Imagen de efes en Pixabay 

Un poco cansada de la rutina de mi trabajo me puse a ver una nueva app de citas, “pof” (plenty of fish) me la había recomendado una amiga y aunque era del mismo rollo de tinder y adopta un tío si que parecía que estaba “plenty” porque había más mercado.

Fue a través de dicha app como di con David. Un chico de mi edad, rubio y con cara de niño travieso. Nos caimos bien en seguida y nos dimos nuestros números. Dijimos de quedar un viernes por la noche para ir a tomar una cerveza por el centro de la ciudad.

Cuando vi a David me llevé un poco de decepción, de nuevo el chico había escogido muy bien las fotos y encima tenían algo de tiempo pues ahora era un pelín más mayor y bueno había perdido esa carita de niño que me había atraído, pero decidí no desencantarme tan rápido al fin y al cabo había habido buen rollo los días previos.

Efectivamente, el chico era igual de apañado que por teléfono y encima era gracioso por lo que durante la cita me sentí cómoda y me hinché de reír. Así que un poco mas tarde decidimos ir a mi casa a seguir con el buen rollo…

Llegamos y nos sentamos en el sofá para hablar un ratito más, de fondo puse algo más de música y saqué un par de cervezas. Empezamos a relajarnos y a arrimarnos poco a poco hasta que empezamos a besarnos, nuestras manos empezaron a recorrer nuestros cuerpos y nos empezamos a desnudar poco a poco. 

David me besaba al tiempo que me mordisqueaba por el cuello, me quitó la blusa y el sujetador para empezar a tocarme las tetas, primero lamió un pezón y luego otro al mismo tiempo que me agarraba el culo. Yo mientras tenia las manos en su cabeza y jugaba con su pelo entre mis dedos, bajando lentamente para quitarle la camiseta y ver encantada que el chico estaba bastante bien, fino y fuerte, algo que me pone mucho. 

El chico seguía besándome por todos lados hasta que llegó a mi pantalón el que me quitó rápidamente junto con mi tanga para comenzar un buen “downtown”. Recuerdo que comenzó de forma suave y lenta, pero lo hacía bien. Poco a poco empezó a subir el ritmo al mismo tiempo que veía que me iba excitando, por lo que David sabía muy bien lo que se hacía. Me hizo disfrutar bastante pero yo también quería demostrarle qué podía hacer así que le sugerí un cambio de posición.

Terminé de desnudarlo, pantalón y bóxers fuera, para mi suerte David estaba bien dotado, media española normal. Todavía tengo pesadillas cada vez que bajo unos calzoncillos por si me vuelvo a encontrar un “toyota auris”. Así que me dispuse a darle un poco de placer al chico, para igualar un poco la situación.

Al rato me cansé un poco, porque sí la boca, bueno más bien la mandíbula me dolía, preparé un condón para que de verdad empezase lo bueno. Y así fue. David y yo nos dimos un recital, que si misionero, cuatro patas, milhoja, así hasta casi una hora y algo. No recuerdo cuanto tiempo fue pero si que yo me corrí y que mi cita no conseguía terminar…

Cuando ya estaba un pelín escocida y algo dolorida le pregunté directamente que qué necesitaba para terminar que yo ya había terminado y que quería que él también culminase. David me dijo: “Yo hoy no voy a ser capaz de terminar” Me quedé algo confundida, porque no entendía a qué se refería, así que le pregunté que porqué no podía terminar, a lo que el soltó: “me he hecho cinco pajas y no creo que pueda correrme una sexta….” Me contuve la risa como pude y le dije que no pasaba nada, que era una pena pero que él me había hecho disfrutar.

David se marcho a casa sin orgasmo y yo me quedé con infinidad de preguntas, no sabía si el tío se había pajeado cinco veces para aguantar conmigo, si es que era adicto a las pajas, si es que era como los adolescentes y no podía parar de hacerlo, si es que me había mentido y no supe satisfacerle…

Lo que si recuerdo es que entre que el tío no me había cuadrado fisicamente del todo y que tenia que los polvos fueran de más de una hora, cosa que odio porque prefiero algo más rápido pero efectivo, perdimos el contacto pero jamás puse interés en retomarlo con el chico de las cinco pajas.

Nos vemos en el próximo capítulo!