Imagen de Ryan McGuire en Pixabay

Reconozco que esta historia se ha quedado en el olvido porque mi mente así lo ha decidido pero aún tengo suficiente recuerdo para compartirla una vez más contigo. Como bien sabes, mi soltería pasó por una primera aventura con mi “toyota auris” y aunque durante un tiempo dejé de lado las apps de citas, no quería darme por vencida tan pronto así que volví al ataque.

Por aquellos entonces hice amistad con una compañera de trabajo que se encontraba en la misma situación que yo, soltera en tiempos de ligoteo digital. Como ella me llevaba algún tiempo de ventaja, me dejé aconsejar por su experiencia. Me enseñó varías apps que hasta el momento yo no conocía: Adopta un tio, Happn o Pof (plenty of fish)

Opté por abrirme un perfil en adopta un tío ya que parecía divertida y eso de meter tíos en mi cesta reconozco que me hizo gracia. Fue así como empecé a navegar por aquella app y darme cuenta de cómo era aquello de conocer gente a través de estas aplicaciones. Mi primer contacto había sido en “meetic”, una app de pago, dónde sólo me encontraba mayores y personajes varios.

En adopta un tío si que había mas chicos de mi edad, seguía encontrando personajes, pero al menos eran de mi quinta. Otra cosa que me di cuenta es que parece que el algoritmo de esta y el resto de app te ofrecen como carne fresca cuando te das de alta, ya que de pronto los tíos empezaron a darle me gusta a mi perfil y en cuestión de un par de horas tenía más de 40 solicitudes.

Al principio me agobié un poco tengo que reconocer, pero claro después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar, así que de treinta solicitudes creo que me interesaron como cinco. De éstos empecé a hablar con tres y sólo uno me dio una conversación medio decente, David (seudónimo).

«Después de ver el percal me di cuenta que en realidad había mucha paja que separar»

David era un chico lindo, trabajaba para una empresa importante como encargado y me contaba que llevaba un tiempo independizado, bien, un tío que no vive con mamá y papá, pensé. Así que nos caímos bien al instante y nos pasamos a hablar por whatsapp. 

Te hago un apunte rápido. Cuando la conversación fluye casi al poco tiempo alguno de los dos opta por sugerir seguir la conversación por WhatsApp porque “la app va regular y no llegan las notificaciones”, vamos que prefiere tenerte mas a la mano a tener que buscarte entre las conversaciones que ya tenga abiertas en la app. Tú ya decides si es algo positivo o no, pero bueno para mí te digo que es algo bueno, indica que la cosa va bien.

Tras hablar algunos días por whastapp y confirmar que David era un chico normal, porque si amiga me gusta o me gustaba hablar antes durante un tiempo prudencial para identificar a locos varios. Decidimos quedar en una zona de bares de la ciudad y como yo tenía coche de empresa le dije que mejor lo recogía yo. Creo que quedamos a eso de las 22pm, un poco tarde para mi gusto, pero bueno es la hora que él podía por su curro y fuimos directos a por una cerveza. 

Lo recogí en mi pedazo de Volvo que tenía ese finde asignado, se quedó flipado con el coche. La verdad que cuando lo vi ganaba en persona, se había echado un perfume con el que se caía la baba y venia muy formalito vestido. Tenia algunas marcas de acné que había disimulado bien en sus fotos pero que a mi no me importaron.

Al principio nos costó sacar un poco de conversación porque estaba un poco cortado, yo no suelo tener problema porque he trabajado mucho de cara al público y mas que nada porque soy una sin vergüenza, pero claro si el chico no me sigue… pues bueno es algo complicado.

El caso es que después de dos cervezas sin cenar nada nos soltamos un poco. Cada vez estábamos más arrimados y cuando nos dimos cuenta nos estábamos besando. Ese primer beso fue tierno y tímido, con algo de nervios, pero se pasaron pronto. David me ofreció ir a su casa que estaba bastante cerca y me sentí lo bastante cómoda como para decirle que si, el chico había sido muy agradable toda la noche y había algo de chispa entre nosotros. Por no decir que estaba cachonda y con falta de sexo, algo que después de una relación de pareja tan larga no estaba acostumbrada.

Así que nos fuimos a casa de David, reconozco que la tenía bastante limpia y que me gustó mucho como la tenia decorada, él muy orgulloso me hizo un mini tour que creo que no era la primera vez que hacía porque qué casualidad que terminó en el dormitorio…

David me sentó al borde de la cama y se fue un segundo, pensaba que iba a buscar un condón pero no, iba en busca del interruptor de la luz para apagarla. Amiga yo pensaba que a los tíos les ponía hacerlo con la luz encendida por eso de que ellos se excitan más viendo pero creo que este chico tenía algún fetiche o algo porque hizo justo lo contrario. Así que imagina el plan, yo en un dormitorio desconocido con un tío a oscuras, todo se volvió un poco más complicado.

Se acercó a donde yo estaba y empezó a besarme y quitarme la ropa con bastantes dificultades ya que ni él ni yo veíamos nada. Tampoco le dije de encender la luz puesto que bueno estábamos en su casa y si sentía cómodo así, quién era yo para contradecirlo y bueno siempre tiene su punto la oscuridad. La temperatura subía cada vez más, David había preparado un ventilador en la habitación ya que a pesar de era final de septiembre seguía haciendo calor por las noches, algo que agradecí porque él empezó a sudar un poco…

Las manos se nos iban por todos sitios, besos y caricias. Hasta que David decidió sacar el condón por fin y se lo puso. Tengo que decir que no sabía qué tenía entre las piernas porque seguíamos a oscuras pero lo poco que pude palpar parecía que era algo normalito. Cuando se puso encima de mí descubrí encantada que allí había material del bueno, sonreí y suspiré aliviada, después de esa última experiencia con Jero…

Por lo que un segundo más tarde empezó a coger ritmo, tanto que en un momento creí que tenía al conejito de duracel encima de mi…madre mía, me había convertido en una muñeca hinchable por un momento. Encima claro, del esfuerzo el tío estaba ahí sudando a tope y le caían los chorros de sudor, bueno mejor dicho me caían a mí. La escena que yo estaba viviendo era de todo menos erótica o excitante. Sólo estaba pensando “tierra trágame”

Reconozco que en ese momento podía haberle dicho algo, pero antes de que me diera cuenta el tío se había corrido y con razón ese ritmo no lo aguantaba nadie (pa, pa, pa. pa, pa…) por lo que me quedé tumbada en la cama a oscuras y a dos velas, otra vez. Porque de nuevo ni me metió mano ni bajo al downtown. Menudo comienzo en mi aventura de soltera, no daba pie con bola.

Me fui al baño a adecentarme un poco y como era tarde y al día siguiente curraba, le dije que me iba y salí por patas. No quería estar allí ni un segundo más por si volvía el conejito de madrugada o algo. Al día siguiente David me escribió muy motivado que se lo había pasado muy bien y que a ver si quedábamos otro día, creo que con las tías que había quedado hasta ese momento ninguna le había permitido semejante fechoría y yo le había dejado rienda suelta a toda su energía, así que claro el tío estaba encantado.

Por mi parte esquivaba las quedadas como podía, me refugiaba en el trabajo que en parte era verdad, pero imagino que David se percató que mi interés era nulo y que ya apenas le contestaba, de nuevo no era capaz de decirle que no estaba dispuesta a soportar al “conejito oscuro” de ninguna forma.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.