Un día navegando por mi app preferida en ese momento, adopta un tío, me he encontré a Dani, un chico algo más mayor que yo, pues me sacaba unos 10 años, algo que a mi no me importa en absoluto pues reconozco que tengo cierta debilidad con los mayores que yo. Cumplía varios de mis filtros por aquellos entonces y encima hicimos match.

Decidimos quedar un viernes por la noche para ir a cenar a un restaurante mejicano del centro de la ciudad. Al llegar el tío me pareció bastante guapo y tenía un halo misterioso que me llamaba mucho la atención. Nos sentamos y empezamos a charlar. Me comentó que venía de una familia inglesa pero que había nacido en España, así que era bilingüe, se dedicaba al mundo de tv y había hecho un montón de cosas interesantes, había conocido a actores y demás del mundillo. La verdad que la cena estuvo muy entretenida porque me contó mil anécdotas y la comida estaba muy rica. 

Cuando terminamos, pagamos a medias y me llevó a un pub de cócteles de lo más exótico, tenía un aire de los años 50, una decoración con estanterías llenas de botellas y “medicinas”, había música de fondo y el ambiente era íntimo y acogedor. Así que me miré la carta de arriba a abajo pues no eran los típicos cubatas, había mezclas de lo más original y me atreví con uno que se llamaba “Singapur” que me llamó la atención.

Como ya te imaginas, la charla empezó a calentarse pues al final siempre sale “el tema”, su forma de hablar era muy sugerente y sin darme cuenta Dani me rozó la pierna desde el tobillo hasta la rodilla de forma sensual diciendo “estás muy suave” con una mirada cargada de erotismo. En ese momento, tras las margaritas del mejicano y el “singapur” me dio un golpe de calor…

Terminamos la copa y nos fuimos a mi casa que estaba muy cerca, le invité a tomar la última y él aceptó encantado. Pasamos al salón y en el sofá comenzamos a besarnos con ansia, había bastante química y sobre todo ganas de comernos. Nos empezamos a desnudar el uno al otro y a acariciarnos sin prisa, sintiendo la piel y disfrutando el momento.

Dani se bajó al pilón de inmediato y comenzó a lamer y succionar poco a poco para ir aumentando el ritmo poco a poco, el tío sabía perfectamente cómo moverse y yo estaba disfrutando de lo lindo. Se pegó un buen rato hasta casi hacerme explotar de placer pero no quería acabar tan rápido, yo también quería enseñarle qué sabía hacer. Así que nos cambiamos de posición para que yo pudiese verlo disfrutar. 

Reconozco que el tío estaba durísimo y cuando digo durísimo lo digo en serio, aquello era lo más duro que había visto en mi vida y encima estaba un pelín torcida, pero levemente. Dani me cambio de nuevo listo para empotrarme. Empezó lento, como si quisiese que me acostumbrase a él lentamente para ir dando paso a un ritmo más constante y rápido. Después me cambio a cuatro patas y me encantó pues lo hacía con buen ritmo y reitero bien “duro”, casi cuando iba a correrme le dije que me dejara cabalgarse, así que me puse encima y me puse a mover las caderas al mismo tiempo que lo besaba.

Ahí arriba si que estaba preparada para terminar y me dejé llevar por mi propio ritmo hasta alcanzar el clímax. Dani aún no había terminado así que le pregunté cómo podía ayudarle para terminar y me pidió algo que nadie más me ha pedido…”quiero que me lamas el pezón mientras me masturbas”. 

«quiero que me lamas el pezón mientras me masturbas» 

En ese momento no me pareció una petición tan inusual así que accedí, el tío me duro menos de cinco minutos, me quedé sorprendida tanto por lo que había aguantado antes duro por lo poco ante dicha petición. Nos enjuagamos un poco y nos vestimos. Dani me confesó que esa era la única forma que tenía de llegar al orgasmo y ahí fue cuando si que flipé de verdad, pues una cosa es que pidas algo en el calor del momento y otra que sólo así consigas correrte…

Pero bueno quién soy yo para juzgar los fetiches de nadie. Dani y yo volvimos a quedar creo que al menos tres o cuatro veces más. Su forma de tratarme y sobre todo de hacerme disfrutar nos dieron para algunas sesiones interesantes, sobre todo una más. Para esta quedada vino preparado con una mochila cargada de juguetes, entre los que había látigo de cuero, una bola para la boca y un collar que traía una tira de cuero desde el cuello pasando por el culo y subiendo hasta el cuello. Una sesión de bdsm en toda regla y no la que me vendió Paco, pues además de todos esos juguetes Dani tenía preparado un as en la manga para que me relaje ante semejante sesión. Por supuesto todo fue hablado y consentido desde primera hora, incluso pusimos dos palabras de emergencia como si de 50 sombras de grey se tratase (amarillo para estoy llegando al límite y rojo para terminar de inmediato)

Allí estaba yo a merced de Dani ataviada con todos los artilugios de cuero menos la bola que no me la pude poner, al parecer era demasiado grande y con una excitación candente pues verme así me excitaba un montón. Fue en ese momento cuando el chico me ofreció “poppers” algo de lo que no había escuchado jamás y que Dani me decía que no me preocupara pues era algo para “que me relajase”. Sinceramente me explicó qué era y qué hacía y, como te comenté antes, habíamos quedado varias veces y confiaba en él, así que lo inhalé…pero no noté nada y me dijo que tenía que hacerlo de forma continuada cada poco tiempo. 

Mientras tanto Dani me tenía encima de la cama y exploraba mi cuerpo, que si azote con el látigo, poppers, tiraba de mi collar y al mismo tiempo el cuero rozaba mi culo y mi clitorix, una sensación nueva, intensa pero gratificante y yo no hacía más que excitarme más y más. Comenzó a penetrarme a cuatro patas y a azotarme mientras tiraba del cuero…recuerdo que mi cuerpo estaba respondiendo positivamente a todos esos estímulos, tanto que me corrí casi en nada. Después me puso sobre mis rodillas para que se la chupara y fue bastante exigente, tanto que me atragantaba pero quería ver hasta donde podía llegar y bueno al final le tuve que decir “rojo” pues no podía seguir en esa postura, por lo que me liberó y me pidió como buen dominante que le hiciera terminar, ¿te imaginas cuál fue su petición? Efectivamente, masturbación y lamer pezón.

Perdí el contacto con Dani pero jamás lo olvidaré ni a él ni a su petición tan particular. ¿Te han pedido alguna vez algo así? Cuéntame que es lo más loco que te han pedido en la cama

Nos vemos en el próximo capítulo!