
Estaba yo entretenida navegando por las redes cuando di con un chavalito que estaba tremendo, ojos verdes, moreno con barba y un six pack que tiraba de espaldas, con unos treinta y pocos, con aire de malote pero divertido. Javi me dio match a los pocos días y como vivíamos bastante cerca, tras conocernos un poco por el móvil, nos dimos una oportunidad para vernos en persona.
El tío era mucho más guapo en persona, además venía arreglado y oliendo a un perfume que me encantaba. Nos dimos dos besos y nos sentamos en un pub de moda de la zona para tomarnos unas cervezas.
Al principio estaba super nervioso, a pesar de que trabajaba en la hostelería y estaba acostumbrado a tratar con clientes, decía que hacía poco que lo había dejado con su ex y aún se sentía raro estando con una chica. Pero a medida que fuimos hablando y bebiendo cerveza se le fueron esos nervios y pude comprobar que a pesar de tener un aire de malote en su perfil no era para nada así, más bien era un trozo de pan.
Las chispas empezaron a saltar a medida que nos íbamos arrimando más durante esa tarde hasta que en algún momento nos besamos y decidimos ir a un lugar más tranquilo, así nos fuimos a su casa que estaba muy cerca.
Él vivía en un pisito pequeño que aún estaba acomodando pues llevaba muy poco allí y recuerdo que a pesar de tener pocas cosas lo tenía bastante bien apañado. Recuerdo que nos tumbamos en el sofá a “ver una peli” y empezamos a besarnos y acariciarnos poco a poco, aunque estábamos bastante calientes y nos desnudamos el uno a otro.
Javi se bajó a hacer un downtown ya que me había confesado que era algo que le encantaba y vaya si lo hacía bien, el tío se pegó un buen rato y me hizo disfrutar de lo lindo…Así que me dispuse a darle un poco de placer pero cuando quise darme cuenta allí no estaba la cosa como para empezar. Javi me dijo que estaba un poco nervioso que sentía como si estuviera haciendo algo malo pues solo hacía 3 meses que lo había dejado con su ex y estaba un poco rayado.
Intentamos que se reanimara de diferentes formas pero aquella noche no hubo suerte. Por lo que me fui para casa pero al menos yo si había conseguido disfrutar. Decidimos quedar otro día en mi casa, se vino directo del trabajo y nos pusimos manos a la obra.
Repetimos la dinámica de la última vez literalmente porque hubo downtown y él tampoco pudo mantenerse erecto, es verdad que lo consiguió durante unos cinco minutos pero ni siquiera fue capaz de correrse en ese rato. Así que bueno decidimos parar un rato y dijo, “oye he traído salmorejo del bar, ¿te apetece?” dijo las palabras mágicas pues a mí me pirra y allí cenamos los dos un pedazo de salmorejo más bueno que nada.
Después hicimos un intento más pero no hubo forma…por lo que Javi se fue a casa un poco frustrado por no conseguirlo. Quedé un par de veces más con él y aunque conseguía aguantar un pelín más no había forma de conseguir un polvo decente y yo me cansé un poco de esa dinámica y sé que el también pues me decía que se agobiaba un montón por no conseguirlo y sinceramente ambos decidimos dejarlo hasta que el superase un poco lo de su ex y no se rayase tanto por no conseguir empalmarse.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!