captación pues se notaba que era su “modus operandi” pero conmigo no lo iba a conseguir…

Nos vemos en el próximo capítulo!

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Esta historia es de las más míticas de mi experiencia como soltera y reconozco que una de las más divertidas y eso que no pasó a través de ninguna app de citas sino que fue algo que pasó a lo “old school”.  

Conocí a Fran a través de mi círculo más cercano una tarde para echar un pádel, me habían dicho que era un chico un poco creído e incluso que no estaba muy claro de qué acera era, pero sin importarme mucho lo que decían de él me propuse echar una tarde de risas jugando un rato. 

Cuando llegó reconozco que se me cayó un poco la baba, el tío era alto, ojos azules increíbles y cuerpazo, fuerte pero fino, que me flipa. Se presentó con dos besos y allí que nos pusimos a jugar. Estuvo muy divertido jugar a un deporte que ninguno de los 4 que fuimos dominaba porque no dábamos pie con bola y nos partíamos de risa detrás de la pelota. 

Unas semanas después era el cumpleaños de una amiga y nos fuimos al centro a cenar todas juntas. Tras comer aparecimos en un pub muy conocido para empezar con las copas. Una vez allí una de mis amigas recibió la llamada de que un amigo que estaba celebrando su cumpleaños cerca de donde estábamos nosotros y que nos invitaban a una copa con ellos. 

Así que al terminar nuestra copa nos acercamos a donde estaban los chicos, en una discoteca que estaba hasta los topes. De camino allí mi amiga me avisó que Fran iba a estar en la quedad asi que cuando entré y lo vi arreglado pues se me cayó aún más la baba que la primera vez que lo vi en chándal. Mi misión aquella noche era acercarme un poco e intentar conocernos mejor.

Lo que pasa es que Fran a esa hora que llegamos estaba más contento de la cuenta y no hizo falta que me esforzara mucho pues él estaba más que receptivo. Un baile por aquí, una foto por allá y otra copa y antes de darme cuenta estábamos en mi coche de camino a nuestras casas, porque coincidía que por aquellos entonces vivíamos en el mismo sitio.  

El problema fue que estando en el coche iba en tal estado etílico que se quedó dormido de camino y bueno yo viendo “el percal” decidí dejarlo en su casa y yo irme para la mía. Mi sorpresa fue cuando a los cinco minutos de llegar a mi casa tenía un mensaje de Fran invitándome a ir a su casa y allí que me fui.

Sólo tuve que cruzar la calle pues vivíamos bastante cerca, el tío se había cambiado y me recibió en pijama pero sin la parte de arriba y marcando abdominales…así que me puse a cien en seguida. Justo cuando estaba pasando la puerta su perro se me tiró encima y casi me viola porque se trataba de un perro enorme. Me hizo pasar directamente al dormitorio y nos tumbamos en la cama, pero cuando me di la vuelta Fran se había quedado dormido…normal porque la tajada que llevaba era importante. 

En mitad de la noche, no sé muy bien qué hora era, me desperté porque alguien me estaba besando la cara, lo que no me podía imaginar era descubrir cuando abrí los ojos que era su perro lamiéndome la cara porque se había subido a mi lado…La situación hubiera sido mucho más excitante ya que por un momento tenía a “dos machos” en la cama salvo por el hecho de que uno estaba en coma etílico y otro era un perro y encima el receptivo era el perrete.

Total que una hora o dos más tarde me levanté como pude para irme porque encima yo tenia una compromiso a las 10 de la mañana y como te puedes imaginar toda esta aventura se alargó hasta altas horas de la madrugada. Me despedí de Fran, que estaba aun medio dormido, y le dije que tenía que irme.  

Yo me adecenté como pude y me fui corriendo para mi cita del día siguiente. Cuando terminé me llegó un mensaje del chico que me invitaba a ver una peli por la tarde, algo que yo interpreté como “ayer estaba tan borracho que no pude hacer nada, déjame que hoy lo arregle”. Así que como el tío me ponía y me había quedado con las ganas le dije que si. 

Ya por la tarde en su casa nos acurrucamos en su sofá, junto con el perro claro, que no podía faltar, así que de nuevo me encontraba entre dos machos. En el mundo de los solteros cuando alguien te dice de quedar a ver una peli se suele interpretar como un eufemismo para decir “vente a mi casa a follar” pero sin sonar tan brusco. Lo que pasó con Fran es que ver una peli, literal era ver una peli y no una cualquiera sino nada más y nada menos que sonrisas y lágrimas…

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Tras verla enterita, bueno yo con un amago de siesta porque claro el día anterior no había dormido nada, dije ahora si que va a pasar algo, puesto que Fran me dijo que quería darse una ducha y pensé “ahora si que si” de todos modos te diré que estando en el sofá no vi ninguna señal para yo lanzarme tampoco pues el tío estaba casi en el lado con el perro y con los brazos cruzados, vaya que no hubo opción de acercamiento. 

Tras su ducha cayó otra peli y me dijo de cenar algo pues se estaba haciendo tarde y me llevó en su coche para vacilar un poquito. A la vuelta cenamos y ya viendo que allí no iba a pasar nada cogí y le dije que me iba porque se estaba haciendo tarde… 

Después llegó marzo y la pandemia y ya mi percepción de Fran después de aquel desencuentro cambió mucho por lo que nunca llegó a pasar nada pero siempre le recordaré tanto yo como mi círculo como el “sonrisas y lágrimas” 

 

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Imagen de efes en Pixabay 

Un poco cansada de la rutina de mi trabajo me puse a ver una nueva app de citas, “pof” (plenty of fish) me la había recomendado una amiga y aunque era del mismo rollo de tinder y adopta un tío si que parecía que estaba “plenty” porque había más mercado.

Fue a través de dicha app como di con David. Un chico de mi edad, rubio y con cara de niño travieso. Nos caimos bien en seguida y nos dimos nuestros números. Dijimos de quedar un viernes por la noche para ir a tomar una cerveza por el centro de la ciudad.

Cuando vi a David me llevé un poco de decepción, de nuevo el chico había escogido muy bien las fotos y encima tenían algo de tiempo pues ahora era un pelín más mayor y bueno había perdido esa carita de niño que me había atraído, pero decidí no desencantarme tan rápido al fin y al cabo había habido buen rollo los días previos.

Efectivamente, el chico era igual de apañado que por teléfono y encima era gracioso por lo que durante la cita me sentí cómoda y me hinché de reír. Así que un poco mas tarde decidimos ir a mi casa a seguir con el buen rollo…

Llegamos y nos sentamos en el sofá para hablar un ratito más, de fondo puse algo más de música y saqué un par de cervezas. Empezamos a relajarnos y a arrimarnos poco a poco hasta que empezamos a besarnos, nuestras manos empezaron a recorrer nuestros cuerpos y nos empezamos a desnudar poco a poco. 

David me besaba al tiempo que me mordisqueaba por el cuello, me quitó la blusa y el sujetador para empezar a tocarme las tetas, primero lamió un pezón y luego otro al mismo tiempo que me agarraba el culo. Yo mientras tenia las manos en su cabeza y jugaba con su pelo entre mis dedos, bajando lentamente para quitarle la camiseta y ver encantada que el chico estaba bastante bien, fino y fuerte, algo que me pone mucho. 

El chico seguía besándome por todos lados hasta que llegó a mi pantalón el que me quitó rápidamente junto con mi tanga para comenzar un buen “downtown”. Recuerdo que comenzó de forma suave y lenta, pero lo hacía bien. Poco a poco empezó a subir el ritmo al mismo tiempo que veía que me iba excitando, por lo que David sabía muy bien lo que se hacía. Me hizo disfrutar bastante pero yo también quería demostrarle qué podía hacer así que le sugerí un cambio de posición.

Terminé de desnudarlo, pantalón y bóxers fuera, para mi suerte David estaba bien dotado, media española normal. Todavía tengo pesadillas cada vez que bajo unos calzoncillos por si me vuelvo a encontrar un “toyota auris”. Así que me dispuse a darle un poco de placer al chico, para igualar un poco la situación.

Al rato me cansé un poco, porque sí la boca, bueno más bien la mandíbula me dolía, preparé un condón para que de verdad empezase lo bueno. Y así fue. David y yo nos dimos un recital, que si misionero, cuatro patas, milhoja, así hasta casi una hora y algo. No recuerdo cuanto tiempo fue pero si que yo me corrí y que mi cita no conseguía terminar…

Cuando ya estaba un pelín escocida y algo dolorida le pregunté directamente que qué necesitaba para terminar que yo ya había terminado y que quería que él también culminase. David me dijo: “Yo hoy no voy a ser capaz de terminar” Me quedé algo confundida, porque no entendía a qué se refería, así que le pregunté que porqué no podía terminar, a lo que el soltó: “me he hecho cinco pajas y no creo que pueda correrme una sexta….” Me contuve la risa como pude y le dije que no pasaba nada, que era una pena pero que él me había hecho disfrutar.

David se marcho a casa sin orgasmo y yo me quedé con infinidad de preguntas, no sabía si el tío se había pajeado cinco veces para aguantar conmigo, si es que era adicto a las pajas, si es que era como los adolescentes y no podía parar de hacerlo, si es que me había mentido y no supe satisfacerle…

Lo que si recuerdo es que entre que el tío no me había cuadrado fisicamente del todo y que tenia que los polvos fueran de más de una hora, cosa que odio porque prefiero algo más rápido pero efectivo, perdimos el contacto pero jamás puse interés en retomarlo con el chico de las cinco pajas.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Un día navegando por mi app preferida en ese momento, adopta un tío, me he encontré a Dani, un chico algo más mayor que yo, pues me sacaba unos 10 años, algo que a mi no me importa en absoluto pues reconozco que tengo cierta debilidad con los mayores que yo. Cumplía varios de mis filtros por aquellos entonces y encima hicimos match.

Decidimos quedar un viernes por la noche para ir a cenar a un restaurante mejicano del centro de la ciudad. Al llegar el tío me pareció bastante guapo y tenía un halo misterioso que me llamaba mucho la atención. Nos sentamos y empezamos a charlar. Me comentó que venía de una familia inglesa pero que había nacido en España, así que era bilingüe, se dedicaba al mundo de tv y había hecho un montón de cosas interesantes, había conocido a actores y demás del mundillo. La verdad que la cena estuvo muy entretenida porque me contó mil anécdotas y la comida estaba muy rica. 

Cuando terminamos, pagamos a medias y me llevó a un pub de cócteles de lo más exótico, tenía un aire de los años 50, una decoración con estanterías llenas de botellas y “medicinas”, había música de fondo y el ambiente era íntimo y acogedor. Así que me miré la carta de arriba a abajo pues no eran los típicos cubatas, había mezclas de lo más original y me atreví con uno que se llamaba “Singapur” que me llamó la atención.

Como ya te imaginas, la charla empezó a calentarse pues al final siempre sale “el tema”, su forma de hablar era muy sugerente y sin darme cuenta Dani me rozó la pierna desde el tobillo hasta la rodilla de forma sensual diciendo “estás muy suave” con una mirada cargada de erotismo. En ese momento, tras las margaritas del mejicano y el “singapur” me dio un golpe de calor…

Terminamos la copa y nos fuimos a mi casa que estaba muy cerca, le invité a tomar la última y él aceptó encantado. Pasamos al salón y en el sofá comenzamos a besarnos con ansia, había bastante química y sobre todo ganas de comernos. Nos empezamos a desnudar el uno al otro y a acariciarnos sin prisa, sintiendo la piel y disfrutando el momento.

Dani se bajó al pilón de inmediato y comenzó a lamer y succionar poco a poco para ir aumentando el ritmo poco a poco, el tío sabía perfectamente cómo moverse y yo estaba disfrutando de lo lindo. Se pegó un buen rato hasta casi hacerme explotar de placer pero no quería acabar tan rápido, yo también quería enseñarle qué sabía hacer. Así que nos cambiamos de posición para que yo pudiese verlo disfrutar. 

Reconozco que el tío estaba durísimo y cuando digo durísimo lo digo en serio, aquello era lo más duro que había visto en mi vida y encima estaba un pelín torcida, pero levemente. Dani me cambio de nuevo listo para empotrarme. Empezó lento, como si quisiese que me acostumbrase a él lentamente para ir dando paso a un ritmo más constante y rápido. Después me cambio a cuatro patas y me encantó pues lo hacía con buen ritmo y reitero bien “duro”, casi cuando iba a correrme le dije que me dejara cabalgarse, así que me puse encima y me puse a mover las caderas al mismo tiempo que lo besaba.

Ahí arriba si que estaba preparada para terminar y me dejé llevar por mi propio ritmo hasta alcanzar el clímax. Dani aún no había terminado así que le pregunté cómo podía ayudarle para terminar y me pidió algo que nadie más me ha pedido…”quiero que me lamas el pezón mientras me masturbas”. 

«quiero que me lamas el pezón mientras me masturbas» 

En ese momento no me pareció una petición tan inusual así que accedí, el tío me duro menos de cinco minutos, me quedé sorprendida tanto por lo que había aguantado antes duro por lo poco ante dicha petición. Nos enjuagamos un poco y nos vestimos. Dani me confesó que esa era la única forma que tenía de llegar al orgasmo y ahí fue cuando si que flipé de verdad, pues una cosa es que pidas algo en el calor del momento y otra que sólo así consigas correrte…

Pero bueno quién soy yo para juzgar los fetiches de nadie. Dani y yo volvimos a quedar creo que al menos tres o cuatro veces más. Su forma de tratarme y sobre todo de hacerme disfrutar nos dieron para algunas sesiones interesantes, sobre todo una más. Para esta quedada vino preparado con una mochila cargada de juguetes, entre los que había látigo de cuero, una bola para la boca y un collar que traía una tira de cuero desde el cuello pasando por el culo y subiendo hasta el cuello. Una sesión de bdsm en toda regla y no la que me vendió Paco, pues además de todos esos juguetes Dani tenía preparado un as en la manga para que me relaje ante semejante sesión. Por supuesto todo fue hablado y consentido desde primera hora, incluso pusimos dos palabras de emergencia como si de 50 sombras de grey se tratase (amarillo para estoy llegando al límite y rojo para terminar de inmediato)

Allí estaba yo a merced de Dani ataviada con todos los artilugios de cuero menos la bola que no me la pude poner, al parecer era demasiado grande y con una excitación candente pues verme así me excitaba un montón. Fue en ese momento cuando el chico me ofreció “poppers” algo de lo que no había escuchado jamás y que Dani me decía que no me preocupara pues era algo para “que me relajase”. Sinceramente me explicó qué era y qué hacía y, como te comenté antes, habíamos quedado varias veces y confiaba en él, así que lo inhalé…pero no noté nada y me dijo que tenía que hacerlo de forma continuada cada poco tiempo. 

Mientras tanto Dani me tenía encima de la cama y exploraba mi cuerpo, que si azote con el látigo, poppers, tiraba de mi collar y al mismo tiempo el cuero rozaba mi culo y mi clitorix, una sensación nueva, intensa pero gratificante y yo no hacía más que excitarme más y más. Comenzó a penetrarme a cuatro patas y a azotarme mientras tiraba del cuero…recuerdo que mi cuerpo estaba respondiendo positivamente a todos esos estímulos, tanto que me corrí casi en nada. Después me puso sobre mis rodillas para que se la chupara y fue bastante exigente, tanto que me atragantaba pero quería ver hasta donde podía llegar y bueno al final le tuve que decir “rojo” pues no podía seguir en esa postura, por lo que me liberó y me pidió como buen dominante que le hiciera terminar, ¿te imaginas cuál fue su petición? Efectivamente, masturbación y lamer pezón.

Perdí el contacto con Dani pero jamás lo olvidaré ni a él ni a su petición tan particular. ¿Te han pedido alguna vez algo así? Cuéntame que es lo más loco que te han pedido en la cama

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Drobotdean

Mi recorrido por las app de citas me ha dado la oportunidad de conocer a bastantes tíos pero esta anécdota sin duda es una de las que más me ha hecho aprender. Por aquel entonces llevaba poco tiempo soltera y estaba aún muy verde para reconocer las “banderas rojas”.

Una vez más me encontraba sumergida en “lovoo” una app que me habían recomendado y que decidí probar como alternativa a la otra que ya había probado, adopta un tío. Aquí me encontraba mucho más mercado pues había muchos más chicos de mi edad y de mi tipo, era una de las más populares.

Fue así como hice match con “Salva” un chico alto, moreno, con unos ojos intensos y con una descripción que decía así: “a veces, lo que más deseas, nunca se cumple y a veces lo que menos esperas que suceda, ocurre. Conoces a cientos de personas y ninguna te deja huella y de repente conoces una persona y te cambia la vida para siempre…” Me pareció muy original y empezamos a hablar.

La conexión fue instantánea, nos dimos los teléfonos y la conversación fluía demasiado bien, así que decidimos quedar en cuanto pudimos. Recuerdo que quedamos en un chiringuito junto a la playa para tomarnos unas cervezas, cuando llegó me pareció aun más guapo en persona, las fotos que había subido a su perfil no le hacían justicia. Vaya que se me caía la baba. Así fue como entre su físico y su personalidad encantadora me atraparon casi al instante.

La cita iba genial por lo que poco a poco nos empezamos a arrimar cada vez más, nuestra conversación empezó a subir de tono y Salva se lanzó a besarme. Sus labios eran gruesos y ese primer beso fue increíble, me puso cachonda en seguida. Por lo que pagamos la cuenta y nos fuimos a su casa. El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

Salva tenía una casa bastante bonita, se había encargado de reformarla y me hizo mini tour por todo el apartamento. Me invitó a la última mientras ponía algo de música y ponía el ambiente un poco más apropiado…Una vez sentados en el sofá, comenzamos a besarnos y a meternos mano, él me quitó el top, mientras yo le quitaba la camisa, para mi sorpresa el chico estaba bastante fuerte y se le marcaban las abdominales…

Yo me subí a horcajadas encima de él para besar su cuello, mordisquear su oreja y bajar poco a poco por su pecho hasta esas abdominales que me tenían loca. Salva me quitó el sujetador con bastante destreza y dejó mis pechos al descubierto para empezar a jugar con ellos, besándolos y dando pequeños mordiscos. Me estaba poniendo a mil, encima de él podía notar su abultado paquete que estaba más que empalmado, así que no podía esperar para quitarle los pantalones.

Al levantarnos para quitarnos los pantalones, Salva me condujo hasta el dormitorio donde había una pedazo de cama esperándonos, una vez allí seguimos con los preliminares, se puso encima de mi y comenzó a besarme por todos sitios, me sacó mi tanga con delicadeza y metió un dedo dentro de mi para comprobar que ya estaba bastante húmeda y me besó y lamió mi clitorix de una forma suave al principio pero cada vez con más ritmo. Cuando ya estaba cogiendo buen ritmo se animó a meter un par de dedos al mismo tiempo que chupaba, sabía bien lo que se hacía ahí abajo, algo que me encantó, pero le dije que parase porque yo también quería darle placer a él.

Así que cambiamos los papeles me subí encima de él no sin antes quitarle los bóxers y descubrir encantada que tenía un buen pepino. Tras deleitarme una vez más con sus labios y sus abdominales me bajé para hacerle una buena mamada. Ahí fue cuando me di cuenta que Salva la tenía un pelín torcida…pero bueno sin inconvenientes para ese “trabajito”. Por lo que allí estuve un buen ratito hasta que me dijo que se moría por metérmela y, para que engañarnos, yo también.

Volvió a colocarse encima de mi para hacer el misionero, cuando se acercó para introducirse dentro de mí lo hizo muy despacio, jugando un poco en mi entrada, primero la cabeza con suaves embestidas para ir entrando poco a poco puesto que encima la tenia gorda…Cuando por fin entró sentí que me llenaba, así que comenzó a coger buen ritmo, ¡qué maravilla! Pero al poco nos cansamos de esa postura tan típica así que cambiamos al perrito, en qué momento…Ahí si que pude comprobar que Salva estaba más torcido de lo que parecía pues estando en esa postura el pepino se le curvaba bastante hacía abajo y me estaba matando. Vaya no duré ni dos minutos creo, él era consciente y aunque le encantaba esa postura no tuvo problema en cambiar.

Fue así que yo me puse encima, el tumbado boca arriba y yo a horcajadas, ahora sí nos estábamos entendiendo, nuestros cuerpos encajaban a la perfección así que empecé a moverme y con la desviación de su miembro me estaba dando en el conocido como “punto g” así que entre la excitación y mis movimientos no tardé en llegar al climax. Salva estaba muy cachondo y solo necesitó un poco mas de mis movimientos para seguirme.

Tras culminar nos fuimos al baño para limpiarnos y me invitó a quedarme a dormir. No me gusta dormir con un tío porque me he malacostumbrado a dormir sola pero ya que estaba a mitad de mi camino de mi trabajo y que era bastante tarde, accedí. Me quedé dormida en seguida pues estaba cansada y después de ese pedazo de orgasmo dormí como una niña pequeña.

Al día siguiente me desperté con mi alarma pues tenía que ir a currar, Salva se levantó conmigo y me invitó a desayunar en su casa, pero no cualquier desayuno, me hizo un buen café tostadas con tomate rayado y zumo con naranjas naturales recién exprimidas, me sentía en una nube, polvazo y desayuno.

Terminé de vestirme y me fui a currar más contenta que una niña pequeña y durante el día Salva me mandó un par de mensajes, entre ellos un audio con una canción de Maluma que pegaba en ese momento “Marinero” que a mi me encantaba, así que estuve flotando en una nube todo el día. El problema vino por la tarde, que de buenas a primeras Salva no contestaba a los mensajes. Imaginé que estaba liado en el curro y que no podía contestarme, pero mi sorpresa fue cuando ya no volvió a contestar nunca más. 

Si amiga, el chico había desaparecido. Un ghosting en toda regla. No me lo podía creer. Pasaron varios días y seguía sin noticias del chico. Por lo que se lo conté a un par de amigas y me confirmaron mis sospechas, Salva me había hecho ghosting. No estaba preparada para aquella hostia pues no la había tenido nunca pero fue una dosis de realidad en toda la cara. Aquello era y es una práctica muy habitual de algunos tíos, seguro que sabes del lo que hablo. Por lo que en resumen, fue una noche y una mañana increíble y ya está. Estoy convencida de que el tío se dedicaba a hacerlo con todas las que pillaba. Al tiempo descubrí que el tío tenía novia y se había entretenido en ponerle los cuernos con las tías que iba engatusando…Me hubiera encantado habérselo contado a su chica porque si a mi me pasase eso me gustaría saberlo, solo espero que ella fuera lo suficientemente lista para darse cuenta.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Ryan McGuire en Pixabay

Reconozco que esta historia se ha quedado en el olvido porque mi mente así lo ha decidido pero aún tengo suficiente recuerdo para compartirla una vez más contigo. Como bien sabes, mi soltería pasó por una primera aventura con mi “toyota auris” y aunque durante un tiempo dejé de lado las apps de citas, no quería darme por vencida tan pronto así que volví al ataque.

Por aquellos entonces hice amistad con una compañera de trabajo que se encontraba en la misma situación que yo, soltera en tiempos de ligoteo digital. Como ella me llevaba algún tiempo de ventaja, me dejé aconsejar por su experiencia. Me enseñó varías apps que hasta el momento yo no conocía: Adopta un tio, Happn o Pof (plenty of fish)

Opté por abrirme un perfil en adopta un tío ya que parecía divertida y eso de meter tíos en mi cesta reconozco que me hizo gracia. Fue así como empecé a navegar por aquella app y darme cuenta de cómo era aquello de conocer gente a través de estas aplicaciones. Mi primer contacto había sido en “meetic”, una app de pago, dónde sólo me encontraba mayores y personajes varios.

En adopta un tío si que había mas chicos de mi edad, seguía encontrando personajes, pero al menos eran de mi quinta. Otra cosa que me di cuenta es que parece que el algoritmo de esta y el resto de app te ofrecen como carne fresca cuando te das de alta, ya que de pronto los tíos empezaron a darle me gusta a mi perfil y en cuestión de un par de horas tenía más de 40 solicitudes.

Al principio me agobié un poco tengo que reconocer, pero claro después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar, así que de treinta solicitudes creo que me interesaron como cinco. De éstos empecé a hablar con tres y sólo uno me dio una conversación medio decente, David (seudónimo).

«Después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar»

David era un chico lindo, trabajaba para una empresa importante como encargado y me contaba que llevaba un tiempo independizado, bien, un tío que no vive con mamá y papá, pensé. Así que nos caímos bien al instante y nos pasamos a hablar por whatsapp. 

Te hago un apunte rápido. Cuando la conversación fluye casi al poco tiempo alguno de los dos opta por sugerir seguir la conversación por WhatsApp porque “la app va regular y no llegan las notificaciones”, vamos que prefiere tenerte mas a la mano a tener que buscarte entre las conversaciones que ya tenga abiertas en la app. Tú ya decides si es algo positivo o no, pero bueno para mí te digo que es algo bueno, indica que la cosa va bien.

Tras hablar algunos días por whastapp y confirmar que David era un chico normal, porque si amiga me gusta o me gustaba hablar antes durante un tiempo prudencial para identificar a locos varios. Decidimos quedar en una zona de bares de la ciudad y como yo tenía coche de empresa le dije que mejor lo recogía yo. Creo que quedamos a eso de las 22pm, un poco tarde para mi gusto, pero bueno es la hora que él podía por su curro y fuimos directos a por una cerveza. 

Lo recogí en mi pedazo de Volvo que tenía ese finde asignado, se quedó flipado con el coche. La verdad que cuando lo vi ganaba en persona, se había echado un perfume con el que se caía la baba y venia muy formalito vestido. Tenia algunas marcas de acné que había disimulado bien en sus fotos pero que a mi no me importaron.

Al principio nos costó sacar un poco de conversación porque estaba un poco cortado, yo no suelo tener problema porque he trabajado mucho de cara al público y mas que nada porque soy una sin vergüenza, pero claro si el chico no me sigue… pues bueno es algo complicado.

El caso es que después de dos cervezas sin cenar nada nos soltamos un poco. Cada vez estábamos más arrimados y cuando nos dimos cuenta nos estábamos besando. Ese primer beso fue tierno y tímido, con algo de nervios, pero se pasaron pronto. David me ofreció ir a su casa que estaba bastante cerca y me sentí lo bastante cómoda como para decirle que si, el chico había sido muy agradable toda la noche y había algo de chispa entre nosotros. Por no decir que estaba cachonda y con falta de sexo, algo que después de una relación de pareja tan larga no estaba acostumbrada.

Así que nos fuimos a casa de David, reconozco que la tenía bastante limpia y que me gustó mucho como la tenia decorada, él muy orgulloso me hizo un mini tour que creo que no era la primera vez que hacía porque qué casualidad que terminó en el dormitorio…

David me sentó al borde de la cama y se fue un segundo, pensaba que iba a buscar un condón pero no, iba en busca del interruptor de la luz para apagarla. Amiga yo pensaba que a los tíos les ponía hacerlo con la luz encendida por eso de que ellos se excitan más viendo pero creo que este chico tenía algún fetiche o algo porque hizo justo lo contrario. Así que imagina el plan, yo en un dormitorio desconocido con un tío a oscuras, todo se volvió un poco más complicado.

Se acercó a donde yo estaba y empezó a besarme y quitarme la ropa con bastantes dificultades ya que ni él ni yo veíamos nada. Tampoco le dije de encender la luz puesto que bueno estábamos en su casa y si sentía cómodo así, quién era yo para contradecirlo y bueno siempre tiene su punto la oscuridad. La temperatura subía cada vez más, David había preparado un ventilador en la habitación ya que a pesar de era final de septiembre seguía haciendo calor por las noches, algo que agradecí porque él empezó a sudar un poco…

Las manos se nos iban por todos sitios, besos y caricias. Hasta que David decidió sacar el condón por fin y se lo puso. Tengo que decir que no sabía qué tenía entre las piernas porque seguíamos a oscuras pero lo poco que pude palpar parecía que era algo normalito. Cuando se puso encima de mí descubrí encantada que allí había material del bueno, sonreí y suspiré aliviada, después de esa última experiencia con Jero…

Por lo que un segundo más tarde empezó a coger ritmo, tanto que en un momento creí que tenía al conejito de duracel encima de mi…madre mía, me había convertido en una muñeca hinchable por un momento. Encima claro, del esfuerzo el tío estaba ahí sudando a tope y le caían los chorros de sudor, bueno mejor dicho me caían a mí. La escena que yo estaba viviendo era de todo menos erótica o excitante. Sólo estaba pensando “tierra trágame”

Reconozco que en ese momento podía haberle dicho algo, pero antes de que me diera cuenta el tío se había corrido y con razón ese ritmo no lo aguantaba nadie (pa, pa, pa. pa, pa…) por lo que me quedé tumbada en la cama a oscuras y a dos velas, otra vez. Porque de nuevo ni me metió mano ni bajo al downtown. Menudo comienzo en mi aventura de soltera, no daba pie con bola.

Me fui al baño a adecentarme un poco y como era tarde y al día siguiente curraba, le dije que me iba y salí por patas. No quería estar allí ni un segundo más por si volvía el conejito de madrugada o algo. Al día siguiente David me escribió muy motivado que se lo había pasado muy bien y que a ver si quedábamos otro día, creo que con las tías que había quedado hasta ese momento ninguna le había permitido semejante fechoría y yo le había dejado rienda suelta a toda su energía, así que claro el tío estaba encantado.

Por mi parte esquivaba las quedadas como podía, me refugiaba en el trabajo que en parte era verdad, pero imagino que David se percató que mi interés era nulo y que ya apenas le contestaba, de nuevo no era capaz de decirle que no estaba dispuesta a soportar al “conejito oscuro” de ninguna forma.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.