Esta es una de las anécdotas mas recientes, ocurrió por el mes de mayo, cuando una amiga y yo decidimos escaparnos a una de las playas más bonitas que hay en Cádiz, El Palmar. Allí la energía es distinta, es un sitio donde se mueven los llamados “surfers” y hay una “vibra” increíble siempre. Además, la luz allí brilla distinto, lo que hace que el agua tenga un color espectacular y que casi parezca que estés en el Caribe.

Nos cogimos el coche y para allá que nos fuimos. Después de unas horas de camino por fin llegamos a nuestro camping, no uno cualquiera, era Kampaoh. Si no lo conoces te lo recomiendo 100% son tiendas de campaña de calidad con un colchón para dormir y te ofrecen todo tipo de comodidades para tu estancia: nevera, toalla, espejo, menaje, cuerda para tender la ropa y una mesita con dos sillas para comer a pie de tu tienda de campaña.

El día nos acompañaba porque hacía un sol radiante, pocas nubes y una leve brisa. Por lo que una vez dejamos las cosas en el camping volvimos a coger el coche para irnos a la playa. Hicimos una parada en boxes para coger algo de avituallamiento, dejamos el coche en el parking y nos fuimos al paraíso.

Nos pegamos todo el día tiradas en la arena, charlando, poniéndonos al día y arreglando el mundo de paso, además de hacer alguna foto “postu” pues el sitio bien lo merece. A última hora de la tarde nos volvimos al camping para darnos una ducha y arreglarnos pues queríamos cenar en algún chiringuito de la zona e ir a tomar algo.

Lo bueno de la playa es que no hace falta arreglarse mucho, pues la mayoría acaba el día de playa y casi que sale en chanclas, por lo que no tardamos mucho, nos pusimos cualquier cosa y acabamos cenando un poquito de pescado de la zona. En una mesa cercana me encontré con una amiga y me comentó un sitio cercano para tomar alguna copa, lo que nos vino de perlas porque no teníamos ni idea de dónde ir.

Tras la cena nos fuimos al sitio que la verdad que tenía buen ambiente, cuando llegamos había música en directo y la gente estaba “a tope” por lo que en seguida nos dimos cuenta que habíamos acertado. Nos tomamos unas copas y nos fuimos soltando a bailar más y más, hasta que en un momento dado se nos acercaron un grupo de chicos y empezamos a hablar con ellos.

Mi amiga y yo que ya nos conocemos muy bien la una a la otra, teníamos intuición de que había un par de ellos que nos habían caído mejor que bien. Por lo que en una de las escapadas al baño comentamos la jugada. Si finalmente había feeling sacaríamos la seña secreta y le desearíamos un buen empotramiento a la otra.

La sorpresa fue que unos instantes mas tarde ambas nos sacamos la seña secreta y nos reímos porque habíamos tenido suerte ambas. Salimos cada una con un chico del brazo y nos separamos en parejas. Yo estaba hablando con un chaval que me dijo su nombre, pero que no logro recordad a día de hoy. Creo que le sacaba cerca de 8-9 años y tenía un estilo pijito, el pelo un pelín largo y una camisa al más puro estilo “cayetano”, de hecho era de un pueblo de Sevilla.

Recuerdo llegar al camping bastante contenta pues en el camino nos íbamos besando y haciendo bromas. Una vez que conseguí abrir la tienda, pues andaba yo un poco borracha, encendí una pequeña lamparilla y nos echamos en la cama. 

Comenzamos a besarnos de nuevo y a meternos mano, él me preguntó de nuevo qué edad tenía y cuando se la dije me contestó: “es decir que me vas a dar lo mío”. A lo que yo le dije “no tienes ni idea, pequeño…” eso nos encendió a ambos pues allí ya sobraba toda la ropa y empezó la acción.

El pequeño se veía que estaba algo nervioso y me dejaba hacer a mi antojo, algo que me encanta pues me gusta mandar un poco. Así que comencé a acariciarle y terminar de desvestirlo por completo y me bajé a hacer un buen “downtown”. El chico a pesar de los nervios se veía que estaba disfrutando y en algún momento me decía que parase porque no aguantaba más. De hecho el pobre aguantó más bien poco…Lo bueno de la juventud es que se recupera rápido por lo que lo dejé descansar un poquito y al nada ya estábamos de nuevo en materia. 

Esta vez comenzó él a besarme y a acariciarme poco a poco, yo aún no había terminado por lo que estaba ansiosa por ver de qué era el niño capaz. Para que la cosa se animase un poquito más rápido volví a echarle una mano y le dije que quería que me empotrase. El chico se veía con actitud y me puso a cuatro pero creo que no fueron ni dos minutos…yo no sé si eran los nervios, que era precoz o qué se yo pero no hubo empotramiento de ningún tipo. Lo que me molesta de esta situación es que, en este caso, él no se molestó en intentar que yo terminase, ni con un downtown, ni una terminación manual. Por lo que bueno, creo que más por vergüenza que otra cosa acabo vistiéndose rápido y me dio un beso y se fue. 

Ninguno de los dos nos pedimos el teléfono o el instagram porque sabíamos que aquello se iba a quedar allí, porque como se dice en Las Vegas, “lo que pasa en El Palmar, se queda en El Palmar”.

Como se dice en Las Vegas, “lo que pasa en El Palmar, se queda en El Palmar”.

Al cabo de un rato me llamó mi amiga y se volvió al camping, nos dormimos un rato y a la mañana siguiente nos levantamos por el ruido del resto de personas. Recuerdo estar aún medio adormilada cuando mi amiga me dice, ¿oye y este reloj?, a lo que yo contesté pues es el tuyo ¿no? me miró y empezó a reírse pero yo no entendía nada. Resulta que el reloj era de Armani y de  hombre por lo que el pequeñajo a parte de dejarse la dignidad se dejó un pedazo reloj (que aún conservo :P)

PD. Nos vemos en el próximo post! 

Era una feria local en la que hacía mucho calor porque era pleno verano, una cervecita por aquí, otra por allá y perreito hasta el suelo. Normal que no se nos pasase el bochorno. La tarde empezó tranquila pues no había aún demasiada gente, esto solo acababa de empezar.

Después de un rato en una caseta nos aburríamos y nos íbamos a otra a ver si había mejor música o maquinas con aire. Encontramos mi amiga y yo una que estaba bien, tenía buena ambiente y no había demasiada gente, así que empezamos a entrar en ambiente.

Nos juntamos con algunos amigos más y la cosa fluía así que fuimos a dar una putivuelta a ver si encontrábamos a alguien interesante. Como no hubo suerte nos quedamos donde estábamos y seguimos bebiendo y bailando.

Al cabo de un rato, el grupo con el que estábamos se dispersó y decidimos seguir la fiesta por nuestra cuenta, ya íbamos contentas y no queríamos irnos todavía. Así que fuimos a una de las casetas más populares, “el ritmo racatanga” nos llamaba y allí encontramos a dos pedazos de tíos negros que tenían revolucionada a media caseta.

No sé si fuimos nosotras las que llamamos al universo para que se nos aparecieran, pues esa tarde llegando a la feria subimos un storie que decía “mami qué será lo que quiere el negro”, pero el caso es que empezamos a hablar con ellos y conectamos en seguida.

Nos contaron que eran de Haití y que uno de ellos vivía por la zona, tenían un cuerpo escultural ya que se machacaban en el gym todo el día, sobre todo G (mantendremos el anonimato). El caso es que entre lo contentas que íbamos nosotras y ellos, parecía que teníamos muy claro qué es lo que nos apetecía, por lo que en un momento dado nos fuimos de la feria.

Me llevé a G a mi casa, un poco nerviosa pues tenía mucha curiosidad desde siempre por probar un negro, no sabía que me iba a encontrar y me daba mucho morbo. Así que bueno, cuando llegamos nos tomamos la ultima cerve juntos, aunque nos duró poco pues en seguida comenzamos a besarnos.

Tengo que reconocer que besar esos labios carnosos fue muy placentero, blandos y gorditos, además de que G besaba muy bien. Para los chicos que leen este blog, sí, besar bien es muy importante. Así que cachonda ya como estaba lo que quería era un buen empotramiento de esos que te teletransportan a otra galaxia. 

Pasé mis manos por sus pectorales para darme cuenta que el tío estaba apretadísimo, vaya tenía mas tetas que yo, con eso te digo todo. Él me sacaba una cabeza y tenia unos brazos enormes, además de una tableta de abdominales increíble, por lo que yo estaba encantada. 

G me quitó el top y el sujetador y comenzó a lamer mis pezones con esa lengua tan larga y en ese momento pensé “si todo lo lames igual, que bien me lo voy a pasar…” Yo también le quité la camiseta observando ese core tan apretado que me ponía tanto.

Llegó el momento, empezamos a quitarnos pantalones y ropa interior. Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre, aún no está empalmado del todo”, porque me desilusioné un poquito, no era lo que yo me esperaba. Encima cuando traje el condón el tío se vino más abajo aun y no es cierto del todo, pero te juro que tuve un dejavú con el “toyota auris

«Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre…»

Total, que con mi mejor cara me puse a hacer una reanimación manual con tal de averiguar si el mulato tenía de verdad lo que tanto se rumoreaba o solo era un mito. Conseguimos que aquello se levantase un poco, pero entre tú y yo, o yo tuve la mala suerte con dar con uno de los peores dotados o yo que sé.

G, también estaba intentándolo, tengo que reconocerlo pero era meterla y venirse abajo, no sabía si eran esteroides del gym o las mil cerves que se había tomado pero fue catastrófico. Encima cuando por fin conseguía que se mantuviese, me ponía a 4 y aquello era el conejito de duracell….

Y le tenía que decir que fuese más tranquilo porque ese ritmo a mi no me gustaba así de la nada, ya se sabe que primero lento y luego más ritmo, pero no había forma. En fin yo pensaba que al menos iba a tocarme con sus dedos o hacerme un “downtown” con esa lengua pero nada. Así que me vine abajo.

El tío se vistió y se largó, algo que agradecí porque después de semejante chapuza lo que menos ganas tenía era de mantener una conversación cordial con G. Chica, espero que en otra ocasión tenga más suerte pero de momento los Haitianos no cumplieron con el mito.

PD. Nos vemos en el próximo post!

Esta historia creo que es de las más entretenidas porque tiene de todo. Os pongo en situación. Resulta que el chico de esta historia era alguien que yo conocí siendo una adolescente, todas en el instituto estábamos como locas por él. Era el típico malote buenorro que hacía que todas suspirásemos por él. Era un chulo, pero podía. Alto, moreno, ojos claros y encima estaba tó potente. Vamos que nos ponía a cien.

En aquella época yo era mucho más tímida y me sentía mas insegura con mi cuerpo pues estaba bastante más rellenita y yo veía a Manu como algo inalcanzable. Por lo que nunca me atreví a decirle nada, sobre todo porque viendo de las tías que se rodeaba sabía que nunca se fijaría en mí

Pero la vida da muchas vueltas y hace unos meses retomamos el contacto. Nos encontramos en una red social por casualidad y comenzamos a hablar. Cotilleé un poco su perfil y vi que los años le habían tratado bien, pues estaba igual o mejor que antes. Así que nos pusimos al día y vi que Manu estaba muy receptivo y ,chica que quieres que te diga, era un espinita clavada que tenía desde adolescente, por lo que aproveché la situación para tontear un poquito y ver hasta donde llegaba aquello.

Aunque hablábamos de vez en cuando, las conversaciones se hacían cada vez más entretenidas y mas subidas de tono, hasta tal punto que nos animamos a hacer un poquito de “sexting” y que buenos ratos pasábamos. Pero aquello se nos estaba quedando ya pequeño pues la tensión sexual era más que evidente y siempre hablábamos de quedar pero nuestras situaciones personales lo hacían muy complicado.

Hasta que un día, afortunadamente para los dos, él tenía que venir a la ciudad para hacer un examen. Lo preparamos todo con bastante antelación, queríamos asegurarnos de poder tener esa cita pendiente que tanto tiempo habíamos estamos esperando. 

Yo me preparé a conciencia y cuando digo esto lo digo en serio. Resulta que justo unos días antes me había bajado la regla y yo estaba angustiada pensando que no iba a terminar a tiempo y así fue, el día de la cita aún estaba “manchando”. Así que pensé, esto no me va a joder la cita y me puse una “esponja tampón” para que no hubiera ningún drama. Me arreglé, me puse crema en todo el cuerpo y mi mejor perfume, ya que por fin iba a tener ese ansiado encuentro.

Él se había pillado un hotel, así que me fui para allá. Sabíamos lo que queríamos, no era necesario ningún preámbulo…Cuando me abrió la puerta apareció en pijama, estaba todo acoplado en la cama, yo me quité los zapatos y me tumbé junto a él. Creo que charlamos unos cinco minutos cuando pasamos a la acción. 

¿Estás nerviosa?, me preguntó. No, le dije. Así que empezó a comerme la boca y a desnudarme. La ropa empezó a volar por la habitación y pronto me puso de rodillas para que le hiciera una mamada, yo ya sabía que tenía un punto dominante pero a mi eso me gusta por lo que accedí encantada. Le bajé los pantalones y los bóxers y vi la herramienta que gastaba Manu. Una doble G en toda regla. Yo mas contenta que una niña pequeña. Así que empecé a lamer y chupar poco a poco y creo que no pasaron ni dos minutos cuando me pidió cambiar de posición para hacerme un “downtown”. Me moría de ganas por ver qué era capaz de hacerme y me ponía mucho verlo entre mis piernas por fin. 

Me subió las piernas mientras me lamía y succionaba, yo le cogí del pelo para marcarle el ritmo, una de las imágenes que jamás olvidaré

Me subió las piernas mientras me lamía y succionaba, yo le cogí del pelo para marcarle el ritmo, una de las imágenes que jamás olvidaré pues por fin había conseguido que Manu estuviera donde tantas veces habíamos hablado y que tras no atreverme a entrarle de adolescente, si que lo había hecho de adulta. Estuvo unos cinco minutos por ahí abajo pero los dos estábamos deseando de “probarnos”

Tras ponerle el condón me subí encima dispuesta a cabalgar, sin embargo creo que fue sentarme y decirme “tenía que haberme puesto yo arriba”, entendí que él estaba muy cachondo, no sé si era por la situación, porque llevaba tiempo a dos velas pero estaba demasiado excitado y accedí al cambio para que llevara el ritmo. 

A pesar de que era él quien marcaba el ritmo no conseguía controlarse pues cada dos embestidas tenía que parar porque se iba a correr. En ese momento le dije que no pasaba nada que podía dejarse llevar y luego retomábamos pero me dijo que iba a ser peor porque luego le costaba recuperarse aún más. Por lo que íbamos despacio para que no se fuera…

El problema es que no había forma, creo que aguantó unos dos minutos más encima y aunque cambiamos de postura iba a peor, por lo que finalmente no pudo aguantar y se corrió. Creo que no aguantamos ni 15 minutos haciéndolo, pero lo peor fue que ni siquiera sugirió de seguir para que yo pudiera terminar, porque obviamente yo ni había empezado.

Así que bueno tras despedirme rápidamente, viendo el percal, cogí mis cosas y me fui a casa. Como estaba arriba pensé que podía terminarme yo solita, fui ahí cuando caí en la “esponja” y en que la doble G la habría metido bien hasta el fondo…Efectivamente amiga, ¡en qué momento se me ocurrió ponérmela! Cuando yo eché mano para sacarla no la encontraba.

Me vi algunas paginas con recomendaciones para extraerla, así que me dispuse con la mejor voluntad, pero aquello era misión imposible. Después de 30 minutos mi paciencia estaba llegando a su fin, me veía en urgencias diciendo que era incapaz de sacarme aquello, pues imagina intentar sacar algo con un dedo cubierto de lubricante y sin nada para hacer pinza…te puedes imaginar lo complicado del asunto. Pero para mi sorpresa diez minutos mas tarde, con mucho sudor y esfuerzo, salió.

Por lo que el polvo platónico con Manu no me salió a cuenta ya que me quedé insatisfecha y casi acabo en urgencias con el drama de la esponja dichosa, así que si alguna vez os lo habíais planteado, mi sugerencia es que NO la uséis, no vale la pena! Y como dice un buen amigo mio, a veces las cosas son mas bonitas en la imaginación…

Nos vemos en el próximo capitulo!

Llevaba una temporada en la que me había cansado un poco de las apps de citas, pero una tarde aburrida decidí abrir de nuevo pof (plenty of fish), llevaba más de un año sin abrirla y quería ver si había algo interesante.

Cuando la abrí, para mi sorpresa, tenía mensajes antiguos con más de un año porque parece que pof no deja de enseñar tu perfil, solo que no apareces conectado y creo que había acumulado más de 50 mensajes o así, por lo que antes de buscar me entretuve en leer todo lo que había por ahí. Desde luego había algunas joyas para romper el hielo.

Una vez que me puse al día con la correspondencia, abrí el buscador cerca de mí y tras un buen rato encontré un chaval que me llamó la atención. David, de unos treinta y tantos que tenía los ojos claros y un aire de malote que me gustó.

Él me contestó al poco y nos caímos bien en seguida. Tras las preguntas básicas nos dimos los números de teléfono para seguir por whatsapp, porque de verdad que pof tiene un servicio pésimo para notificarte los nuevos mensajes.

Tras hablar un par de cosas David me preguntó si podía llamarme. Al principio me chocó un poco pues no es habitual que a los “dos minutos” de chatear alguien te pida una llamada, pero reitero estaba aburrida en casa y así al menos nos escuchábamos un poco.

El chico tenía acento de la comunidad valenciana, pues era de allí, mezclado con madrileño de los suburbios ya que en menos de dos frases me soltó “nano que guapo”. El caso es que David parecía como muy sorprendido de hablar conmigo porque ya te digo que “nano que guapo” lo repitió en varias ocasiones y parecía bastante cortado o tímido a pesar de haber sugerido él la llamada.

Charlamos como unos cinco minutos y como se nos hizo tarde después nos dimos las buenas noches y decidimos cuadrar un día para vernos en persona. Así fue como un martes por la tarde noche, David me recogió, me dijo que a él no le importaba recogerme porque tenía coche de empresa y le pagaban la gasolina. Lo que no me imaginaba es que por coche quería decir furgoneta…

El cuadro cuando llegó fue impactante, yo como primera cita que era me había arreglado y puesto bastante mona y mi cita apareció con la “fragoneta” blanca del curro y cuando se bajó del susodicho era bastante bajito, en su perfil había puesto 1.75cm pero ya te digo yo que era más bien 1.65cm. Al menos era el de la foto, pero en persona parecía mucho más macarra pues tenía cuando se acercó para darme dos besos vi que tenía un pedazo tatuaje en el cuello que ponía “dolores”, en honor a su madre.

No sé si te estás haciendo una imagen en la cabeza de David, pero déjame que prosiga. Nos montamos en la “fragoneta” y nos fuimos a un bar cerca del paseo marítimo para tomarnos una cerveza. El chico iba muy modosito conduciendo y como te dije parecía tímido pues le costaba sacar tema de conversación, pero yo que tengo poca vergüenza me encargué de que no hubiera silencios incomodos.

Yo sinceramente no me podía creer con quién me había juntado entre lo bajito, el tatuaje y el “nano” hasta en la sopa, pero eso no era nada pues cuando David estaba tomando una curva me percaté que le faltaba un dedo en la mano derecha y dije para mí “qué clase de tío es este que le falta hasta un dedo, será que se ha metido en problemas y le han ajustado cuentas… ya sabes cómo puede influir la tv a la hora de formar una imagen de una persona.

Total, que llegamos al sitio y aparcamos rápido pues estaba todo muy tranquilo, además apenas había nadie por lo que nos sentamos rápido. Nada más sentarnos y pedir la cerveza me di cuenta que en la otra mano le faltaban dos dedos y ya mi mente no podía parar de imaginar tonterías. No quise preguntarle directamente, pero sin querer mirar mucho al final se dio cuenta y David me contó que había perdido esos dedos por su trabajo, era soldador de barcos y había tenido un par de accidentes.

Fue así como en mi mente yo me imaginé que este chico no iba a poder masturbarme con las manos pues en la mano derecha le faltaba media falange del dedo chico y en la izquierda le faltaba el anular y el medio, total que me quedaba sin “spiderman”

Spider Man GIF - Find & Share on GIPHY

Seguimos charlando y poco a poco me di cuenta de que éramos bastante distintos y que no congeniábamos mucho además de que no me había hecho “tilín” cuando ya lo vi desde que se bajó de la furgo. Me invitó a las cervezas pues en su trabajo tenía las dietas incluidas y tenía que llegar a un mínimo de tickets que casi siempre le costaba alcanzar, así que tuvo toda la excusa.

Me llevó de vuelta a casa y nos despedimos de forma cordial en mi portal. A los pocos días me preguntó si podía quedar, pero fue honesta con él y le dije que no había habido atracción y que le daba las gracias por la invitación, entiendo que David se molestó un poco pues sólo me contestó con un “ok”, pero ¿para qué alargar algo ni dar falsas esperanzas?

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

A bearded man in a shirt with a print of palm trees on a turquoise background licks an orange

Estaba yo entretenida navegando por las redes cuando di con un chavalito que estaba tremendo, ojos verdes, moreno con barba y un six pack que tiraba de espaldas, con unos treinta y pocos, con aire de malote pero divertido. Javi me dio match a los pocos días y como vivíamos bastante cerca, tras conocernos un poco por el móvil, nos dimos una oportunidad para vernos en persona.

El tío era mucho más guapo en persona, además venía arreglado y oliendo a un perfume que me encantaba. Nos dimos dos besos y nos sentamos en un pub de moda de la zona para tomarnos unas cervezas.

Al principio estaba super nervioso, a pesar de que trabajaba en la hostelería y estaba acostumbrado a tratar con clientes, decía que hacía poco que lo había dejado con su ex y aún se sentía raro estando con una chica. Pero a medida que fuimos hablando y bebiendo cerveza se le fueron esos nervios y pude comprobar que a pesar de tener un aire de malote en su perfil no era para nada así, más bien era un trozo de pan.

Las chispas empezaron a saltar a medida que nos íbamos arrimando más durante esa tarde hasta que en algún momento nos besamos y decidimos ir a un lugar más tranquilo, así nos fuimos a su casa que estaba muy cerca.

Él vivía en un pisito pequeño que aún estaba acomodando pues llevaba muy poco allí y recuerdo que a pesar de tener pocas cosas lo tenía bastante bien apañado. Recuerdo que nos tumbamos en el sofá a “ver una peli” y empezamos a besarnos y acariciarnos poco a poco, aunque estábamos bastante calientes y nos desnudamos el uno a otro.

Javi se bajó a hacer un downtown ya que me había confesado que era algo que le encantaba y vaya si lo hacía bien, el tío se pegó un buen rato y me hizo disfrutar de lo lindo…Así que me dispuse a darle un poco de placer pero cuando quise darme cuenta allí no estaba la cosa como para empezar. Javi me dijo que estaba un poco nervioso que sentía como si estuviera haciendo algo malo pues solo hacía 3 meses que lo había dejado con su ex y estaba un poco rayado.

Intentamos que se reanimara de diferentes formas pero aquella noche no hubo suerte. Por lo que me fui para casa pero al menos yo si había conseguido disfrutar. Decidimos quedar otro día en mi casa, se vino directo del trabajo y nos pusimos manos a la obra.

Repetimos la dinámica de la última vez literalmente porque hubo downtown y él tampoco pudo mantenerse erecto, es verdad que lo consiguió durante unos cinco minutos pero ni siquiera fue capaz de correrse en ese rato. Así que bueno decidimos parar un rato y dijo, “oye he traído salmorejo del bar, ¿te apetece?” dijo las palabras mágicas pues a mí me pirra y allí cenamos los dos un pedazo de salmorejo más bueno que nada.

Después hicimos un intento más pero no hubo forma…por lo que Javi se fue a casa un poco frustrado por no conseguirlo. Quedé un par de veces más con él y aunque conseguía aguantar un pelín más no había forma de conseguir un polvo decente y yo me cansé un poco de esa dinámica y sé que el también pues me decía que se agobiaba un montón por no conseguirlo y sinceramente ambos decidimos dejarlo hasta que el superase un poco lo de su ex y no se rayase tanto por no conseguir empalmarse.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Un día más navegando por una app de citas di con un chavalito muy mono, era rubio con los ojos verdes y tenía una carita de niño de no haber roto un plato. Era autónomo y se dedicaba al sector de la madera, por lo que pensé “seguro es un manitas”. Total, que como nuestros horarios eran un poco complicados decidimos tener una primera cita para ir a comer algo entre semana y así ponernos cara y conocernos en persona.

Nos fuimos a un sitio intermedio ya que los dos volvíamos al trabajo por la tarde, él venía vestido con un mono de trabajo, pues estaba en una obra currando y no le daba tiempo a arreglarse. A mí no me importó ya se sabe que muchas veces ver a un tío vestido de trabajo da más morbo que arreglado, lo que pasa que en este caso la primera impresión no fue del todo “oh que cañón de tío”. Estaba más delgado que en las fotos y tenía un aire de despistado…Total que nos fuimos a un bar de que había por la zona a comer de menú, un sitio que el conocía de otras veces.

Jose era de Córdoba y tenía el típico acento marcado con seseo, pues era de un pueblo, nos sentamos uno en frente del otro y pedimos algo para comer. Reconozco que estaba un poco nerviosa porque teníamos un tiempo limitado y obviamente había varias cosas que hablar. El caso es que el chico hablaba bastante y se esforzaba por ser simpático o más bien gracioso, pero el humor que tenía no me había ni pizca de gracia. No puedo darte un ejemplo concreto porque hace tiempo y no lo recuerdo bien, pero puedes quedarte con que era un “graciosete”.

El caso es que bueno, a pesar que no compartía ese humor, al menos el tío lo intentaba. Durante la comida estuvimos conociéndonos un poquito y decidimos quedar otro día con más tiempo. Por lo que pasados unos 3-4 días pudimos encontrar un hueco para volver a vernos.

Como era final de mes y ambos andábamos cortos de pasta me dijo de ir a su casa para invitarme a tomar algo. Vivía un pelín lejos de mí, pero ya que se había ofrecido a prepararme algo le dije que sí encantada. Cuando llegué el sitio era una casa mata bastante antigua, pero al menos vivía solo y la tenía limpia y recogida.

Me puso un picoteo y me puso una estrella galicia bien fría, así que ya me tenía medio ganada, pero sinceramente no fluyó la cosa para que pasara nada más encima al día siguiente madrugábamos así que esa noche me fui a casa sin postre.

Volvimos a quedar otro día, pero esta vez en mi casa, quedamos en que yo también iba a invitarle a cenar algo. Mi sorpresa fue cuando apareció en mi casa y en la mano traía una piedra, sí chica, una piedra. Me soltó “la he visto por el campo y me ha gustado, quería regalártela, seguro que es original y nadie te había traído una”. Desde luego que original era, pero seguro que ahora me entiendes un poco más cuando te decía que era “graciosete”.

Total que cenamos algo y tras algunas cerves y estar pegaditos en el sofá por fin hubo algo de roce, él era super tímido, pero yo estaba ya deseando de ver qué era capaz Jose, así que me lance a darle un beso y él se dejó llevar. Poco a poco se fue soltando y comenzó a desnudarme y tocarme, le dejé a su ritmo y madre mía que buenas manos tenía o mejor dicho, que dedos…El tío consiguió que me corriera en nada, a su favor voy a decir que ha sido uno de los pocos chicos que ha conseguido que en el primer día me corriera tan rápido solo con los dedos.

La cosa prometía con tremendo inicio por lo que pasamos a la cama para estar más cómodos. Beso por aquí, caricia por allí, hasta que llegó el gran momento, nos pusimos manos a la obra el chico preparado, pero no hubo forma de izar la bandera…Intentamos la reanimación de varias formas pero que va. Me quedé un poco parada y me contó que era algo que le pasaba habitualmente, que sabía que era psicológico porque además cuanto más lo pensaba más se rallaba, así que el pobre no conseguía empalmarse más de 5 minutos. Con razón había desarrollado esas habilidades con los dedos…

En fin, que volví a quedar una vez más con él por darle otra oportunidad pero que aquello era misión imposible así que decidí no volver a llamarlo y si te lo estás preguntando, la piedra la acabe devolviendo al campo que era donde pertenecía, ya que no me apetecía tener presente cada día al tío de la piedra…

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Te empezaré diciendo que esta historia se ha convertido en un sello de presentación de mi vida de soltera, ya que fue la primera experiencia que viví y que me ha marcado para los restos, una de tantas.

Te pongo en situación, yo había dejado una relación muy larga de pareja y tras un tiempo prudencial decidí que ya estaba preparada para conocer gente. El trabajo me estaba absorbiendo tanto que mi rutina se reducía a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, por aquellos entonces era una chica bastante más “aburrida” centrada en un curro que tenía buen sueldo pero no me dejaba casi nada de tiempo para mi. ERRORRR!!

Total, que me abrí una app de citas, pero no cualquiera no, decidí empezar por meetic. Una app de pago ya que no quería saber nada del dichoso Tinder, por lo que había oído la gente iba a saco, vamos que a la primera de cambio de enviaban la temida “fotopolla”, algo que no estaba preparada para recibir.

Tras unos días viendo el ganado…sí he dicho ganado porque a pesar de que fuera una app de pago y tonta de mi pensaba que eso iba a hacerme parte del filtro y del trabajo, lo único que me encontraba eran personas mayores, de más de 50 y personajes de lo más variopinto. 

Estaba ya un poco desmotivada cuando apareció un chico de más o menos mi edad que a primera vista era normal, guapete y compartía algunas aficiones conmigo. Así que nos dimos “match” (para las que no sabéis que es, es cuando dos personas indican que se gustan) para mi sorpresa y pudimos empezar a hablar. 

El chico se presentó y me contó un poquito más sobre él, para esta historía le vamos a llamar Jero (obviamente un seudónimo). Era bastante agradable y nos caimos bien en seguida, por lo que decidimos quedar a tomar algo y ver qué tal. Eso si, te hago un apunte rápido que necesitas para esta historia. Nos dimos los números de móvil y empezamos a hablar por whastapp, Jero me envió una nota de voz y su voz era un poco “de pito” vaya que hablaba mas agudo que yo, pero bueno no lo tomé en cuenta, en ese momento no le di importancia.

Quedamos un viernes a eso de las 8 de la tarde para ir a picar algo al centro de la ciudad, ya que nos venía bien a los dos que vivíamos por la zona. Cuando llegó me llevé un poco de decepción porque Jero había escogido muy bien sus fotos en la app, en persona perdía bastante, encima la voz de pito en persona era aún peor, pero me dije “Vicky, no lo juzgues por la fachada, dale una oportunidad para conocerlo”.

Reconozco que el picoteo estuvo animado y el buen rollo previo por whastapp seguía presente en persona, aunque en mi mente ya había descartado a Jero para algo más, pero dije bueno mira estamos aquí para pasar un buen rato, así que me dejé de prejuicios. Tras cenar nos fuimos a tomar una copa a un pub cercano y con el alcohol y la música terminé de soltarme. Jero me plantó un beso y me susurró “¿te apetece que nos vayamos?” y con lo animada que estaba le dije que sí.

Acordamos ir a mi casa que estaba más cerca y, entre tu y yo, como no sabes lo que te puedes encontrar en casa de un tío preferí ir a la mía. Así que mientras subíamos en el ascensor la temperatura empezó a subir ya que las manos se nos perdían en el cuerpo del otro. Cuando por fin abrí la puerta nos quedamos en el sofá besándonos y metiéndonos mano. Jero parecía estar muy cachondo porque empezó a desnudarme y desnudarse, cuando de repente…mi cara suele ser muy expresiva pero en ese momento me quedé pasmada. Cuando el chico se bajo los bóxers allí no había nada…me refiero, que miré un par de veces hasta darme cuenta de que aquello era más pequeño que una palanca de cambios del coche “toyota auris”. Te dejo aquí la imagen para ilustrar mis palabras y que sepas de qué tamaño estamos hablando amiga.

«aquello era más pequeño que la palanca de cambios de un toyota auris»

En lo más profundo de mi pensé bueno lo mismo no está empalmado de todo, seguro es de sangre y ahora viene lo bueno…pero no. Tierra trágame. Oh no, no, no. Eso era todo. En ese momento me quería morir, reitero soy muy expresiva con la cara, mi única suerte fue que estábamos a media luz y que no podía verme bien la cara porque sino creo que hubiera salido llorando. Aunque la que casi se pone a llorar era yo porque pensé, ¿quién me manda a mi meterme en una app de citas para encontrarme semejante elemento? ¿esto es lo que yo me estaba perdiendo? ¡Tengo que llamar a mi ex ya! 

Déjame contarte que Jero era el segundo chico con el que me acostaba en mi vida y mi ex tenía una buena herramienta, de la media buena alta (algo que sé mejor tras las distintas experiencias pero que en aquel momento no era tan consciente) Pero bueno que ahí no termina la noche, sigo.

A pesar de que toyota auris era lo que era…el tío estaba dispuesto y preparado así que se lanzó encima de mi para hacer el misionero. Cuando entró yo apenas noté nada pero Jero estaba a tope así que lo dejé hacer, pensando que después iba a compensar su falta de miembro con qué se yo…un buen “downtown” (cunnilingus) pero que va amiga. Hizo el conejito, se corrió en menos que canta un gallo y me dejó a dos velas.

Tras terminar le dije que estaba muy cansada y que ya hablaríamos…pero la verdad es que jamás volví a hablar con él, me escribió días después pero decidí bloquearlo porque sinceramente no sabía cómo decirle que la tenía demasiado pequeña sin hacerle daño. 

Chica, espero que no tengas la mala suerte de cruzarte en tu vida con un toyota auris pero si por casualidad te lo encuentras, dile que al menos te haga un buen cunnilingus. Por cierto como anécdota te contaré que pasados unos años instagram me mandó de sugencia de amistad un tal Jero y qué casualidad que era este chico. Su perfil era publico así que lo «stalkee» (cotilleé) un poco, ahora tenía pareja y no solo eso, dos churumbeles…por lo que la moraleja de esta historia es que siempre hay un tiesto para cada maceta. 

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.