Esta es una de las anécdotas mas recientes, ocurrió por el mes de mayo, cuando una amiga y yo decidimos escaparnos a una de las playas más bonitas que hay en Cádiz, El Palmar. Allí la energía es distinta, es un sitio donde se mueven los llamados “surfers” y hay una “vibra” increíble siempre. Además, la luz allí brilla distinto, lo que hace que el agua tenga un color espectacular y que casi parezca que estés en el Caribe.

Nos cogimos el coche y para allá que nos fuimos. Después de unas horas de camino por fin llegamos a nuestro camping, no uno cualquiera, era Kampaoh. Si no lo conoces te lo recomiendo 100% son tiendas de campaña de calidad con un colchón para dormir y te ofrecen todo tipo de comodidades para tu estancia: nevera, toalla, espejo, menaje, cuerda para tender la ropa y una mesita con dos sillas para comer a pie de tu tienda de campaña.

El día nos acompañaba porque hacía un sol radiante, pocas nubes y una leve brisa. Por lo que una vez dejamos las cosas en el camping volvimos a coger el coche para irnos a la playa. Hicimos una parada en boxes para coger algo de avituallamiento, dejamos el coche en el parking y nos fuimos al paraíso.

Nos pegamos todo el día tiradas en la arena, charlando, poniéndonos al día y arreglando el mundo de paso, además de hacer alguna foto “postu” pues el sitio bien lo merece. A última hora de la tarde nos volvimos al camping para darnos una ducha y arreglarnos pues queríamos cenar en algún chiringuito de la zona e ir a tomar algo.

Lo bueno de la playa es que no hace falta arreglarse mucho, pues la mayoría acaba el día de playa y casi que sale en chanclas, por lo que no tardamos mucho, nos pusimos cualquier cosa y acabamos cenando un poquito de pescado de la zona. En una mesa cercana me encontré con una amiga y me comentó un sitio cercano para tomar alguna copa, lo que nos vino de perlas porque no teníamos ni idea de dónde ir.

Tras la cena nos fuimos al sitio que la verdad que tenía buen ambiente, cuando llegamos había música en directo y la gente estaba “a tope” por lo que en seguida nos dimos cuenta que habíamos acertado. Nos tomamos unas copas y nos fuimos soltando a bailar más y más, hasta que en un momento dado se nos acercaron un grupo de chicos y empezamos a hablar con ellos.

Mi amiga y yo que ya nos conocemos muy bien la una a la otra, teníamos intuición de que había un par de ellos que nos habían caído mejor que bien. Por lo que en una de las escapadas al baño comentamos la jugada. Si finalmente había feeling sacaríamos la seña secreta y le desearíamos un buen empotramiento a la otra.

La sorpresa fue que unos instantes mas tarde ambas nos sacamos la seña secreta y nos reímos porque habíamos tenido suerte ambas. Salimos cada una con un chico del brazo y nos separamos en parejas. Yo estaba hablando con un chaval que me dijo su nombre, pero que no logro recordad a día de hoy. Creo que le sacaba cerca de 8-9 años y tenía un estilo pijito, el pelo un pelín largo y una camisa al más puro estilo “cayetano”, de hecho era de un pueblo de Sevilla.

Recuerdo llegar al camping bastante contenta pues en el camino nos íbamos besando y haciendo bromas. Una vez que conseguí abrir la tienda, pues andaba yo un poco borracha, encendí una pequeña lamparilla y nos echamos en la cama. 

Comenzamos a besarnos de nuevo y a meternos mano, él me preguntó de nuevo qué edad tenía y cuando se la dije me contestó: “es decir que me vas a dar lo mío”. A lo que yo le dije “no tienes ni idea, pequeño…” eso nos encendió a ambos pues allí ya sobraba toda la ropa y empezó la acción.

El pequeño se veía que estaba algo nervioso y me dejaba hacer a mi antojo, algo que me encanta pues me gusta mandar un poco. Así que comencé a acariciarle y terminar de desvestirlo por completo y me bajé a hacer un buen “downtown”. El chico a pesar de los nervios se veía que estaba disfrutando y en algún momento me decía que parase porque no aguantaba más. De hecho el pobre aguantó más bien poco…Lo bueno de la juventud es que se recupera rápido por lo que lo dejé descansar un poquito y al nada ya estábamos de nuevo en materia. 

Esta vez comenzó él a besarme y a acariciarme poco a poco, yo aún no había terminado por lo que estaba ansiosa por ver de qué era el niño capaz. Para que la cosa se animase un poquito más rápido volví a echarle una mano y le dije que quería que me empotrase. El chico se veía con actitud y me puso a cuatro pero creo que no fueron ni dos minutos…yo no sé si eran los nervios, que era precoz o qué se yo pero no hubo empotramiento de ningún tipo. Lo que me molesta de esta situación es que, en este caso, él no se molestó en intentar que yo terminase, ni con un downtown, ni una terminación manual. Por lo que bueno, creo que más por vergüenza que otra cosa acabo vistiéndose rápido y me dio un beso y se fue. 

Ninguno de los dos nos pedimos el teléfono o el instagram porque sabíamos que aquello se iba a quedar allí, porque como se dice en Las Vegas, “lo que pasa en El Palmar, se queda en El Palmar”.

Como se dice en Las Vegas, “lo que pasa en El Palmar, se queda en El Palmar”.

Al cabo de un rato me llamó mi amiga y se volvió al camping, nos dormimos un rato y a la mañana siguiente nos levantamos por el ruido del resto de personas. Recuerdo estar aún medio adormilada cuando mi amiga me dice, ¿oye y este reloj?, a lo que yo contesté pues es el tuyo ¿no? me miró y empezó a reírse pero yo no entendía nada. Resulta que el reloj era de Armani y de  hombre por lo que el pequeñajo a parte de dejarse la dignidad se dejó un pedazo reloj (que aún conservo :P)

PD. Nos vemos en el próximo post! 

Era una feria local en la que hacía mucho calor porque era pleno verano, una cervecita por aquí, otra por allá y perreito hasta el suelo. Normal que no se nos pasase el bochorno. La tarde empezó tranquila pues no había aún demasiada gente, esto solo acababa de empezar.

Después de un rato en una caseta nos aburríamos y nos íbamos a otra a ver si había mejor música o maquinas con aire. Encontramos mi amiga y yo una que estaba bien, tenía buena ambiente y no había demasiada gente, así que empezamos a entrar en ambiente.

Nos juntamos con algunos amigos más y la cosa fluía así que fuimos a dar una putivuelta a ver si encontrábamos a alguien interesante. Como no hubo suerte nos quedamos donde estábamos y seguimos bebiendo y bailando.

Al cabo de un rato, el grupo con el que estábamos se dispersó y decidimos seguir la fiesta por nuestra cuenta, ya íbamos contentas y no queríamos irnos todavía. Así que fuimos a una de las casetas más populares, “el ritmo racatanga” nos llamaba y allí encontramos a dos pedazos de tíos negros que tenían revolucionada a media caseta.

No sé si fuimos nosotras las que llamamos al universo para que se nos aparecieran, pues esa tarde llegando a la feria subimos un storie que decía “mami qué será lo que quiere el negro”, pero el caso es que empezamos a hablar con ellos y conectamos en seguida.

Nos contaron que eran de Haití y que uno de ellos vivía por la zona, tenían un cuerpo escultural ya que se machacaban en el gym todo el día, sobre todo G (mantendremos el anonimato). El caso es que entre lo contentas que íbamos nosotras y ellos, parecía que teníamos muy claro qué es lo que nos apetecía, por lo que en un momento dado nos fuimos de la feria.

Me llevé a G a mi casa, un poco nerviosa pues tenía mucha curiosidad desde siempre por probar un negro, no sabía que me iba a encontrar y me daba mucho morbo. Así que bueno, cuando llegamos nos tomamos la ultima cerve juntos, aunque nos duró poco pues en seguida comenzamos a besarnos.

Tengo que reconocer que besar esos labios carnosos fue muy placentero, blandos y gorditos, además de que G besaba muy bien. Para los chicos que leen este blog, sí, besar bien es muy importante. Así que cachonda ya como estaba lo que quería era un buen empotramiento de esos que te teletransportan a otra galaxia. 

Pasé mis manos por sus pectorales para darme cuenta que el tío estaba apretadísimo, vaya tenía mas tetas que yo, con eso te digo todo. Él me sacaba una cabeza y tenia unos brazos enormes, además de una tableta de abdominales increíble, por lo que yo estaba encantada. 

G me quitó el top y el sujetador y comenzó a lamer mis pezones con esa lengua tan larga y en ese momento pensé “si todo lo lames igual, que bien me lo voy a pasar…” Yo también le quité la camiseta observando ese core tan apretado que me ponía tanto.

Llegó el momento, empezamos a quitarnos pantalones y ropa interior. Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre, aún no está empalmado del todo”, porque me desilusioné un poquito, no era lo que yo me esperaba. Encima cuando traje el condón el tío se vino más abajo aun y no es cierto del todo, pero te juro que tuve un dejavú con el “toyota auris

«Cuando se desnudó por completo dije “es de sangre, es de sangre…»

Total, que con mi mejor cara me puse a hacer una reanimación manual con tal de averiguar si el mulato tenía de verdad lo que tanto se rumoreaba o solo era un mito. Conseguimos que aquello se levantase un poco, pero entre tú y yo, o yo tuve la mala suerte con dar con uno de los peores dotados o yo que sé.

G, también estaba intentándolo, tengo que reconocerlo pero era meterla y venirse abajo, no sabía si eran esteroides del gym o las mil cerves que se había tomado pero fue catastrófico. Encima cuando por fin conseguía que se mantuviese, me ponía a 4 y aquello era el conejito de duracell….

Y le tenía que decir que fuese más tranquilo porque ese ritmo a mi no me gustaba así de la nada, ya se sabe que primero lento y luego más ritmo, pero no había forma. En fin yo pensaba que al menos iba a tocarme con sus dedos o hacerme un “downtown” con esa lengua pero nada. Así que me vine abajo.

El tío se vistió y se largó, algo que agradecí porque después de semejante chapuza lo que menos ganas tenía era de mantener una conversación cordial con G. Chica, espero que en otra ocasión tenga más suerte pero de momento los Haitianos no cumplieron con el mito.

PD. Nos vemos en el próximo post!

A bearded man in a shirt with a print of palm trees on a turquoise background licks an orange

Estaba yo entretenida navegando por las redes cuando di con un chavalito que estaba tremendo, ojos verdes, moreno con barba y un six pack que tiraba de espaldas, con unos treinta y pocos, con aire de malote pero divertido. Javi me dio match a los pocos días y como vivíamos bastante cerca, tras conocernos un poco por el móvil, nos dimos una oportunidad para vernos en persona.

El tío era mucho más guapo en persona, además venía arreglado y oliendo a un perfume que me encantaba. Nos dimos dos besos y nos sentamos en un pub de moda de la zona para tomarnos unas cervezas.

Al principio estaba super nervioso, a pesar de que trabajaba en la hostelería y estaba acostumbrado a tratar con clientes, decía que hacía poco que lo había dejado con su ex y aún se sentía raro estando con una chica. Pero a medida que fuimos hablando y bebiendo cerveza se le fueron esos nervios y pude comprobar que a pesar de tener un aire de malote en su perfil no era para nada así, más bien era un trozo de pan.

Las chispas empezaron a saltar a medida que nos íbamos arrimando más durante esa tarde hasta que en algún momento nos besamos y decidimos ir a un lugar más tranquilo, así nos fuimos a su casa que estaba muy cerca.

Él vivía en un pisito pequeño que aún estaba acomodando pues llevaba muy poco allí y recuerdo que a pesar de tener pocas cosas lo tenía bastante bien apañado. Recuerdo que nos tumbamos en el sofá a “ver una peli” y empezamos a besarnos y acariciarnos poco a poco, aunque estábamos bastante calientes y nos desnudamos el uno a otro.

Javi se bajó a hacer un downtown ya que me había confesado que era algo que le encantaba y vaya si lo hacía bien, el tío se pegó un buen rato y me hizo disfrutar de lo lindo…Así que me dispuse a darle un poco de placer pero cuando quise darme cuenta allí no estaba la cosa como para empezar. Javi me dijo que estaba un poco nervioso que sentía como si estuviera haciendo algo malo pues solo hacía 3 meses que lo había dejado con su ex y estaba un poco rayado.

Intentamos que se reanimara de diferentes formas pero aquella noche no hubo suerte. Por lo que me fui para casa pero al menos yo si había conseguido disfrutar. Decidimos quedar otro día en mi casa, se vino directo del trabajo y nos pusimos manos a la obra.

Repetimos la dinámica de la última vez literalmente porque hubo downtown y él tampoco pudo mantenerse erecto, es verdad que lo consiguió durante unos cinco minutos pero ni siquiera fue capaz de correrse en ese rato. Así que bueno decidimos parar un rato y dijo, “oye he traído salmorejo del bar, ¿te apetece?” dijo las palabras mágicas pues a mí me pirra y allí cenamos los dos un pedazo de salmorejo más bueno que nada.

Después hicimos un intento más pero no hubo forma…por lo que Javi se fue a casa un poco frustrado por no conseguirlo. Quedé un par de veces más con él y aunque conseguía aguantar un pelín más no había forma de conseguir un polvo decente y yo me cansé un poco de esa dinámica y sé que el también pues me decía que se agobiaba un montón por no conseguirlo y sinceramente ambos decidimos dejarlo hasta que el superase un poco lo de su ex y no se rayase tanto por no conseguir empalmarse.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!