El señor del bdsm

Imagen de Tracy Lundgren en Pixabay 

Comenzaré esta historia diciendo que siempre me he considerado una persona abierta a explorar los límites de mi sexualidad sin problema y desde que 50 sombras de Grey había aparecido en todas las librerías había aún más curiosidad por las técnicas de BDSM (bondage, dominación, sadismo y masoquismo)

Por lo que una vez más a través de app de contactos hice match con un chico bastante interesante. Fisicamente no era mi prototipo pero tenia “algo” y su descripción me llamó lo bastante la atención como para lanzarme a escribirle.

Paco (seudónimo, como siempre) vivía en el centro de la ciudad, igual que yo por aquellos entonces, y viendo que habíamos congeniado bien por mensaje decidimos quedar a los dos días de haber conectado.

Nos fuimos a un pub del centro que era y es bastante famoso, hay buen rollo y buena música y está muy guay decorado, así que a las 8 allí estábamos los dos puntuales. Paco, como te adelantaba, no era mi prototipo puesto que era un chico mas rellenito y más o menos de mi estatura (me gustan un poquito mas altos) pero tenia una carita muy linda y un brillo en los ojos muy especial…

Nos pillamos una mesita dentro y empezamos con una cerveza a romper el hielo, hablamos un poco de esto y aquello, pero al poco salió un tema de conversación un poco más interesante. Nuestros gustos en la cama. Paco me empezó a decir que para el tener sexo era una experiencia más allá de lo corriente. Le gustaba el BDSM. Ese detalle captó mi atención por completo pues en ese entonces yo no había practicado nada ese tema. 

El chico me contó que le gustaba hacer de cada sesión de sexo algo un poquito más atrevido y especial, por lo que preparaba un ritual en el que entraban en juego tanto velas, como incienso, como esposas, cuero y demás juguetes…La conversación estaba subiendo tanto de tono que empecé a sonrojarme pero sobre todo a excitarme. Yo no daba crédito a lo que Paco me contaba y me estaba calentando tanto que me lancé a decirle que yo no lo había probado nunca y que si estaría dispuesto a darme una sesión de bdsm.

Al principio Paco parecía un poco indeciso, parecía que no quería mostrar sus cartas tan pronto pero después de tres cervezas y de hablar ya con lujo de detalles de las técnicas y ademas, imagino que estaba tan cachondo como yo y accedió a venir a mi casa par dicha sesión. Cuando llegamos a mi casa me dijo que le diera una serie de elementos para preparar “la sesión”: aceite, una venda y unas velas”. Me pidió que me esperara en el salón mientras lo ultimaba todo el solito en el dormitorio. Reconozco que esos 10-15 minutos se me hicieron eternos y que mi excitación iba más y más en aumento.

Por fin el tío lo tenía todo preparado y cuando entré la película que había montado estaba bastante bien teniendo en cuenta que jugaba fuera de casa y con lo que yo tenía por allí. El dormitorio tenia una media luz gracias a unos farolillos pequeños que colgaban del cabecero de la cama junto con las velas repartidas por el suelo, había un fular a modo de venda preparado a los pies de la cama y Paco con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: “a partir de ahora solo puedes llamarme Señor, si lo has entendido asiente”. Aquello me gustó y me excitó al instante pues nunca había asumido el papel de sumisa.

Paco me cogió de la mano y me condujo al borde de la cama, me saco mi blusa y me puso la venda en los ojos para que no pudiese ver nada, a partir de ese momento estaba a su merced. Después me tumbó en la cama y empezó a quitarme los pantalones, me dio la vuelta y me colocó boca abajo y de repente me dio un cachetazo en el culo…madre mía me pilló desprevenida pero estaba tan excitada que me encantó.

Lo siguiente que recuerdo es notar sus manos recorriendo todo mi cuerpo de arriba a abajo, primero acariciando mi cuello, espalda y mi culo. Muy lentamente me quitó el tanga, tanto que me pareció una eternidad, Paco sabía perfectamente lo que estaba haciendo y jugaba con mi frustración y desesperación. Me dio la vuelta y me sentó en el borde de la cama, me quitó el sujetador y comenzó a besarme lentamente el cuello, bajando hasta mis pezones que ya estaban duros. Los empezó a lamer, morder y apretar con sus dedos, cada vez un poco más intensamente pero sin llegar al dolor. Me agarró las tetas y jugó con ellas por un buen rato. 

Reconozco que la excitación era máxima, estaba a disposición de un “desconocido” que estaba jugando conmigo y haciéndome lo que le daba la gana, encima no podía verlo porque tenía los ojos vendados (anular cualquier sentido hace que la experiencia sexual sea muy diferente pues te agudiza los otros sentidos). Lo único que se pasaba por mi mente es que Paco se pusiese un condón para empotrarme, pero él aún tenía más guardado. 

De nuevo me tumbó en la cama, esta vez boca arriba y noté como el aceite caía sobre mi pecho…el chico se puso encima de mi a darme un masaje en las tetas, podía notar que estaba desnudo y su miembro (que no había visto ni palpado) encima de mí también. Ese roce me estaba poniendo malísima, en ese momento mi “señor” me ordenó que abriese la boca, para mi sorpresa me plantó el pepino que estaba duro y palpitante, para que lo lamiese. Empecé suave y después con más rapidez, así que Paco me pidió que parase puesto que estaba más cachondo que yo e iba a provocar que terminase antes de tiempo.

Ese roce me estaba poniendo malísima, en ese momento mi “señor” me ordenó que abriese la boca

Así que para mi sorpresa se bajo para empezar a lamerme el monte de venus y bajar con su lengua hasta mi clitoris, haciendo unos círculos pequeños hasta luego mas grandes y llegar a mi entrada que estaba chorreando ya…uno de los pocos cunnilingus que no he visto con mis ojos pero que mejor he sentido y disfrutado.

Me puso a cuatro patas y él se colocó detrás de mi, cuando ya pensaba que me la iba a meter (ya no podía mas…) comenzó a azotarme el culo, de más suave a más fuerte, además noté como estaba jugando con la punta de su pene por mi clítoris dando pequeños círculos e instintivamente yo moví mis caderas buscando la penetración, algo que me valió de un azote más.

Sin poder aguantar más le supliqué a mi señor que por favor me la metiese ya porque no podía más…cosa que accedió gustosamente ya que tardo medio segundo en cumplir. Su miembro me penetró muy lentamente, Paco todavía quería hacerme sufrir un poco mas, las primeras estocadas fueron lentas y profundas, hasta que por fin empezó a coger ritmo.

Me agarró las manos y me las puso en la espalda al mismo tiempo que me penetraba una y otra vez cada vez más fuerte y no sé como de repente me estaba llegando el orgasmo…digo esto porque soy difícil de satisfacer, que necesito estar arriba para correrme pero Paco consiguió que me corriese gloriosamente a cuatro patas y el no tardó en hacerlo también.

Tras quitarme la venda por fin nos besamos y me preguntó que si había disfrutado y le dije que mucho, que había sido muy interesante. Aunque, entre tu y yo, eso no fue BDSM ni nada jaja. Pero bueno reconozco que el chaval se lo había currado mucho mas que el conejito oscuro y aunque poco tenía que ver con aquellas técnicas disfruté y tuve un leve contacto con ello.

Nos vemos en el proximo post!

0 Comments

Deja un comentario

Deja un comentario