Llevaba una temporada en la que me había cansado un poco de las apps de citas, pero una tarde aburrida decidí abrir de nuevo pof (plenty of fish), llevaba más de un año sin abrirla y quería ver si había algo interesante.

Cuando la abrí, para mi sorpresa, tenía mensajes antiguos con más de un año porque parece que pof no deja de enseñar tu perfil, solo que no apareces conectado y creo que había acumulado más de 50 mensajes o así, por lo que antes de buscar me entretuve en leer todo lo que había por ahí. Desde luego había algunas joyas para romper el hielo.

Una vez que me puse al día con la correspondencia, abrí el buscador cerca de mí y tras un buen rato encontré un chaval que me llamó la atención. David, de unos treinta y tantos que tenía los ojos claros y un aire de malote que me gustó.

Él me contestó al poco y nos caímos bien en seguida. Tras las preguntas básicas nos dimos los números de teléfono para seguir por whatsapp, porque de verdad que pof tiene un servicio pésimo para notificarte los nuevos mensajes.

Tras hablar un par de cosas David me preguntó si podía llamarme. Al principio me chocó un poco pues no es habitual que a los “dos minutos” de chatear alguien te pida una llamada, pero reitero estaba aburrida en casa y así al menos nos escuchábamos un poco.

El chico tenía acento de la comunidad valenciana, pues era de allí, mezclado con madrileño de los suburbios ya que en menos de dos frases me soltó “nano que guapo”. El caso es que David parecía como muy sorprendido de hablar conmigo porque ya te digo que “nano que guapo” lo repitió en varias ocasiones y parecía bastante cortado o tímido a pesar de haber sugerido él la llamada.

Charlamos como unos cinco minutos y como se nos hizo tarde después nos dimos las buenas noches y decidimos cuadrar un día para vernos en persona. Así fue como un martes por la tarde noche, David me recogió, me dijo que a él no le importaba recogerme porque tenía coche de empresa y le pagaban la gasolina. Lo que no me imaginaba es que por coche quería decir furgoneta…

El cuadro cuando llegó fue impactante, yo como primera cita que era me había arreglado y puesto bastante mona y mi cita apareció con la “fragoneta” blanca del curro y cuando se bajó del susodicho era bastante bajito, en su perfil había puesto 1.75cm pero ya te digo yo que era más bien 1.65cm. Al menos era el de la foto, pero en persona parecía mucho más macarra pues tenía cuando se acercó para darme dos besos vi que tenía un pedazo tatuaje en el cuello que ponía “dolores”, en honor a su madre.

No sé si te estás haciendo una imagen en la cabeza de David, pero déjame que prosiga. Nos montamos en la “fragoneta” y nos fuimos a un bar cerca del paseo marítimo para tomarnos una cerveza. El chico iba muy modosito conduciendo y como te dije parecía tímido pues le costaba sacar tema de conversación, pero yo que tengo poca vergüenza me encargué de que no hubiera silencios incomodos.

Yo sinceramente no me podía creer con quién me había juntado entre lo bajito, el tatuaje y el “nano” hasta en la sopa, pero eso no era nada pues cuando David estaba tomando una curva me percaté que le faltaba un dedo en la mano derecha y dije para mí “qué clase de tío es este que le falta hasta un dedo, será que se ha metido en problemas y le han ajustado cuentas… ya sabes cómo puede influir la tv a la hora de formar una imagen de una persona.

Total, que llegamos al sitio y aparcamos rápido pues estaba todo muy tranquilo, además apenas había nadie por lo que nos sentamos rápido. Nada más sentarnos y pedir la cerveza me di cuenta que en la otra mano le faltaban dos dedos y ya mi mente no podía parar de imaginar tonterías. No quise preguntarle directamente, pero sin querer mirar mucho al final se dio cuenta y David me contó que había perdido esos dedos por su trabajo, era soldador de barcos y había tenido un par de accidentes.

Fue así como en mi mente yo me imaginé que este chico no iba a poder masturbarme con las manos pues en la mano derecha le faltaba media falange del dedo chico y en la izquierda le faltaba el anular y el medio, total que me quedaba sin “spiderman”

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Seguimos charlando y poco a poco me di cuenta de que éramos bastante distintos y que no congeniábamos mucho además de que no me había hecho “tilín” cuando ya lo vi desde que se bajó de la furgo. Me invitó a las cervezas pues en su trabajo tenía las dietas incluidas y tenía que llegar a un mínimo de tickets que casi siempre le costaba alcanzar, así que tuvo toda la excusa.

Me llevó de vuelta a casa y nos despedimos de forma cordial en mi portal. A los pocos días me preguntó si podía quedar, pero fue honesta con él y le dije que no había habido atracción y que le daba las gracias por la invitación, entiendo que David se molestó un poco pues sólo me contestó con un “ok”, pero ¿para qué alargar algo ni dar falsas esperanzas?

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Estaba yo navegando por la app de citas, pof, cuando me topé con David, un chico un par de años mayor que yo que me había llamado la atención, cuando nos dimos match e iniciamos la conversación.

Por aquel entonces estaba muy liada con mi trabajo y no tenía mucho tiempo para quedar, recuerdo que David estaba bastante pendiente de mi y cada día o cada dos me decía de quedar y aunque de verdad que me apetecía conocerlo no tenía forma de quedar.

Un día finalmente pude sacar tiempo para quedar y me decidí a escribirle, su agenda era algo más flexible así que me dijo que si. Se ofreció a recogerme y la verdad que lo agradecí pues ese día me había dado un tute de kilómetros y lo que menos me apetecía era tener que conducir.

A eso de las 9 apareció con su pedazo de opel astra del años cataplún, que parecía una tartana pues tenía varios arañazos…además David apareció con unos pantalones de pana que yo pensaba que eso ya no se vendía y con una chaqueta vaquera con cuello de borrego…Encima cuando lo vi en persona el tío en lugar de 34 años parecía que tenía 54 pues estaba super aviejado, imagino porque le daba mucho en sol en su curro y al final eso te envejece muy rápido pero, madre mía, es que parecía mi padre…Yo me había arreglado bastante más y te juro que pensé “¿dónde voy tan arreglada con mi padre?

Total que bueno, nos dirigimos al restaurante para cenar algo pues los dos estábamos muertos de hambre y algo había que comer. Cuando llegamos tuvimos que esperar un poco pues aquello estaba hasta los topes, pero merecía la pena pues tenía buena fama.

Al final conseguimos sentarnos para cenar y nos atendieron en seguida, mientras que esperamos nos bebimos un par de cervezas y el estómago estaba que rugía si que pedimos un plato de carne  que estaba tremendo y alguna cosita mas.

En algún punto de la conversación mencioné su nombre y me cortó preguntándome “ah, ¿pero aún no te he dicho mi nombre? Me quedé con la boca abierta porque de pronto el chico no se llamaba David…Me comentó que su nombre real no le gustaba mucho y que en la app usaba ese porque era más cómodo para él. Me dijo, “no te vayas a reír pero me llamo como uno de los reyes magos…” por su intimidad no te voy a decir cual de los tres era, eso lo dejo para tu imaginación…jajaj.

Total que allí estaba yo con “mi padre” cenando que no me había despertado ninguna chispa pero que al menos era simpático y tenía una forma de pensar parecida a la mía. Me comentó que desde hacía un tiempo había decidido cuidar su alimentación y que apenas comía carne, además él practicaba escalada y me explicó que para eso tienes que estar definido y muy “canijo” por lo que controlaba mucho su dieta en ese aspecto. Sin embargo allí estaba conmigo comiendo carnaza y bebiendo cerveza…

Después de 4 cervezas cada uno y de estar hartos de comer decidimos irnos, le dije que me llevara a mi casa, así que nos fuimos. Llegamos al portal con el coche y se paró en la puerta, el tío mas contento que unas castañuelas con la bebida se me tiró al cuello, obviamente no quise ser brusca y le devolví el beso. Me la tiró y me dijo “yo quiero pasar la noche contigo”, pero lo que él no había captado es que no me había gustado nada y que yo lo que quería era salir corriendo de allí

Me tuvo como cinco o diez minutos más allí intentando convencerme de que le dejara pasar pero le dije que ni de coña, que mañana había que currar. Así que al final se convenció y yo conseguí salir del coche como alma que lleva el diablo.

Un par de días después me volvió a escribir preguntándome si quería cenar con él y ya no me pude aguantar, le fui sincera y dije que no me había atraído y que no quería quedar más con él. “David” agradeció mi sinceridad pero también me soltó “si no te importa me gustaría que me hicieses un bizum por la mitad de la cena, pues yo te invité con el pretexto de que tu invitaras otro día y viendo que no hay próxima vez, prefiero que me la pagues…” Sinceramente yo igual se lo iba a decir pero me pareció tan feo como lo expresó que le dije “claro, ahora mismo” y acto seguido lo bloquee. Te dejo que saques tus propias conclusiones…

Nos vemos en el próximo capítulo!

Hoy quiero inaugurar una nueva sección, «romper el hielo», donde quiero compartir contigo algunas de las frases que los chicos usan para saludarme e iniciar una conversación. Prometo que con algunas vas te vas a reír, con otras a poner los ojos en blanco y con alguna te quedarás flipada!

Comencemos pues…

Estas dos son de las mas tímidas o sencillas, una forma suave y dulce de intentar empezar a hablar. Es aburrida pero la intención es lo que cuenta.

Aquí ya empezamos a ver cositas interesantes, por ejemplo «pareces una mujer vital e interesante» ¿en qué momento una foto te puede sugerir que una persona es vital? Esta me dejó un poco descolocada. La de «eres tu las chica de las fotos» suele funcionar para «picarte» de esta forma intentas justificarte y sin querer ya te han liado para empezar a conversar.

Estas dos representan de las más empalagosas, las que las ves y ya te da pereza…No sé cuál es peor… me encantaría que me dejases un comentario contándome cuál te parece más desastre.

Si, estas son un intento de llamar la atención subiéndote el ego por las nubes, un poco manido pero a veces esta técnica funciona muy bien y si te pilla de bajón te ayuda a animarte en un segundo.

La de la isla al menos es original, el chico propone algo idílico, pero la de «pom pom» ay madre! reconozco que me sorprendió verlo escrito y ser tan literal, pero por si te lo preguntabas…no, no se pudo.

Estas dos no tienen desperdicio. La de ritmo de rock al menos propone un buen plan y parece simpático, pero la que me dejó rota es la otra ese «hulio» con esa hache hizo que me partiese de risa, me imaginé a Joaquín del Betis!

Y sin duda la más flipante es la última de esta recopilación de esta primera parte de la nueva sección, juzga por tí misma:

No sé si era una broma, si era una forma de llamar la atención de las chicas o si era real, pero esa pregunta por ese dinero al menos hace que lo pienses durante un mili segundo, obviamente yo no entré en preguntar nada pero siempre me quedaré con la duda de si iba en serio.

Hasta aquí la primera parte de romper el hielo, me encantaría que me escribieses alguna frase que te hayan dicho alguna vez ya sea en persona o por una app de citas, ¿te animas a compartirlo?

Nos vemos en el siguiente capítulo!

Imagen de efes en Pixabay 

Un poco cansada de la rutina de mi trabajo me puse a ver una nueva app de citas, “pof” (plenty of fish) me la había recomendado una amiga y aunque era del mismo rollo de tinder y adopta un tío si que parecía que estaba “plenty” porque había más mercado.

Fue a través de dicha app como di con David. Un chico de mi edad, rubio y con cara de niño travieso. Nos caimos bien en seguida y nos dimos nuestros números. Dijimos de quedar un viernes por la noche para ir a tomar una cerveza por el centro de la ciudad.

Cuando vi a David me llevé un poco de decepción, de nuevo el chico había escogido muy bien las fotos y encima tenían algo de tiempo pues ahora era un pelín más mayor y bueno había perdido esa carita de niño que me había atraído, pero decidí no desencantarme tan rápido al fin y al cabo había habido buen rollo los días previos.

Efectivamente, el chico era igual de apañado que por teléfono y encima era gracioso por lo que durante la cita me sentí cómoda y me hinché de reír. Así que un poco mas tarde decidimos ir a mi casa a seguir con el buen rollo…

Llegamos y nos sentamos en el sofá para hablar un ratito más, de fondo puse algo más de música y saqué un par de cervezas. Empezamos a relajarnos y a arrimarnos poco a poco hasta que empezamos a besarnos, nuestras manos empezaron a recorrer nuestros cuerpos y nos empezamos a desnudar poco a poco. 

David me besaba al tiempo que me mordisqueaba por el cuello, me quitó la blusa y el sujetador para empezar a tocarme las tetas, primero lamió un pezón y luego otro al mismo tiempo que me agarraba el culo. Yo mientras tenia las manos en su cabeza y jugaba con su pelo entre mis dedos, bajando lentamente para quitarle la camiseta y ver encantada que el chico estaba bastante bien, fino y fuerte, algo que me pone mucho. 

El chico seguía besándome por todos lados hasta que llegó a mi pantalón el que me quitó rápidamente junto con mi tanga para comenzar un buen “downtown”. Recuerdo que comenzó de forma suave y lenta, pero lo hacía bien. Poco a poco empezó a subir el ritmo al mismo tiempo que veía que me iba excitando, por lo que David sabía muy bien lo que se hacía. Me hizo disfrutar bastante pero yo también quería demostrarle qué podía hacer así que le sugerí un cambio de posición.

Terminé de desnudarlo, pantalón y bóxers fuera, para mi suerte David estaba bien dotado, media española normal. Todavía tengo pesadillas cada vez que bajo unos calzoncillos por si me vuelvo a encontrar un “toyota auris”. Así que me dispuse a darle un poco de placer al chico, para igualar un poco la situación.

Al rato me cansé un poco, porque sí la boca, bueno más bien la mandíbula me dolía, preparé un condón para que de verdad empezase lo bueno. Y así fue. David y yo nos dimos un recital, que si misionero, cuatro patas, milhoja, así hasta casi una hora y algo. No recuerdo cuanto tiempo fue pero si que yo me corrí y que mi cita no conseguía terminar…

Cuando ya estaba un pelín escocida y algo dolorida le pregunté directamente que qué necesitaba para terminar que yo ya había terminado y que quería que él también culminase. David me dijo: “Yo hoy no voy a ser capaz de terminar” Me quedé algo confundida, porque no entendía a qué se refería, así que le pregunté que porqué no podía terminar, a lo que el soltó: “me he hecho cinco pajas y no creo que pueda correrme una sexta….” Me contuve la risa como pude y le dije que no pasaba nada, que era una pena pero que él me había hecho disfrutar.

David se marcho a casa sin orgasmo y yo me quedé con infinidad de preguntas, no sabía si el tío se había pajeado cinco veces para aguantar conmigo, si es que era adicto a las pajas, si es que era como los adolescentes y no podía parar de hacerlo, si es que me había mentido y no supe satisfacerle…

Lo que si recuerdo es que entre que el tío no me había cuadrado fisicamente del todo y que tenia que los polvos fueran de más de una hora, cosa que odio porque prefiero algo más rápido pero efectivo, perdimos el contacto pero jamás puse interés en retomarlo con el chico de las cinco pajas.

Nos vemos en el próximo capítulo!