Imagen de Khusen Rustamov en Pixabay 

Después de varias citas con diferentes chicos, aún seguía en “adopta un tío” viendo si tenía algo más de suerte. Así fue como una tarde di por casualidad con Adán y sí, este seudónimo es aposta, él era un chico rubito, con una cara de niño travieso pero por desgracia vivía fuera de mi provincia. 

Reconozco que mi filtro por aquellos entonces no contemplaba chicos de fuera pues ya es complicado quedar siendo de la misma ciudad, imagínate de fuera. El caso es que Adán y yo nos caímos bien en seguida, él curraba para una de las fuerzas del estado y saber que llevaba uniforme me ponía sólo de imaginarlo…

Fue así como finalmente pudimos quedar un sábado por la tarde, el llegó en su coche directo después de un viaje de algo más de una hora y media, bien vestido, peinado y perfumado. Me invitó a entrar y nos dimos dos besos, en el trayecto lo miraba de reojo y me convencía que en persona el chicho era mucho más lindo que en las fotos. Lo llevé a mi bar favorito que estaba en el centro de la ciudad, el cual frecuentaba últimamente demasiado con diferentes chicos, cenamos y en seguida conectamos. Era muy simpático y la conversación fluía estupendamente.

Después nos fuimos a tomar una copa para terminar de soltarnos pero duramos poco porque nuestra conversación se había vuelto un poco más picante de la cuenta y las ganas de “probarnos” nos podían. Así que nos fuimos a mi casa. En el ascensor Adán me echó contra una de las paredes y me empezó a besar y acariciarme, no sin que yo le siguiera y agarrase contra mi porque tenía la necesidad de sentirlo contra mi cuerpo.

Una vez dentro de mi piso me dispuse a poner una luz suave y música de fondo, no sé tú pero a mi la música me encanta cuando voy a hacerlo. Adán empezó a desnudarme y a besarme cada rincón que pillaba, primero la boca, luego el cuello, bajando hasta mis pezones…se deshizo de mis pantalones y tanga y me tumbó en el sofá para meterme mano y descubrir bien contento que estaba más que lista para jugar. Sin embargo empezó a besar mi monte de venus y lamer poco a poco mi entrada y jugar con su lengua haciendo círculos por mi clítoris, sabía muy bien lo que hacía y yo me dejé hacer.

Cuando Adán ya me tenía casi casi le dije que parase porque yo también quería darle placer, así que como aún seguía vestido, le cambié el sitio y empecé a desnudarlo. Le quité la camisa, los pantalones y el boxer…Creo que me sorprendí un poco cuando vi el pepino de Adán pues hasta ese momento no había visto nada tan grande ni gordo, pero me salió una sonrisa pícara porque sabía que esa noche si que iba a disfrutar. 

Senté a Adán en el sofá y me subí encima de él a horcajadas, comencé a comerle la boca, lamer su cuello y mordisquear el lóbulo de su oreja con suavidad. Su perfume me embriagaba y me tenía encandilada, quería comérmelo, pero sabiendo lo que me esperaba abajo, me apresuré a tocar y lamer dicha herramienta. 

Al principio empecé a masturbarle con mis manos, pero poco después pase mi lengua por su punta, me moría por probarla pero temía que no me entrase en la boca, así que de forma tímida empecé a probar y para mi sorpresa y la suya si que entró, por lo que me di un festín y por lo que veía Adán estaba disfrutando también, tanto que me dijo que yo también tenía que parar o sino se iba a acabar pronto la fiesta…

Para que engañarnos, yo estaba disfrutando dándole placer pero me moría por sentirlo dentro de mí, así que ya que yo estaba arriba decidí tomar las riendas y cabalgarlo, así podía controlar la situación por si me hacía daño. Comprobé encantada que no tenía ningún problema, es más me encantó, ningún tío me había llenado tanto en los dos aspectos y estaba feliz como una niña pequeña. Tomando las riendas arriba y con semejante herramienta me dejé llevar y a Adán le di fuerte, tanto que me corrí en nada.

Aunque menos mal que él no me hizo una “estrellita de mar” porque tenía ganas de verlo en acción, así que me cambió a cuatro patas y me dio lo mÍo, un azote por aquí, una embestida lenta otra más fuerte…Adán parecía saber qué quería en cada momento, que bien lo hacía el cabrón. Volvimos a cambiar esta vez para terminar tumbados yo abajo con las piernas cerradas y él encima de mi, ¿a qué sabes que postura me refiero? mama mia! que placer…

Tras terminar los dos exhaustos nos dimos una ducha y obviamente le invité a quedarse a dormir, algo que no me gusta pero ya que había venido de tan lejos me pareció mal no hacer. Por la mañana volvimos a tener un “second round” más agradable aún que por la noche si cabe y poco después se fue para su ciudad, dejándome con una sonrisa de oreja a oreja. Por fin un tio agradable que sabía lo que se hacía!

Volví a quedar una vez más con Adán porque como te contaba nos caímos super bien y habíamos congeniado muy bien en la cama. Lo malo es que al poco encontró una chica con la que después formalizó la relación y a día de hoy es su chica, sin duda una con muy buena suerte. Me quedé con las ganas de que se hubiese traído su uniforme para cumplir una de mis fantasías pero se que nunca es tarde para cumplirla…

Nos vemos en el próximo capítulo!

Imagen de Drobotdean

Mi recorrido por las app de citas me ha dado la oportunidad de conocer a bastantes tíos pero esta anécdota sin duda es una de las que más me ha hecho aprender. Por aquel entonces llevaba poco tiempo soltera y estaba aún muy verde para reconocer las “banderas rojas”.

Una vez más me encontraba sumergida en “lovoo” una app que me habían recomendado y que decidí probar como alternativa a la otra que ya había probado, adopta un tío. Aquí me encontraba mucho más mercado pues había muchos más chicos de mi edad y de mi tipo, era una de las más populares.

Fue así como hice match con “Salva” un chico alto, moreno, con unos ojos intensos y con una descripción que decía así: “a veces, lo que más deseas, nunca se cumple y a veces lo que menos esperas que suceda, ocurre. Conoces a cientos de personas y ninguna te deja huella y de repente conoces una persona y te cambia la vida para siempre…” Me pareció muy original y empezamos a hablar.

La conexión fue instantánea, nos dimos los teléfonos y la conversación fluía demasiado bien, así que decidimos quedar en cuanto pudimos. Recuerdo que quedamos en un chiringuito junto a la playa para tomarnos unas cervezas, cuando llegó me pareció aun más guapo en persona, las fotos que había subido a su perfil no le hacían justicia. Vaya que se me caía la baba. Así fue como entre su físico y su personalidad encantadora me atraparon casi al instante.

La cita iba genial por lo que poco a poco nos empezamos a arrimar cada vez más, nuestra conversación empezó a subir de tono y Salva se lanzó a besarme. Sus labios eran gruesos y ese primer beso fue increíble, me puso cachonda en seguida. Por lo que pagamos la cuenta y nos fuimos a su casa. El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

El vivía cerca del trabajo que yo tenía por aquel entonces así que a pesar que era entre semana y, como dice un buen amigo, dormir está sobrevalorado.

Salva tenía una casa bastante bonita, se había encargado de reformarla y me hizo mini tour por todo el apartamento. Me invitó a la última mientras ponía algo de música y ponía el ambiente un poco más apropiado…Una vez sentados en el sofá, comenzamos a besarnos y a meternos mano, él me quitó el top, mientras yo le quitaba la camisa, para mi sorpresa el chico estaba bastante fuerte y se le marcaban las abdominales…

Yo me subí a horcajadas encima de él para besar su cuello, mordisquear su oreja y bajar poco a poco por su pecho hasta esas abdominales que me tenían loca. Salva me quitó el sujetador con bastante destreza y dejó mis pechos al descubierto para empezar a jugar con ellos, besándolos y dando pequeños mordiscos. Me estaba poniendo a mil, encima de él podía notar su abultado paquete que estaba más que empalmado, así que no podía esperar para quitarle los pantalones.

Al levantarnos para quitarnos los pantalones, Salva me condujo hasta el dormitorio donde había una pedazo de cama esperándonos, una vez allí seguimos con los preliminares, se puso encima de mi y comenzó a besarme por todos sitios, me sacó mi tanga con delicadeza y metió un dedo dentro de mi para comprobar que ya estaba bastante húmeda y me besó y lamió mi clitorix de una forma suave al principio pero cada vez con más ritmo. Cuando ya estaba cogiendo buen ritmo se animó a meter un par de dedos al mismo tiempo que chupaba, sabía bien lo que se hacía ahí abajo, algo que me encantó, pero le dije que parase porque yo también quería darle placer a él.

Así que cambiamos los papeles me subí encima de él no sin antes quitarle los bóxers y descubrir encantada que tenía un buen pepino. Tras deleitarme una vez más con sus labios y sus abdominales me bajé para hacerle una buena mamada. Ahí fue cuando me di cuenta que Salva la tenía un pelín torcida…pero bueno sin inconvenientes para ese “trabajito”. Por lo que allí estuve un buen ratito hasta que me dijo que se moría por metérmela y, para que engañarnos, yo también.

Volvió a colocarse encima de mi para hacer el misionero, cuando se acercó para introducirse dentro de mí lo hizo muy despacio, jugando un poco en mi entrada, primero la cabeza con suaves embestidas para ir entrando poco a poco puesto que encima la tenia gorda…Cuando por fin entró sentí que me llenaba, así que comenzó a coger buen ritmo, ¡qué maravilla! Pero al poco nos cansamos de esa postura tan típica así que cambiamos al perrito, en qué momento…Ahí si que pude comprobar que Salva estaba más torcido de lo que parecía pues estando en esa postura el pepino se le curvaba bastante hacía abajo y me estaba matando. Vaya no duré ni dos minutos creo, él era consciente y aunque le encantaba esa postura no tuvo problema en cambiar.

Fue así que yo me puse encima, el tumbado boca arriba y yo a horcajadas, ahora sí nos estábamos entendiendo, nuestros cuerpos encajaban a la perfección así que empecé a moverme y con la desviación de su miembro me estaba dando en el conocido como “punto g” así que entre la excitación y mis movimientos no tardé en llegar al climax. Salva estaba muy cachondo y solo necesitó un poco mas de mis movimientos para seguirme.

Tras culminar nos fuimos al baño para limpiarnos y me invitó a quedarme a dormir. No me gusta dormir con un tío porque me he malacostumbrado a dormir sola pero ya que estaba a mitad de mi camino de mi trabajo y que era bastante tarde, accedí. Me quedé dormida en seguida pues estaba cansada y después de ese pedazo de orgasmo dormí como una niña pequeña.

Al día siguiente me desperté con mi alarma pues tenía que ir a currar, Salva se levantó conmigo y me invitó a desayunar en su casa, pero no cualquier desayuno, me hizo un buen café tostadas con tomate rayado y zumo con naranjas naturales recién exprimidas, me sentía en una nube, polvazo y desayuno.

Terminé de vestirme y me fui a currar más contenta que una niña pequeña y durante el día Salva me mandó un par de mensajes, entre ellos un audio con una canción de Maluma que pegaba en ese momento “Marinero” que a mi me encantaba, así que estuve flotando en una nube todo el día. El problema vino por la tarde, que de buenas a primeras Salva no contestaba a los mensajes. Imaginé que estaba liado en el curro y que no podía contestarme, pero mi sorpresa fue cuando ya no volvió a contestar nunca más. 

Si amiga, el chico había desaparecido. Un ghosting en toda regla. No me lo podía creer. Pasaron varios días y seguía sin noticias del chico. Por lo que se lo conté a un par de amigas y me confirmaron mis sospechas, Salva me había hecho ghosting. No estaba preparada para aquella hostia pues no la había tenido nunca pero fue una dosis de realidad en toda la cara. Aquello era y es una práctica muy habitual de algunos tíos, seguro que sabes del lo que hablo. Por lo que en resumen, fue una noche y una mañana increíble y ya está. Estoy convencida de que el tío se dedicaba a hacerlo con todas las que pillaba. Al tiempo descubrí que el tío tenía novia y se había entretenido en ponerle los cuernos con las tías que iba engatusando…Me hubiera encantado habérselo contado a su chica porque si a mi me pasase eso me gustaría saberlo, solo espero que ella fuera lo suficientemente lista para darse cuenta.

Nos vemos en el próximo capítulo!

Te empezaré diciendo que esta historia se ha convertido en un sello de presentación de mi vida de soltera, ya que fue la primera experiencia que viví y que me ha marcado para los restos, una de tantas.

Te pongo en situación, yo había dejado una relación muy larga de pareja y tras un tiempo prudencial decidí que ya estaba preparada para conocer gente. El trabajo me estaba absorbiendo tanto que mi rutina se reducía a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, por aquellos entonces era una chica bastante más “aburrida” centrada en un curro que tenía buen sueldo pero no me dejaba casi nada de tiempo para mi. ERRORRR!!

Total, que me abrí una app de citas, pero no cualquiera no, decidí empezar por meetic. Una app de pago ya que no quería saber nada del dichoso Tinder, por lo que había oído la gente iba a saco, vamos que a la primera de cambio de enviaban la temida “fotopolla”, algo que no estaba preparada para recibir.

Tras unos días viendo el ganado…sí he dicho ganado porque a pesar de que fuera una app de pago y tonta de mi pensaba que eso iba a hacerme parte del filtro y del trabajo, lo único que me encontraba eran personas mayores, de más de 50 y personajes de lo más variopinto. 

Estaba ya un poco desmotivada cuando apareció un chico de más o menos mi edad que a primera vista era normal, guapete y compartía algunas aficiones conmigo. Así que nos dimos “match” (para las que no sabéis que es, es cuando dos personas indican que se gustan) para mi sorpresa y pudimos empezar a hablar. 

El chico se presentó y me contó un poquito más sobre él, para esta historía le vamos a llamar Jero (obviamente un seudónimo). Era bastante agradable y nos caimos bien en seguida, por lo que decidimos quedar a tomar algo y ver qué tal. Eso si, te hago un apunte rápido que necesitas para esta historia. Nos dimos los números de móvil y empezamos a hablar por whastapp, Jero me envió una nota de voz y su voz era un poco “de pito” vaya que hablaba mas agudo que yo, pero bueno no lo tomé en cuenta, en ese momento no le di importancia.

Quedamos un viernes a eso de las 8 de la tarde para ir a picar algo al centro de la ciudad, ya que nos venía bien a los dos que vivíamos por la zona. Cuando llegó me llevé un poco de decepción porque Jero había escogido muy bien sus fotos en la app, en persona perdía bastante, encima la voz de pito en persona era aún peor, pero me dije “Vicky, no lo juzgues por la fachada, dale una oportunidad para conocerlo”.

Reconozco que el picoteo estuvo animado y el buen rollo previo por whastapp seguía presente en persona, aunque en mi mente ya había descartado a Jero para algo más, pero dije bueno mira estamos aquí para pasar un buen rato, así que me dejé de prejuicios. Tras cenar nos fuimos a tomar una copa a un pub cercano y con el alcohol y la música terminé de soltarme. Jero me plantó un beso y me susurró “¿te apetece que nos vayamos?” y con lo animada que estaba le dije que sí.

Acordamos ir a mi casa que estaba más cerca y, entre tu y yo, como no sabes lo que te puedes encontrar en casa de un tío preferí ir a la mía. Así que mientras subíamos en el ascensor la temperatura empezó a subir ya que las manos se nos perdían en el cuerpo del otro. Cuando por fin abrí la puerta nos quedamos en el sofá besándonos y metiéndonos mano. Jero parecía estar muy cachondo porque empezó a desnudarme y desnudarse, cuando de repente…mi cara suele ser muy expresiva pero en ese momento me quedé pasmada. Cuando el chico se bajo los bóxers allí no había nada…me refiero, que miré un par de veces hasta darme cuenta de que aquello era más pequeño que una palanca de cambios del coche “toyota auris”. Te dejo aquí la imagen para ilustrar mis palabras y que sepas de qué tamaño estamos hablando amiga.

«aquello era más pequeño que la palanca de cambios de un toyota auris»

En lo más profundo de mi pensé bueno lo mismo no está empalmado de todo, seguro es de sangre y ahora viene lo bueno…pero no. Tierra trágame. Oh no, no, no. Eso era todo. En ese momento me quería morir, reitero soy muy expresiva con la cara, mi única suerte fue que estábamos a media luz y que no podía verme bien la cara porque sino creo que hubiera salido llorando. Aunque la que casi se pone a llorar era yo porque pensé, ¿quién me manda a mi meterme en una app de citas para encontrarme semejante elemento? ¿esto es lo que yo me estaba perdiendo? ¡Tengo que llamar a mi ex ya! 

Déjame contarte que Jero era el segundo chico con el que me acostaba en mi vida y mi ex tenía una buena herramienta, de la media buena alta (algo que sé mejor tras las distintas experiencias pero que en aquel momento no era tan consciente) Pero bueno que ahí no termina la noche, sigo.

A pesar de que toyota auris era lo que era…el tío estaba dispuesto y preparado así que se lanzó encima de mi para hacer el misionero. Cuando entró yo apenas noté nada pero Jero estaba a tope así que lo dejé hacer, pensando que después iba a compensar su falta de miembro con qué se yo…un buen “downtown” (cunnilingus) pero que va amiga. Hizo el conejito, se corrió en menos que canta un gallo y me dejó a dos velas.

Tras terminar le dije que estaba muy cansada y que ya hablaríamos…pero la verdad es que jamás volví a hablar con él, me escribió días después pero decidí bloquearlo porque sinceramente no sabía cómo decirle que la tenía demasiado pequeña sin hacerle daño. 

Chica, espero que no tengas la mala suerte de cruzarte en tu vida con un toyota auris pero si por casualidad te lo encuentras, dile que al menos te haga un buen cunnilingus. Por cierto como anécdota te contaré que pasados unos años instagram me mandó de sugencia de amistad un tal Jero y qué casualidad que era este chico. Su perfil era publico así que lo «stalkee» (cotilleé) un poco, ahora tenía pareja y no solo eso, dos churumbeles…por lo que la moraleja de esta historia es que siempre hay un tiesto para cada maceta. 

Nos vemos en el próximo capítulo!

Puntuación: 1 de 5.