Estaba yo navegando por la app de citas, pof, cuando me topé con David, un chico un par de años mayor que yo que me había llamado la atención, cuando nos dimos match e iniciamos la conversación.

Por aquel entonces estaba muy liada con mi trabajo y no tenía mucho tiempo para quedar, recuerdo que David estaba bastante pendiente de mi y cada día o cada dos me decía de quedar y aunque de verdad que me apetecía conocerlo no tenía forma de quedar.

Un día finalmente pude sacar tiempo para quedar y me decidí a escribirle, su agenda era algo más flexible así que me dijo que si. Se ofreció a recogerme y la verdad que lo agradecí pues ese día me había dado un tute de kilómetros y lo que menos me apetecía era tener que conducir.

A eso de las 9 apareció con su pedazo de opel astra del años cataplún, que parecía una tartana pues tenía varios arañazos…además David apareció con unos pantalones de pana que yo pensaba que eso ya no se vendía y con una chaqueta vaquera con cuello de borrego…Encima cuando lo vi en persona el tío en lugar de 34 años parecía que tenía 54 pues estaba super aviejado, imagino porque le daba mucho en sol en su curro y al final eso te envejece muy rápido pero, madre mía, es que parecía mi padre…Yo me había arreglado bastante más y te juro que pensé “¿dónde voy tan arreglada con mi padre?

Total que bueno, nos dirigimos al restaurante para cenar algo pues los dos estábamos muertos de hambre y algo había que comer. Cuando llegamos tuvimos que esperar un poco pues aquello estaba hasta los topes, pero merecía la pena pues tenía buena fama.

Al final conseguimos sentarnos para cenar y nos atendieron en seguida, mientras que esperamos nos bebimos un par de cervezas y el estómago estaba que rugía si que pedimos un plato de carne  que estaba tremendo y alguna cosita mas.

En algún punto de la conversación mencioné su nombre y me cortó preguntándome “ah, ¿pero aún no te he dicho mi nombre? Me quedé con la boca abierta porque de pronto el chico no se llamaba David…Me comentó que su nombre real no le gustaba mucho y que en la app usaba ese porque era más cómodo para él. Me dijo, “no te vayas a reír pero me llamo como uno de los reyes magos…” por su intimidad no te voy a decir cual de los tres era, eso lo dejo para tu imaginación…jajaj.

Total que allí estaba yo con “mi padre” cenando que no me había despertado ninguna chispa pero que al menos era simpático y tenía una forma de pensar parecida a la mía. Me comentó que desde hacía un tiempo había decidido cuidar su alimentación y que apenas comía carne, además él practicaba escalada y me explicó que para eso tienes que estar definido y muy “canijo” por lo que controlaba mucho su dieta en ese aspecto. Sin embargo allí estaba conmigo comiendo carnaza y bebiendo cerveza…

Después de 4 cervezas cada uno y de estar hartos de comer decidimos irnos, le dije que me llevara a mi casa, así que nos fuimos. Llegamos al portal con el coche y se paró en la puerta, el tío mas contento que unas castañuelas con la bebida se me tiró al cuello, obviamente no quise ser brusca y le devolví el beso. Me la tiró y me dijo “yo quiero pasar la noche contigo”, pero lo que él no había captado es que no me había gustado nada y que yo lo que quería era salir corriendo de allí

Me tuvo como cinco o diez minutos más allí intentando convencerme de que le dejara pasar pero le dije que ni de coña, que mañana había que currar. Así que al final se convenció y yo conseguí salir del coche como alma que lleva el diablo.

Un par de días después me volvió a escribir preguntándome si quería cenar con él y ya no me pude aguantar, le fui sincera y dije que no me había atraído y que no quería quedar más con él. “David” agradeció mi sinceridad pero también me soltó “si no te importa me gustaría que me hicieses un bizum por la mitad de la cena, pues yo te invité con el pretexto de que tu invitaras otro día y viendo que no hay próxima vez, prefiero que me la pagues…” Sinceramente yo igual se lo iba a decir pero me pareció tan feo como lo expresó que le dije “claro, ahora mismo” y acto seguido lo bloquee. Te dejo que saques tus propias conclusiones…

Nos vemos en el próximo capítulo!

Hace un tiempo cuando iba al gym coincidía mucho con un chaval que estaba petadísimo, el colega se le marcaban cosas que jamás había visto a nadie más y parecía así muy serio pues siempre llegaba, eso sí educado porque saludaba a todo el mundo, se ponía a entrenar a tope. 

El caso es que yo le había echado el ojo y me parecía que él también me miraba de reojo, por lo que intuía que había interés pero es que no sabía cómo entrarle, lo mío eran las app de citas y así cara a cara me daba un montón de corte.

Se me ocurrió hablar con la chica de recepción del gym que era muy apañada y había hablado con ella en más de una ocasión y cuando salí de una de mis sesiones me acerqué para preguntarle sobre el chicho. Se quedó sorprendida cuando le pregunté por él, me dijo que se llamaba Fernando y me miro su ficha para chivatearme que tenia unos 4 años más que yo, pero también me avisó que no había superado a su ex y que se la pegaba hablando de ella a todo el que podía incluida ella.

Al dia siguiente no podía creer lo que me iba a pasar, mi amiga de recepción se había encargado de pedirle el nº de teléfono a Fernando con una excusa barata y cuando me vio aparecer me dijo “te he conseguido el numero de Fer”, así que ya lo tenía más fácil para hablarle.

Por whatsapp no tengo mucho problema en lanzarme así que cuando terminé de entrenar me dispuse a escribirle y mi sorpresa fue mayúscula cuando me contestó en seguida y que había sospechado que la de recepción me había dado su número. De hecho como sospeché me confesó que el también se había fijado en mi pero que le daba mucha vergüenza hablarme pues en el fondo era muy tímido.

Empezamos a hablar muy seguido y el día siguiente que nos cruzamos en el gym fuimos bastante nerviosos pues ya habíamos comentado que nos gustábamos y que íbamos a saludarnos allí. Al principio nos costó hablar pero en seguida sacamos el tema estrella (el gym) y todo fluyó solo. 

Tras varios días así, decidimos quedar para tomar algo y así vernos fuera del ambiente del gym. Fernando me pidió que lo recogiese pues estaba sin coche y accedí, nos fuimos a un pub de moda y nos pedimos un café. Allí hablamos de cómo nos habíamos fijado el uno en el otro y que menos mal que yo decidí dar el paso porque él no se atrevía. Me dijo que llevaba entrenando casi 18 años y que llevaba una dieta muy estricta. Reitero el tío estaba muy petado, fuerte pero definido, no los típicos croissant, y ya sabía por qué era. Se lo tomaba súper en serio.

Reconozco que vestido de calle y perfumado como venía a mi se me caía aún más la baba con él, además era un chico bastante humilde y sencillo, por lo que tras conversar un rato y tomarnos alguna copa, decidimos irnos a un lugar más tranquilo.

Le invité a mi casa porque él vivía con su padre, una vez aquí necesitaba desnudarlo y tocar todos los músculos que a diario intuía vestido cuando lo veía en el gym. Empezamos a besarnos y tengo que decir que no me entusiasmó, siendo un pedazo tío como era espera que me empotrara como Michelle Morrone en 365, pero al ser tan tímido me tocó a mi llevar un poco las riendas, pero no me importó.

El problema vino cuando mi amigo no tenía forma de empalmarse…Lo intentamos de varias formas pero aquello no subía. En ese momento llegué a plantearme si mi amigo se ciclaba y por eso estaba tan fuerte, además que se rumorea que un efecto secundario de los ciclos es la impotencia. Así que mi gozo en un pozo. Encima el tío era tan soso en la cama que ni siquiera hizo un “downtown” para arreglar un poco la situación y parecía que la única postura que le ponía era el misionero… te puedes imaginar la desilusión tan grande que me llevé.

Se hizo bastante tarde con los intentos fallidos y le pregunté que si podía venir alguien a recogerlo porque después de recogerlo y el plan que había, no te voy a engañar, lo que menos me apetecía era llevarlo a su casa, por lo que llamó a alguien. Mi cara fue de poker total cuando cogió el teléfono y dijo “¿papá, puedes venir a por mí? Madre mía, un tío con treinta y largos y diciéndole a papá que viniera a por él, no me lo podía creer y reírme por dentro…

Quedé un par de veces más con Fernando para darle la oportunidad de ver si podía conseguirlo, pero allí no había forma de nada. Lo más gracioso fue  que una noche que venía borracha y con ganas de marcha le volví a escribir…como seguía sin coche me mandó la ubicación para recogerlo y chicas no se puede meter el gps y conducir, por lo que se me cruzó un pedazo bordillo que me reventó una rueda. Yo me lo tomé como una señal del universo para que no lo intentase más con el chico.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Hoy quiero inaugurar una nueva sección, «romper el hielo», donde quiero compartir contigo algunas de las frases que los chicos usan para saludarme e iniciar una conversación. Prometo que con algunas vas te vas a reír, con otras a poner los ojos en blanco y con alguna te quedarás flipada!

Comencemos pues…

Estas dos son de las mas tímidas o sencillas, una forma suave y dulce de intentar empezar a hablar. Es aburrida pero la intención es lo que cuenta.

Aquí ya empezamos a ver cositas interesantes, por ejemplo «pareces una mujer vital e interesante» ¿en qué momento una foto te puede sugerir que una persona es vital? Esta me dejó un poco descolocada. La de «eres tu las chica de las fotos» suele funcionar para «picarte» de esta forma intentas justificarte y sin querer ya te han liado para empezar a conversar.

Estas dos representan de las más empalagosas, las que las ves y ya te da pereza…No sé cuál es peor… me encantaría que me dejases un comentario contándome cuál te parece más desastre.

Si, estas son un intento de llamar la atención subiéndote el ego por las nubes, un poco manido pero a veces esta técnica funciona muy bien y si te pilla de bajón te ayuda a animarte en un segundo.

La de la isla al menos es original, el chico propone algo idílico, pero la de «pom pom» ay madre! reconozco que me sorprendió verlo escrito y ser tan literal, pero por si te lo preguntabas…no, no se pudo.

Estas dos no tienen desperdicio. La de ritmo de rock al menos propone un buen plan y parece simpático, pero la que me dejó rota es la otra ese «hulio» con esa hache hizo que me partiese de risa, me imaginé a Joaquín del Betis!

Y sin duda la más flipante es la última de esta recopilación de esta primera parte de la nueva sección, juzga por tí misma:

No sé si era una broma, si era una forma de llamar la atención de las chicas o si era real, pero esa pregunta por ese dinero al menos hace que lo pienses durante un mili segundo, obviamente yo no entré en preguntar nada pero siempre me quedaré con la duda de si iba en serio.

Hasta aquí la primera parte de romper el hielo, me encantaría que me escribieses alguna frase que te hayan dicho alguna vez ya sea en persona o por una app de citas, ¿te animas a compartirlo?

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Pues estaba yo una tarde navegando por la app de pof cuando me topé con Ramón, un chico argentino que llevaba unos meses por la ciudad y no la conocía mucho pues llegó y al poco empezó la pandemia.

En seguida empezamos a hablar por whatsapp y comenzamos a mandarnos audios, él tenía un acento argentino que me encantó y es que es verdad que saben cómo ganarse a un chica rápidamente pues suelen ser muy dulces y cariñosos. Aunque no quería hacerme ilusiones de nada pues ya se sabe que también son un poco “vende humos”

El chico tenía una moto y trabajaba en un restaurante argentino muy conocido pero reconocía que al pobre lo tenían un poco explotado, vamos que le pagaban una miseria. Decidimos quedar un día entre semana pues las ganas nos podían y sus turnos de fin de semana eran imposibles de cuadrar conmigo.

Ese día Ramón salía del curro pronto y yo también por lo que lo quedamos cerca de su trabajo para ir a tomar algo por la zona. Al verle me decepcioné un poquito pues el chico estaba más rellenito que en las fotos, pero bueno desprendía rollo y esa “buena honda” que me atrapó cuando lo vi en la app.

Durante la cerve nos conocimos mejor en persona y reconozco que entre ese acento y sus ojos tan dulces me encendió en seguida. Estábamos sentados los dos en el mismo sofá y como hacía algo de frío nos íbamos arrimando cada vez más. Por lo que al final nos besamos. Vaya con el argentino, !qué bien besaba!

Decidimos irnos a mi cada pues él compartía piso y nos apetecía algo de intimidad. Le invité a cenar algo pues nos moríamos de hambre y después nos quedamos acurrucados en el sofá, dónde por fin empezó la acción. Me moría por esos besos tan tiernos y dulces y Ramón también, así que nos dejamos llevar. Nos empezamos a desnudar y acariciar lentamente, disfrutando del momento.

Ramón me tocaba con cariño, era algo más íntimo que normalmente para una primera cita pues suele ser mas tímido pero yo me dejaba hacer y disfrutaba de sus caricias. Él comenzó a besarme el cuello, agarrar mis pechos y yo le agarraba del pelo suavemente para mordisquear su lóbulo y cuello también.

Nos fuimos a la cama para estar mas cómodos y el argentino quiso enseñarme que sabía hacer pues rápidamente me bajo las braguitas para empezar a besar mi monte de venus, después bajo para empezar a lamer mis labios internos y poco a poco abrirse paso por mis húmedos pliegues…me estaba poniendo a mil. Estuvo un rato largo dándome placer y después introdujo un dedo y luego otro, ese ritmo con la lengua más sus dedos hizo que me deshiciera en un clamoroso orgasmo. 

Extasiada estaba preparada para darle a Ramón el placer que se había ganado. Cambiamos de posición y le bajé los bóxers para darme cuenta de dos cosas. Una que estaba circuncidado, algo que se lleva mucho por latino ámerica pero que se ve muy poco en España y dos, que era un champiñón. Sí amiga, era de cabeza gorda y cuerpo corto…vamos que en pleno apogeo su herramienta era de la media tirando a pequeña y encima champiñón. 

Total que allí que me dispuse a dar mi mejor versión para devolverle el placer que él me había dado a mí. Todo iba estupendamente ya que Ramón gemía de placer, pero me pidió que parase para poder seguir con el juego. Así que se puso un condón y me subí encima. Al principio me costó un poco pues era gordita por arriba pero poco a poco conseguimos encajar nuestros cuerpos, era una sensación rara pero buena y empezamos a movernos. 

Arriba, abajo, de lado, pero sin duda donde mejor se nos daba era a cuatro, pues era donde más placer encontramos los dos. Tras conseguir alcanzar de yo de nuevo el éxtasis, el chico también se dejó llevar.

Como era tarde le invité a quedarse a dormir, me daba cosa y bueno yo entraba un poco más tarde a trabajar. En qué momento le invité…Ramón era una estufa y bueno aunque era invierno y se agradecía al principio, después fue sofocante, además el tío roncaba como un bulldog francés y encima para colmo de los colmos cada vez que se movía no controlaba sus brazos y me daba en la cara o el cuerpo por lo que los pocos minutos que conseguía coger el sueño me despertaba de un manotazo…vaya un regalo. Creo que no pude dormir más de una hora en total aquella noche.

Por lo que a pesar de que Ramón me escribió para quedar alguna ocasión más, yo me negué en rotundo a llevar aquella relación a algo más por razones obvias!

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Imagen de Jill Wellington en Pixabay 

En una de mis muchas desventuras por las app de citas me topé con un chaval que creo que ha sido de las más locas que me han pasado. Me saltaré toda la parte previa para ir directamente al quid de la cuestión.

Miguel, era un tío de unos treinta y pocos con un cuerpo de gimnasio imponente, vamos que el tío estaba “mazao”, unos brazos y espalda enorme y encima era super simpático. Así que quedamos para cenar algo y conocernos en persona.

Cuando llegó, venía vestido de marca y oliendo a perfume, que no recuerdo cual era, pero era una delicia. Nos fuimos a un centro comercial por eso de que era la primera cita y nunca sabes qué puede pasar y bueno había avisado dónde iba a estar a mi mejor amiga por si las moscas.

Nos zampamos una pedazo hamburguesa con patatas y nos dimos una vuelta por alrededor, reconozco que la cena fue amena y la conversación entretenida, pero los dos teníamos ganas de lo que teníamos ganas, porque amiga por si no lo sabes, un pollazo a tiempo te quita de muchas tonterías y yo llevaba unas semanas un poco más estresada de la cuenta.

Así que Miguel me invitó a su caravana, sí caravana. El vivía a unos 40km de mi zona y se la trajo un poco para fardar pero sobre todo para tener un sitio privado con intimidad. La había aparcado cerca del centro comercial así que llegamos en seguida. Tras hacerme una visita guiada nos tumbamos en el sofá cama bien pegatidos, aquello era bastante agradable y acogedor y el chico estaba siendo muy atento y amable en todo momento.

Fue él quién rompió el hielo y se lanzó a besarme, obviamente yo le devolví el beso pues me moría de ganas por hacérmelo con él, así que nos dejamos llevar. Como hacía fresco, pues era octubre, estábamos bajo la manta y ya sabes el juego que da eso, por lo que nos empezamos a meter mano y a desnudarnos.

El tío me bajo el tanga para descubrir que yo ya estaba mojada perdida pues como digo Miguel me ponía un montón y llevaba tiempo a palo seco. Al comprobarlo se vino arriba y me lo dijo “me encanta que estés tan mojada”, así que me dejé hacer. Introdujo un dedo y luego dos para darme poco a poco placer y masturbarme. Me gustó mucho cómo me tocaba, se notaba que sabía lo que hacía y yo sólo podía disfrutar. Aunque estaba impaciente por sentirlo dentro de mi, por lo que me dispuse a masturbarle también y que sorpresa más buena me llevé cuando comprobé que a parte de ser grande arriba era grande abajo…

Estaba rozando la doble G (gorda y grande) por lo que me puse super contenta, como una niña con zapatos nuevos. Primero me senté yo encima para controlar, pues con semejante herramienta prefería llevar las riendas. No puedo describir la sensación pero cuando estás encima de una doble G, estás entre dolor y mucho, mucho placer, por lo que poco a poco la fui haciendo mía.

Lo cabalgué durante un buen rato, cada vez más adentro y más rápido. Tengo que hacer un breve apunte sobre Miguel y es que sus gemidos eran algo femeninos, me refiero, para ser una tío tan “mazao” me esperaba algo más grave pero tiraban más a agudos…pero no me importaba estaba en el calor del momento disfrutando y dejándome llevar. 

El tío me dijo de cambiar de postura para darme un poquito y obviamente cambié encantada, primero el misionero, luego a cuatro patas, me cogió en volandas y me empotró contra el baño mirándonos en el espejo…la escena no podía ser más erótica y caliente…después me llevó de nuevo a la cama y me tumbo boca abajo, me puso un cojín debajo del vientre y me levantó el culo para metérmela, uf…ahí fue cuando sucumbí con el orgasmo, menudo polvazo.

Extasiados nos dimos una ducha rápida y Miguel me invitó a pasar la noche con él, accedí ya que al día siguiente no curraba y eso me aseguraba otro pollazo o en mitad de la noche o al día siguiente. Así que nos acurrucamos en la cama, que ya te digo que a pesar en la caravana era muy cómoda y dormí demasiado bien para ser la primera vez. 

En mitad de la noche me di la vuelta de manera que estábamos haciendo la cucharita y Miguel se “despertó” con ganas de más así que volvimos a darnos un revolcón que fue si puede aún mejor. Nos volvimos a dormir y al día siguiente el tío me dijo ¿tienes prisa? y le dije no, ¿por qué? A lo que dijo “ahora verás”.

De uno de los compartimentos externos de su caravana sacó una moto de marchas y me preguntó que si me apetecía dar una vuelta, obviamente le dije que si porque hacia un día espectacular y me encantaba la idea.

Por lo que nos vestimos y nos fuimos por el paseo marítimo con el solecito a dar una vuelta con la moto. Yo estaba en una nube, pollazo del bueno y paseo en moto, parecía de película. Cuando terminamos volvimos a la caravana para desayunar algo y tener un tercer asalto…Después de terminar Miguel me dijo: “no es normal como follas, lo haces muy bien, si yo lo llego a saber te lo digo antes” y mi cara fue “que me dices antes qué”…

Miguel me dijo, ¿tú no te has planteado nunca cobrar? Yo llevo una casa de chicas y ganan muy buen dinero con esto. Eso sí tendrías que estar interna y no podrías salir pero tú decidirías cuánto tiempo te quedas…si sí amiga lo que estás leyendo me estaba proponiendo ser puta y el mi chulo…tu no sabes lo rápido que yo salí de allí. No me he vestido tan rápido en mi vida, sorteé el tema como pude y me escabullí. Creo que es lo más loco que me han propuesto en mi vida e imagino que a Miguel le funcionaba ese sistema de captación pues se notaba que era su “modus operandi” pero conmigo no lo iba a conseguir…

Nos vemos en el próximo capítulo!

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Esta historia es de las más míticas de mi experiencia como soltera y reconozco que una de las más divertidas y eso que no pasó a través de ninguna app de citas sino que fue algo que pasó a lo “old school”.  

Conocí a Fran a través de mi círculo más cercano una tarde para echar un pádel, me habían dicho que era un chico un poco creído e incluso que no estaba muy claro de qué acera era, pero sin importarme mucho lo que decían de él me propuse echar una tarde de risas jugando un rato. 

Cuando llegó reconozco que se me cayó un poco la baba, el tío era alto, ojos azules increíbles y cuerpazo, fuerte pero fino, que me flipa. Se presentó con dos besos y allí que nos pusimos a jugar. Estuvo muy divertido jugar a un deporte que ninguno de los 4 que fuimos dominaba porque no dábamos pie con bola y nos partíamos de risa detrás de la pelota. 

Unas semanas después era el cumpleaños de una amiga y nos fuimos al centro a cenar todas juntas. Tras comer aparecimos en un pub muy conocido para empezar con las copas. Una vez allí una de mis amigas recibió la llamada de que un amigo que estaba celebrando su cumpleaños cerca de donde estábamos nosotros y que nos invitaban a una copa con ellos. 

Así que al terminar nuestra copa nos acercamos a donde estaban los chicos, en una discoteca que estaba hasta los topes. De camino allí mi amiga me avisó que Fran iba a estar en la quedad asi que cuando entré y lo vi arreglado pues se me cayó aún más la baba que la primera vez que lo vi en chándal. Mi misión aquella noche era acercarme un poco e intentar conocernos mejor.

Lo que pasa es que Fran a esa hora que llegamos estaba más contento de la cuenta y no hizo falta que me esforzara mucho pues él estaba más que receptivo. Un baile por aquí, una foto por allá y otra copa y antes de darme cuenta estábamos en mi coche de camino a nuestras casas, porque coincidía que por aquellos entonces vivíamos en el mismo sitio.  

El problema fue que estando en el coche iba en tal estado etílico que se quedó dormido de camino y bueno yo viendo “el percal” decidí dejarlo en su casa y yo irme para la mía. Mi sorpresa fue cuando a los cinco minutos de llegar a mi casa tenía un mensaje de Fran invitándome a ir a su casa y allí que me fui.

Sólo tuve que cruzar la calle pues vivíamos bastante cerca, el tío se había cambiado y me recibió en pijama pero sin la parte de arriba y marcando abdominales…así que me puse a cien en seguida. Justo cuando estaba pasando la puerta su perro se me tiró encima y casi me viola porque se trataba de un perro enorme. Me hizo pasar directamente al dormitorio y nos tumbamos en la cama, pero cuando me di la vuelta Fran se había quedado dormido…normal porque la tajada que llevaba era importante. 

En mitad de la noche, no sé muy bien qué hora era, me desperté porque alguien me estaba besando la cara, lo que no me podía imaginar era descubrir cuando abrí los ojos que era su perro lamiéndome la cara porque se había subido a mi lado…La situación hubiera sido mucho más excitante ya que por un momento tenía a “dos machos” en la cama salvo por el hecho de que uno estaba en coma etílico y otro era un perro y encima el receptivo era el perrete.

Total que una hora o dos más tarde me levanté como pude para irme porque encima yo tenia una compromiso a las 10 de la mañana y como te puedes imaginar toda esta aventura se alargó hasta altas horas de la madrugada. Me despedí de Fran, que estaba aun medio dormido, y le dije que tenía que irme.  

Yo me adecenté como pude y me fui corriendo para mi cita del día siguiente. Cuando terminé me llegó un mensaje del chico que me invitaba a ver una peli por la tarde, algo que yo interpreté como “ayer estaba tan borracho que no pude hacer nada, déjame que hoy lo arregle”. Así que como el tío me ponía y me había quedado con las ganas le dije que si. 

Ya por la tarde en su casa nos acurrucamos en su sofá, junto con el perro claro, que no podía faltar, así que de nuevo me encontraba entre dos machos. En el mundo de los solteros cuando alguien te dice de quedar a ver una peli se suele interpretar como un eufemismo para decir “vente a mi casa a follar” pero sin sonar tan brusco. Lo que pasó con Fran es que ver una peli, literal era ver una peli y no una cualquiera sino nada más y nada menos que sonrisas y lágrimas…

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Tras verla enterita, bueno yo con un amago de siesta porque claro el día anterior no había dormido nada, dije ahora si que va a pasar algo, puesto que Fran me dijo que quería darse una ducha y pensé “ahora si que si” de todos modos te diré que estando en el sofá no vi ninguna señal para yo lanzarme tampoco pues el tío estaba casi en el lado con el perro y con los brazos cruzados, vaya que no hubo opción de acercamiento. 

Tras su ducha cayó otra peli y me dijo de cenar algo pues se estaba haciendo tarde y me llevó en su coche para vacilar un poquito. A la vuelta cenamos y ya viendo que allí no iba a pasar nada cogí y le dije que me iba porque se estaba haciendo tarde… 

Después llegó marzo y la pandemia y ya mi percepción de Fran después de aquel desencuentro cambió mucho por lo que nunca llegó a pasar nada pero siempre le recordaré tanto yo como mi círculo como el “sonrisas y lágrimas” 

 

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Imagen de efes en Pixabay 

Un poco cansada de la rutina de mi trabajo me puse a ver una nueva app de citas, “pof” (plenty of fish) me la había recomendado una amiga y aunque era del mismo rollo de tinder y adopta un tío si que parecía que estaba “plenty” porque había más mercado.

Fue a través de dicha app como di con David. Un chico de mi edad, rubio y con cara de niño travieso. Nos caimos bien en seguida y nos dimos nuestros números. Dijimos de quedar un viernes por la noche para ir a tomar una cerveza por el centro de la ciudad.

Cuando vi a David me llevé un poco de decepción, de nuevo el chico había escogido muy bien las fotos y encima tenían algo de tiempo pues ahora era un pelín más mayor y bueno había perdido esa carita de niño que me había atraído, pero decidí no desencantarme tan rápido al fin y al cabo había habido buen rollo los días previos.

Efectivamente, el chico era igual de apañado que por teléfono y encima era gracioso por lo que durante la cita me sentí cómoda y me hinché de reír. Así que un poco mas tarde decidimos ir a mi casa a seguir con el buen rollo…

Llegamos y nos sentamos en el sofá para hablar un ratito más, de fondo puse algo más de música y saqué un par de cervezas. Empezamos a relajarnos y a arrimarnos poco a poco hasta que empezamos a besarnos, nuestras manos empezaron a recorrer nuestros cuerpos y nos empezamos a desnudar poco a poco. 

David me besaba al tiempo que me mordisqueaba por el cuello, me quitó la blusa y el sujetador para empezar a tocarme las tetas, primero lamió un pezón y luego otro al mismo tiempo que me agarraba el culo. Yo mientras tenia las manos en su cabeza y jugaba con su pelo entre mis dedos, bajando lentamente para quitarle la camiseta y ver encantada que el chico estaba bastante bien, fino y fuerte, algo que me pone mucho. 

El chico seguía besándome por todos lados hasta que llegó a mi pantalón el que me quitó rápidamente junto con mi tanga para comenzar un buen “downtown”. Recuerdo que comenzó de forma suave y lenta, pero lo hacía bien. Poco a poco empezó a subir el ritmo al mismo tiempo que veía que me iba excitando, por lo que David sabía muy bien lo que se hacía. Me hizo disfrutar bastante pero yo también quería demostrarle qué podía hacer así que le sugerí un cambio de posición.

Terminé de desnudarlo, pantalón y bóxers fuera, para mi suerte David estaba bien dotado, media española normal. Todavía tengo pesadillas cada vez que bajo unos calzoncillos por si me vuelvo a encontrar un “toyota auris”. Así que me dispuse a darle un poco de placer al chico, para igualar un poco la situación.

Al rato me cansé un poco, porque sí la boca, bueno más bien la mandíbula me dolía, preparé un condón para que de verdad empezase lo bueno. Y así fue. David y yo nos dimos un recital, que si misionero, cuatro patas, milhoja, así hasta casi una hora y algo. No recuerdo cuanto tiempo fue pero si que yo me corrí y que mi cita no conseguía terminar…

Cuando ya estaba un pelín escocida y algo dolorida le pregunté directamente que qué necesitaba para terminar que yo ya había terminado y que quería que él también culminase. David me dijo: “Yo hoy no voy a ser capaz de terminar” Me quedé algo confundida, porque no entendía a qué se refería, así que le pregunté que porqué no podía terminar, a lo que el soltó: “me he hecho cinco pajas y no creo que pueda correrme una sexta….” Me contuve la risa como pude y le dije que no pasaba nada, que era una pena pero que él me había hecho disfrutar.

David se marcho a casa sin orgasmo y yo me quedé con infinidad de preguntas, no sabía si el tío se había pajeado cinco veces para aguantar conmigo, si es que era adicto a las pajas, si es que era como los adolescentes y no podía parar de hacerlo, si es que me había mentido y no supe satisfacerle…

Lo que si recuerdo es que entre que el tío no me había cuadrado fisicamente del todo y que tenia que los polvos fueran de más de una hora, cosa que odio porque prefiero algo más rápido pero efectivo, perdimos el contacto pero jamás puse interés en retomarlo con el chico de las cinco pajas.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Pexels en Pixabay 

Era una tarde tonta y caliente, como dice la canción de Estopa, cuando me escribió una amiga intima de la infancia que estaba por la zona y quería que pasásemos el finde juntas y accedí en seguida porque me apetecía verla después de tanto tiempo, además que las dos juntas siempre tenemos “peligro” y encima me pillaba de vacaciones.

El plan estaba claro, irnos a la playa a tomar el sol y beber cerveza, además nos habían invitado a un cumple con algunos amigos suyos y la quedada prometía. Llegamos a la playa pero antes de bajar nos tomamos una cerve juntas en un garito para ponernos un poco al día. A pesar de que no tenemos contacto a diario, cada vez que nos juntamos parece que no pasa el tiempo y mantenemos esa misma complicidad y risas de siempre.

Al rato los colegas de mi amiga María (seudónimo) la llamaron para avisarle que ya estaban en el parking y que necesitaban ayuda para descargar todos los bártulos. Así que nos acercamos al coche para ayudarles. Eran tres tíos, dos de ellos mas jóvenes y el otro un pelín más mayor pero tenían buena vibra y venían con un par de neveras grandes hasta arriba de cervezas por lo que tenía la intuición de que lo íbamos a pasar muy bien.

Nos acoplamos en una playa tranquila en la que había poca gente, el mar estaba tranquilo y el sol espectacular. Los chicos eran bastante graciosos, no paraban de hacer chistes y me sentí cómoda en seguida. Poco a poco descubrí que los dos mas jóvenes tenían novia y que tan sólo el más mayor estaba disponible. Ellos se encargaron de que no me faltase una cerveza en la mano y claro poco a poco me fui soltando y haciendo amistad con Denis (seudónimo).

Nos sentamos juntos y comenzamos a hablar muy animados, pronto nos dimos cuenta que teníamos bastante cosas en común a pesar de que nos llevábamos unos 12 años de diferencia. Él me contó que estaba divorciado y que tenía dos niños, además tenía una casita por la zona, algo que creo que no dejó caer por casualidad, tú me entiendes…El caso es que Denis no era para nada mi tipo fisicamente, era un tío un poco más alto que yo, calvete y bueno para tener 48 años estaba en forma, porque marcaba algo de abdominales.

El caso es que yo estaba más contenta que unas castañuelas y bien borracha, como el resto que no habíamos parado de beber, reír y bailar durante toda la tarde. Así que el cumpleañero decidió invitarnos a un chiringuito que teníamos al lado y que tenía un vale para gastar allí, por lo que cenamos y la bebida no paraba.

Tras cenar y seguir a copazos, Denis y yo estábamos más que arrimados y decidimos lanzarnos a la pista de baile ya que habían puesto una bachata y allí que nos pusimos a menear las caderas. Allí fue cuando entre paso y paso de bachata Denis me plantó un beso y claro yo así de contenta le devolví el beso y le dije que si nos íbamos de allí.

Me acerqué a María para comentarle el plan y con un guiño me soltó “pásatelo bien perraca”, algo muy nuestro. Me llevé mi coche y Denis se subió conmigo porque iba bastante peor de alcohol que yo. Por lo que hicimos una parada técnica para recoger las llaves de su piso, él me había explicado que lo tenia cerrado que era un piso que tenía a medias con su ex pero que nadie lo usaba, a lo que yo entendí que él lo usaba de picadero claramente.

Era un piso que tenía a medias con su ex pero que no usaban, a lo que yo entendí que él lo usaba de picadero

Total que una vez tuvimos las llaves nos fuimos para el sitio. Al llegar el sitio tenía buena pinta, era una urbanización así pija y bastante nueva, mi sorpresa fue cuando Denis me soltó que para entrar teníamos que saltar la tapia del portal, porque según él se había olvidado de coger las llaves del portal. Esa debía haber sido mi primera bandera roja para haber salido corriendo de allí, pero no, con lo borracha que estaba y las ganas de sexo que tenía en ese momento no me pareció tan raro, sobre todo porque él iba peor que yo (se las podía haber olvidado perfectamente)

Después de subir a la pared con la ayuda de Denis y dejarme los codos, por fin accedimos al pasillo y subimos a la puerta de la casa, pero cuando llegamos la puerta no era una convencional, me di cuenta que estábamos accediendo por la terraza y que la puerta era de cristal corredera pero que tenía cerradura. Ahí estaba la segunda bandera roja. Denis también tenía dificultades para abrirla porque no sé si es que no encontraba la llave o no atinaba… Al final entramos.

Aquello se notaba que estaba cerrado porque estaba todo con un poco de polvo y algo desordenado. El tío puso la luz como pudo, aunque no pude ver mucho del piso, me condujo al dormitorio que estaba al fondo. Así que por fin empezamos a besarnos y meternos mano. Me decía a mí misma que un tío mayor seguro que sabía lo que se hacía. ERROR AMIGA!

Ni downtown ni precalentar, quería ir al tema directamente ya que los besos y eso duraron 2 minutos. Así que el colega se dispuso a metérmela, por lo que había palpado aquello era de tamaño normal tirando a pequeña. pero reitero, pensaba que al menos sabría usarla.

Al segundo después Denis estaba allí haciendo el conejito, sí sí, el conejito, yo no me lo podía creer, de nuevo en la misma situación, pero esta vez si que le dije que aflojara, así que me cambió de postura y me puso a cuatro patas pero antes de que me diera cuenta, el tío había terminado. Amiga, no estaba teniendo suerte con mis encuentros sexuales, todos me estaban dejando insatisfecha. Entiendo que el colega llevaría tiempo a dos velas, que estaba borracho…pero eso no le excusa de al menos poner interés en satisfacerme o preguntarme qué tal.

Me fui al baño a limpiarme un poco y como era tarde y seguía con el puntillo, me tuve que quedar a dormir. La cama estaba a medias, creo que no había sabana bajera, sólo el nórdico puesto por encima, pero a esas horas de la noche y con lo cansada que estaba me quedé traspuesta. Al cabo de unas horas empezó a entrar luz por la puerta de la terraza y de fondo escuché un ruido. 

Estaba aún medio dormida y no reconocía que estaba escuchando pero de pronto se escucharon unas llaves como para entrar en la casa, yo con los ojos que no los podía abrir entre la luz y el sueño y que estaba medio desnuda me acojoné porque no sabía que estaba pasando. En esto que Denis se levanta y se va acercando al baño a coger su pantalón para ir a la puerta cuando de pronto la luz le ilumina todo el trasero y veo que era un culo de anciano caído y flácido al igual que el que ve Samanta de Sexo en Nueva York, algo así:

Imagen de Heavy.com

En ese instante pensé, ¿pero que WTF?, con quién me he acostado yo? ¡su culo tiene más años que Matusalén!, quería que la tierra me tragase, pero no. Todavía quedaba lo mejor. El tío se acerca a la puerta y se escuchaba a alguien más hablando con él. Reconozco que no pude escuchar bien la conversación porque me pilló medio dormida, desnuda y obviamente no iba a levantarme para asomarme.

De lo que pude escuchar era algo así como un conserje o guardia de seguridad de la urbanización que le preguntaba a Denis qué hacía allí y que si podía entrar, fue entonces cuando me desperté de golpe y empece a buscar toda mi ropa por allí y vestirme a toda leche. El guardia decía que porqué estaba allí, Denis le decía que hacía tiempo que no venía pero que el piso era suyo. El guardia no estaba muy convencido ya que nos vio saltando la noche anterior que quería ver qué todo estaba en orden, lo lógico que hubiera hecho cualquiera.

Cuando por fin terminó con el notas de seguridad, el tío volvió y me vio que yo ya estaba vestida y con cara de poker, intentó decirme que no pasaba nada y que ese guardia era nuevo, bla bla bla. Yo no quería estar ni un minuto más allí con don culo flácido y mentiroso porque a saber de quién era la casa en realidad. Así que recogí mis cosas y salí por patas, esta vez si por la puerta sin tener que saltar.

Nos vemos en el próximo capítulo! 

Te empezaré diciendo que esta historia se ha convertido en un sello de presentación de mi vida de soltera, ya que fue la primera experiencia que viví y que me ha marcado para los restos, una de tantas.

Te pongo en situación, yo había dejado una relación muy larga de pareja y tras un tiempo prudencial decidí que ya estaba preparada para conocer gente. El trabajo me estaba absorbiendo tanto que mi rutina se reducía a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, por aquellos entonces era una chica bastante más “aburrida” centrada en un curro que tenía buen sueldo pero no me dejaba casi nada de tiempo para mi. ERRORRR!!

Total, que me abrí una app de citas, pero no cualquiera no, decidí empezar por meetic. Una app de pago ya que no quería saber nada del dichoso Tinder, por lo que había oído la gente iba a saco, vamos que a la primera de cambio de enviaban la temida “fotopolla”, algo que no estaba preparada para recibir.

Tras unos días viendo el ganado…sí he dicho ganado porque a pesar de que fuera una app de pago y tonta de mi pensaba que eso iba a hacerme parte del filtro y del trabajo, lo único que me encontraba eran personas mayores, de más de 50 y personajes de lo más variopinto. 

Estaba ya un poco desmotivada cuando apareció un chico de más o menos mi edad que a primera vista era normal, guapete y compartía algunas aficiones conmigo. Así que nos dimos “match” (para las que no sabéis que es, es cuando dos personas indican que se gustan) para mi sorpresa y pudimos empezar a hablar. 

El chico se presentó y me contó un poquito más sobre él, para esta historía le vamos a llamar Jero (obviamente un seudónimo). Era bastante agradable y nos caimos bien en seguida, por lo que decidimos quedar a tomar algo y ver qué tal. Eso si, te hago un apunte rápido que necesitas para esta historia. Nos dimos los números de móvil y empezamos a hablar por whastapp, Jero me envió una nota de voz y su voz era un poco “de pito” vaya que hablaba mas agudo que yo, pero bueno no lo tomé en cuenta, en ese momento no le di importancia.

Quedamos un viernes a eso de las 8 de la tarde para ir a picar algo al centro de la ciudad, ya que nos venía bien a los dos que vivíamos por la zona. Cuando llegó me llevé un poco de decepción porque Jero había escogido muy bien sus fotos en la app, en persona perdía bastante, encima la voz de pito en persona era aún peor, pero me dije “Vicky, no lo juzgues por la fachada, dale una oportunidad para conocerlo”.

Reconozco que el picoteo estuvo animado y el buen rollo previo por whastapp seguía presente en persona, aunque en mi mente ya había descartado a Jero para algo más, pero dije bueno mira estamos aquí para pasar un buen rato, así que me dejé de prejuicios. Tras cenar nos fuimos a tomar una copa a un pub cercano y con el alcohol y la música terminé de soltarme. Jero me plantó un beso y me susurró “¿te apetece que nos vayamos?” y con lo animada que estaba le dije que sí.

Acordamos ir a mi casa que estaba más cerca y, entre tu y yo, como no sabes lo que te puedes encontrar en casa de un tío preferí ir a la mía. Así que mientras subíamos en el ascensor la temperatura empezó a subir ya que las manos se nos perdían en el cuerpo del otro. Cuando por fin abrí la puerta nos quedamos en el sofá besándonos y metiéndonos mano. Jero parecía estar muy cachondo porque empezó a desnudarme y desnudarse, cuando de repente…mi cara suele ser muy expresiva pero en ese momento me quedé pasmada. Cuando el chico se bajo los bóxers allí no había nada…me refiero, que miré un par de veces hasta darme cuenta de que aquello era más pequeño que una palanca de cambios del coche “toyota auris”. Te dejo aquí la imagen para ilustrar mis palabras y que sepas de qué tamaño estamos hablando amiga.

«aquello era más pequeño que la palanca de cambios de un toyota auris»

En lo más profundo de mi pensé bueno lo mismo no está empalmado de todo, seguro es de sangre y ahora viene lo bueno…pero no. Tierra trágame. Oh no, no, no. Eso era todo. En ese momento me quería morir, reitero soy muy expresiva con la cara, mi única suerte fue que estábamos a media luz y que no podía verme bien la cara porque sino creo que hubiera salido llorando. Aunque la que casi se pone a llorar era yo porque pensé, ¿quién me manda a mi meterme en una app de citas para encontrarme semejante elemento? ¿esto es lo que yo me estaba perdiendo? ¡Tengo que llamar a mi ex ya! 

Déjame contarte que Jero era el segundo chico con el que me acostaba en mi vida y mi ex tenía una buena herramienta, de la media buena alta (algo que sé mejor tras las distintas experiencias pero que en aquel momento no era tan consciente) Pero bueno que ahí no termina la noche, sigo.

A pesar de que toyota auris era lo que era…el tío estaba dispuesto y preparado así que se lanzó encima de mi para hacer el misionero. Cuando entró yo apenas noté nada pero Jero estaba a tope así que lo dejé hacer, pensando que después iba a compensar su falta de miembro con qué se yo…un buen “downtown” (cunnilingus) pero que va amiga. Hizo el conejito, se corrió en menos que canta un gallo y me dejó a dos velas.

Tras terminar le dije que estaba muy cansada y que ya hablaríamos…pero la verdad es que jamás volví a hablar con él, me escribió días después pero decidí bloquearlo porque sinceramente no sabía cómo decirle que la tenía demasiado pequeña sin hacerle daño. 

Chica, espero que no tengas la mala suerte de cruzarte en tu vida con un toyota auris pero si por casualidad te lo encuentras, dile que al menos te haga un buen cunnilingus. Por cierto como anécdota te contaré que pasados unos años instagram me mandó de sugencia de amistad un tal Jero y qué casualidad que era este chico. Su perfil era publico así que lo «stalkee» (cotilleé) un poco, ahora tenía pareja y no solo eso, dos churumbeles…por lo que la moraleja de esta historia es que siempre hay un tiesto para cada maceta. 

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.